Las dos actrices forman parte del elenco de la segunda entrega de la producción.

Las dos actrices forman parte del elenco de la segunda entrega de la producción. HBO Max

Protagonistas

Maribel Verdú y Carmen Maura regresan con 'Furia': la serie que reivindica la rabia femenina sin pedir perdón

La nueva temporada de la serie de HBO Max llega este 9 de octubre a la plataforma y lo hace de forma más visceral si cabe.

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Carolina Werner
Publicada

Hay una palabra que suele aparecer cuando una mujer alza la voz: exagerada. Otra, cuando deja de callar: loca. Y una más, casi siempre lista para desautorizarla: histérica.

Furia (Félix Sabroso y Jau Fornés, 2025) conoce bien ese diccionario. La segunda parte lo abre, lo pone sobre la mesa y, al menos por lo que adelanta su equipo, se dispone a prenderle fuego.

La serie regresa a HBO Max el 9 de octubre con ocho episodios y una idea que conserva el nervio de la primera entrega: seguir a aquellas empujadas al límite.

Esta vez, sus historias las enfrentan a un sistema capaz de convertir casi cualquier cosa en espectáculo lucrativo. La indignación también vende. La intimidad, el escándalo y el dolor ajeno, por supuesto, tampoco se libran.

La serie mira ese mercado con humor negro y una pregunta de fondo: ¿qué pasa cuando la vida de una de ellas se convierte en contenido para los demás? HBO Max y el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en su 74 edición han presentado la nueva entrega con ese foco en sus tramas y su reparto.

Que Furia vuelva con otra constelación de protagonistas femeninas también dice algo sobre la ambición del proyecto. No se trata de conservar intacta una fórmula, sino de cambiar de mujeres y buscar nuevas razones para perder la paciencia.

El elenco de la serie en el Festival de San Sebastián.

El elenco de la serie en el Festival de San Sebastián. HBO Max

Félix Sabroso, creador y codirector junto a Jau Fornés, define la serie como coral y caleidoscópica: "Sátira, humor, giros y un lenguaje visual que mantendrá al público pegado a la pantalla". A su juicio, cada capítulo debe superar al anterior. La consigna que se impone es sencilla y bastante sensata: "Está prohibido aburrir".

La primera parte había puesto en el centro a mujeres cuyas crisis íntimas acababan por desbordar el marco privado. Sus historias se cruzaban en un retrato de la precariedad, el abuso, la fama y las desigualdades que pesan sobre la vida cotidiana.

Ahora, Furia cambia de protagonistas y conserva el impulso: la rabia no surge de la nada. Tiene causas, consecuencias y, casi siempre, alguien que preferiría no escucharla.

En el SSIFF, Sabroso ha hablado de mantener la relación intensa de la primera temporada. No es una promesa menor para una serie construida con sobresaltos. Su mezcla puede ir del drama al disparate sin pedir permiso y ese desequilibrio es parte de su carácter. La nueva entrega quiere conservar esa electricidad y abrir otras rutas.

Ana Torrent, que regresa, lo resumió con una frase rotunda: "Esta parte es aún más bestia". Ella sabe algo que las nuevas incorporaciones descubrirán desde dentro. Su personaje vuelve junto a Claudia Salas, y la segunda temporada promete revelar los motivos de la furia que la atravesaba en la primera.

Carmen Maura y Ana Torrent en una escena de la temporada.

Carmen Maura y Ana Torrent en una escena de la temporada. HBO Max

En el centro de esa explicación aparece su relación con su madre, interpretada ahora por Carmen Maura. El parentesco dramático abre una puerta fértil: las heridas no siempre nacen en la calle o en el trabajo, a veces llegan con el apellido, se sientan a la mesa y conocen todas las contraseñas emocionales.

Para Maura, el proyecto tenía un atractivo muy concreto: "Había visto la primera parte del tirón y mi amiga Pilar Castro, protagonista de aquella entrega, me había hablado de ella". El salto de espectadora a actriz le permitió entrar en un universo que ya conocía. También le dio una mirada desde dentro sobre un reparto que reúne a varias generaciones.

Maura se declara "orgullosa de las actrices jóvenes del cine español". No lo dice como quien entrega un relevo solemne, sino como quien reconoce que comparte pantalla con intérpretes a las que merece la pena mirar.

Maribel Verdú, por su parte, llega con entusiasmo de estreno y una declaración absolutamente reveladora. El papel es un regalo y "es el personaje más importante de toda mi carrera". La frase podría sonar a promoción, pero lo cierto es que funciona como termómetro del tamaño del reto.

Su descripción de la serie es menos mesurada. "Una locura, un capítulo mejor que el anterior, una historia que incluso me ha radicalizado". Algo debe de pasar cuando una actriz con décadas de oficio habla así de un papel. Quizá se reconoce en su desafío. Quizá agradece que la furia no aparezca como un defecto que haya que corregir.

Verdú atribuye parte de ese efecto a Sabroso y Fornés: "Lo que las actrices hacen nace del don de ambos para dirigirlas".

En una ficción que pone a las mujeres en el centro, esa mirada importa. Importa quién escribe sus contradicciones, quién les permite ser desagradables, frágiles, cómicas o devastadoras sin reducirlas a una lección. La rabia puede ser justa y, aun así, torpe. Puede abrir una puerta y dejar otra hecha añicos.

Si la serie se atreve con esa ambivalencia, su galería de personajes tendrá espacio para respirar.

María León llegó al proyecto con una iniciativa poco misteriosa. Escribió a Sabroso porque quería trabajar con él y quería que le hiciera un personaje. Él ya había pensado en ella. La coincidencia tiene algo de comedia romántica laboral, aunque el destino aquí lleve más bien zapatos de tacón y una cerilla.

León habla de "mujeres capaces de mostrarse con todos sus colores sin preocuparse por la opinión ajena". Hay libertad en esa imagen, pero no ingenuidad. "Ser una misma no siempre resulta cómodo cuando el mundo convierte la diferencia en castigo", dice la andaluza.

María León, una de las nuevas incorporaciones de la serie.

María León, una de las nuevas incorporaciones de la serie. HBO Max

La mexicana Cecilia Suárez pone nombre al corazón de la propuesta. "Pocas veces una actriz encuentra un personaje que honre la furia femenina", explica. La palabra 'honrar' contiene una exigencia; no basta con exhibir a una mujer enfadada para declararse valiente: hay que darle razones, espesor y consecuencias.

Y no hay una sola forma de enfadarse: "A veces la furia habla alto. Puede salir en forma de carcajada, cálculo, silencio o una decisión que llega tarde para quien la esperaba y justo a tiempo para quien la toma".

Ese abanico también se asoma en las palabras de Ana Mena. La cantante reconoce que pertenece al mundo de la música y que este papel refuerza una vocación paralela: la de actriz. Dice "sentirse pequeña junto a intérpretes tan grandes", pero eso no le impide agradecer el lugar.

Hay algo estimulante en esa mezcla de respeto y apetito. Una mujer puede admirar a quienes la preceden y, al mismo tiempo, reclamar sitio propio. La pantalla, como cualquier escenario, no debería exigir que una elija entre humildad y ambición.

Clara Sans, que se incorpora a un proyecto con una primera temporada ya asentada, lo vive "como un impulso y una catarsis". También como una ocasión que quiere aprovechar.

Clara Sans ha escrito en su cuenta de Instagram que trabajar con actrices a las que admira tanto ha sido un regalo.

Clara Sans ha escrito en su cuenta de Instagram que trabajar con actrices a las que admira tanto ha sido un regalo. HBO Max

Esa presión pertenece a la vida de cualquier actriz que entra en una serie querida por el público. Y es que el papel llega acompañado de expectativas ajenas. "La respuesta puede ser intentar satisfacerlas todas o buscar la verdad del personaje", explica.

Claudia Salas regresa con un personaje que, según ella "se eleva". Su propia relación con el set también ha cambiado: "En la primera temporada me vi rodeada de actrices tan potentes que me sentí pequeña. Esta vez vine a disfrutar".

Esa confesión tiene más que ver con el trabajo que con la competición. Compartir pantalla con intérpretes admiradas puede intimidar, pero también permite aprender el ritmo de una escena, probar, fallar y volver a probar.

Salas en una de las escenas de esta nueva temporada.

Salas en una de las escenas de esta nueva temporada. HBO Max

Y en eso consiste parte del atractivo de esta segunda Furia: en la conversación entre mujeres que no caben en el mismo molde. Maura, Verdú, León, Suárez, Mena, Sans, Salas y Torrent llegan con edades, trayectorias y experiencias distintas.

El reparto no necesita convertir esa diversidad en un lema. Basta con que sus personajes ocupen el centro y que cada una pueda ofrecer una forma distinta de mirar el poder, la familia, el deseo, la fama o el ridículo. El ridículo también es terreno femenino. La comedia puede ser una revancha estupenda contra la solemnidad que exige que las mujeres resulten agradables.

Los directores reivindican "un lenguaje visual cuidado y la exigencia de un público que ya no se conforma con cualquier giro". Jau Fornés lo expresa como un reto constante: "La audiencia quiere una historia verdadera, una historia con la que pueda identificarse".

La ficción no tiene que parecer un espejo perfecto. A veces basta con reconocer el mecanismo, el comentario que te desautoriza, la sonrisa que te piden después de una humillación, el temor a que decir basta parezca una falta de educación.

Ese reconocimiento puede tener filo. La sátira permite reírse de situaciones que, en la vida real, dejan poco espacio para ello. También evita que el mensaje llegue con una pancarta y una música edificante.

Ana Mena vuelve a adentrarse en el mundo actoral.

Ana Mena vuelve a adentrarse en el mundo actoral. HBO Max

Sabroso habla de puntos de giro y capítulos adictivos; las actrices, de personajes intensos, regalos y catarsis. La serie necesita que ambas cosas convivan: el placer de seguir la trama y el malestar de entender por qué ciertas escenas nos resultan demasiado familiares.

La popularidad de la primera entrega respalda la apuesta. HBO Max señaló que Furia fue el tercer estreno más visto de la plataforma desde 2021, sólo por detrás de las nuevas entregas de La Casa del Dragón y The Last of Us. No es poca compañía.

Pero un dato de audiencia no explica por sí solo el vínculo con el público. Quizá parte de la respuesta está en el reparto coral: las historias se multiplican y ninguna mujer carga con la obligación de representar a todas. Cada una vive su propio desastre. El espectador puede reconocer uno, varios o ninguno. La serie no necesita pedirle permiso para mirar.

A Carmen Maura le gustó la primera temporada, a Ana Torrent le parece que esta va más lejos, a Maribel Verdú la experiencia le ha dado un personaje que considera excepcional. En esas declaraciones hay entusiasmo, claro, pero también una idea útil: la edad, la experiencia y la ambición pueden compartir plano.

La actriz veterana no tiene que ejercer de monumento. La joven no tiene que pedir disculpas por estar allí. La que viene de la música no necesita justificar su curiosidad. Todas aprenden y, a la vez, saben perfectamente lo que aportan.

El título, Furia, puede sugerir una explosión. La serie parece interesada también en lo que la precede: las pequeñas renuncias, la paciencia que se agota, el cálculo de cuánto cuesta decir lo que una piensa.

Esa acumulación tiene algo muy reconocible. No convierte la furia en una virtud automática, pero le devuelve su contexto. Pregunta quién tiene derecho a expresarla, a quién se le perdona y quién paga el precio de hacerlo.

La segunda parte llega con nuevas historias y un elenco dispuesto a jugar en varios registros. Si cumple lo que promete, habrá sátira, giros y momentos de exceso. Habrá mujeres que se equivoquen sin que eso las vuelva menos protagonistas.

También habrá humor, una herramienta fantástica para contar lo que enfada sin dejar que la solemnidad lo colonice todo. La furia, después de todo, no tiene por qué ser elegante. Y una mujer tampoco.

Félix Sabroso dice que, al acabar el rodaje, "sólo queda una percepción de cómo pudo quedar la serie". Después llega el encuentro con el público. Esa incertidumbre también forma parte del estreno. Las actrices ya han puesto sus cuerpos, sus voces y sus matices.

Ahora toca ver qué despiertan las historias. El 9 de octubre sabremos si esta entrega mantiene el pulso de la primera y encuentra otros motivos para apretar los dientes. Por lo pronto, el reparto tiene una ventaja: ninguna de estas mujeres parece dispuesta a pedir perdón por ocupar la pantalla y llenarla de furia.