Inés Bermejo, CEO de HP España.

Inés Bermejo, CEO de HP España. Esteban Palazuelos

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Inés Bermejo, CEO de HP España: "Ninguna profesión estará al margen de la IA. El riesgo es no saber usarla"

La directiva analiza cómo las nuevas tecnologías están redefiniendo el mundo y los retos de cara al futuro.

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Hace casi cuatro años, Inés Bermejo asumió uno de los cargos más relevantes del sector tecnológico español: la dirección general de HP España.

Lo hizo tras recoger el testigo de Helena Herrero, una de las ejecutivas más influyentes de la industria, y con un objetivo claro: mantener el legado de una compañía reconocida por su innovación y su cultura corporativa, pero imprimiendo un sello propio.

La CEO de Hewlett Packard España defiende un liderazgo basado en la confianza, alerta sobre la brecha femenina en la inteligencia artificial y reivindica que la verdadera transformación tecnológica empieza por el talento.

Ese estilo, explica, se apoya menos en las jerarquías tradicionales y más en la cercanía, la comunicación y la confianza. Lejos de renunciar a la ambición, busca obtener resultados a través de las personas.

En conversación con Magas, la directiva reflexiona sobre diversidad, IA, sostenibilidad, conciliación y el papel que deben desempeñar las empresas para construir organizaciones más competitivas e inclusivas.

Lleva casi cuatro años al frente de la compañía. Cuando supo que iba a convertirse en CEO, ¿qué fue lo primero que pensó? ¿Qué quería cambiar?

Fue una enorme satisfacción. Era el puesto al que llevaba muchos años aspirando y para el que me había preparado de forma consciente. Siempre fui muy transparente respecto a esa ambición y trabajé para desarrollar las capacidades necesarias para asumirla.

Más que cambiar radicalmente la organización, lo que quería era aportar mi propio sello. Esta ya era una empresa muy sólida, con una cultura basada en la innovación, la diversidad y las personas. Mi objetivo era reforzar esos valores desde un estilo cercano, comprometido, transparente y también ambicioso.

Inés Bermejo es retratada por Magas.

Inés Bermejo es retratada por Magas. Esteban Palazuelos

¿Cómo definiría ese estilo de liderazgo?

Creo mucho en la comunicación clara, en que las personas entiendan hacia dónde vamos y por qué hacemos las cosas. También en la cercanía y en estar disponible para los equipos.

Al mismo tiempo, soy una persona muy exigente. Me gusta pensar en grande y plantear objetivos ambiciosos. Pero estoy convencida de que los resultados sólo llegan cuando consigues que la gente dé su mejor versión.

Al final, liderar no consiste únicamente en tomar decisiones; consiste en crear el entorno adecuado para que otros puedan crecer.

¿Qué ha aprendido sobre dirigir grandes equipos con el paso de los años?

Probablemente que perseguir la perfección es una batalla imposible. Con el tiempo entiendes que el objetivo no es ese, sino conseguir el mejor resultado posible.

También aprendes a delegar. Pasas de querer controlar cada detalle a construir equipos de alto rendimiento capaces de asumir responsabilidades por sí mismos.

¿Ha tenido que reinventarse durante su carrera?

Muchas veces. Aunque siempre he trabajado en HP, prácticamente cada cambio de puesto ha supuesto empezar de cero.

He pasado por áreas financieras, operaciones, ventas, negocio, funciones nacionales e internacionales. Cada etapa me ha obligado a aprender algo completamente distinto.

Además, he vivido contextos muy diferentes: escisiones empresariales, integraciones, crisis económicas y grandes procesos de transformación tecnológica. Todo eso te obliga a salir constantemente de tu zona de confort y creo que precisamente ahí es donde más creces.

La CEO de HP España durante la entrevista.

La CEO de HP España durante la entrevista. Esteban Palazuelos

El sector tecnológico sigue teniendo una importante brecha de género. ¿Qué estamos haciendo mal?

Más que preguntarnos eso, debemos preguntarnos qué podemos hacer mejor.

Hoy muchas empresas ya utilizan inteligencia artificial, pero la representación femenina en las compañías tecnológicas sigue siendo muy baja. Todavía encontramos organizaciones donde no hay ninguna mujer en determinados perfiles técnicos.

El verdadero problema empieza mucho antes de llegar a la universidad. Nos faltan vocaciones. Necesitamos inspirar a las niñas desde el colegio para que descubran que la tecnología no es una disciplina abstracta, sino una herramienta que permite cambiar el mundo.

Si una pequeña quiere ser científica, médica, ingeniera o incluso astronauta, la tecnología va a formar parte de ese camino.

¿Cómo puede conseguirse?

Desde la colaboración. No basta con que las empresas hagan programas aislados. Hace falta un esfuerzo conjunto entre administraciones, centros educativos, universidades y compañías.

También es muy importante visibilizar referentes. Las niñas necesitan verse reflejadas en mujeres que ocupan puestos de responsabilidad y comprobar que ellas también pueden llegar.

Usted ha participado muchas veces en reuniones donde apenas había mujeres. ¿Ha sentido que tenía que demostrar más que los hombres?

Dentro de HP tuve la suerte de desarrollarme en una empresa donde la diversidad y la inclusión forman parte de su ADN, así que nunca sentí esa limitación internamente.

Fuera sí lo he visto. Y creo que muchas mujeres cargamos con una autoexigencia enorme. Tendemos a pensar que debemos demostrar constantemente que estamos preparadas para asumir determinadas responsabilidades.

Eso hace que muchas veces renunciemos a oportunidades antes incluso de intentarlo.

¿Usted también ha sufrido el llamado síndrome del impostor?

Claro. Soy una persona muy perfeccionista y durante mucho tiempo pensé que debía hacerlo absolutamente todo de manera impecable antes de sentirme preparada.

Recuerdo un estudio realizado junto a Harvard Business Review sobre procesos de selección que reflejaba muy bien esta realidad. Cuando un hombre cumplía seis de los diez requisitos de un puesto, normalmente pensaba que era suficiente para presentarse. Muchas mujeres, con esos mismos seis requisitos, concluían que aún les faltaban cuatro.

Creo que eso nos ocurre con demasiada frecuencia. Con los años he aprendido que lo importante no es ser perfecta, sino generar impacto. Esa diferencia cambia completamente la forma de afrontar cualquier reto.

La inteligencia artificial está transformando todos los sectores. ¿Qué empleos cree que cambiarán más en los próximos años?

Todos. Esa es la realidad. No creo que exista una profesión que vaya a permanecer completamente al margen de la IA. Cambiará la manera en que trabajamos, cómo nos comunicamos y cómo resolvemos problemas. Desaparecerán algunos puestos tal y como los conocemos hoy, surgirán otros completamente nuevos y la inmensa mayoría evolucionarán.

Lo importante es entender que esta revolución tiene una diferencia respecto a otras anteriores: el acceso a la tecnología ya no es el principal obstáculo. Hoy prácticamente cualquier persona puede utilizar herramientas de inteligencia artificial. La diferencia estará en quién sea capaz de incorporarlas a su trabajo de forma inteligente.

El riesgo ya no es quedarse sin acceso a la tecnología, es no saber utilizarla.

Inés Bermejo lleva toda su vida profesional trabajando en HP.

Inés Bermejo lleva toda su vida profesional trabajando en HP. Esteban Palazuelos

¿Qué capacidades deberán desarrollar especialmente los jóvenes?

Lo primero es entender cómo funciona la inteligencia artificial e incorporarla con naturalidad a su proceso de aprendizaje. Ya no basta con terminar una carrera universitaria y pensar que esa formación servirá para toda la vida.

Además, habrá competencias que ganarán todavía más peso: la capacidad de adaptación, el pensamiento crítico, la creatividad y el criterio para utilizar la tecnología de forma responsable. La IA será una herramienta extraordinaria, pero seguirá necesitando personas capaces de tomar decisiones.

Antes hablábamos del liderazgo femenino. ¿Qué papel deben desempeñar las grandes compañías para que la diversidad no se quede sólo en un discurso?

Lo primero es medir. Las buenas intenciones son importantes, pero si no existen objetivos concretos y seguimiento es muy difícil avanzar.

Los cambios reales se producen cuando las iniciativas dejan de ser excepcionales y se convierten en hábitos dentro de la organización.

¿Qué consejo daría a una joven que quiere desarrollar su carrera en el sector tecnológico?

El primero es prepararse. Hay una frase de Séneca que me gusta mucho: "La suerte es lo que ocurre cuando la preparación y la oportunidad se encuentran". Esa preparación hoy ya no termina nunca. Significa mantenerse aprendiendo durante toda la vida.

El segundo consejo sería soñar en grande. La ambición, bien entendida, te ayuda a llegar más lejos.

Y, por último, que sean valientes, que no esperen a sentirse completamente preparadas porque ese momento probablemente nunca llegará. La confianza aparece precisamente cuando te atreves.

Una imagen durante la conversación con Magas.

Una imagen durante la conversación con Magas. Esteban Palazuelos

En estos años también ha cambiado su propia definición del éxito.

Muchísimo. Cuando era más joven probablemente pensaba que consistía en llegar a un determinado puesto o alcanzar una determinada responsabilidad.

Hoy creo que el éxito tiene mucho más que ver con el impacto. Con dejar la organización mejor de como la encontraste. Con contribuir al crecimiento de las personas que trabajan contigo. Con impulsar la innovación y generar valor para la sociedad.

Ya no es una meta; es la huella que dejas durante el camino.

¿Y cómo se compagina un puesto de máxima responsabilidad con la vida personal?

En mi caso me ayuda mucho la planificación. Intento proteger tiempo de calidad con mi familia. Tengo tres hijos adolescentes y, aunque mi agenda implica muchos viajes y responsabilidades, procuro estar realmente presente cuando estoy con ellos.

También creo que la tecnología facilita mucho esa cercanía cuando físicamente no puedes estar.

Pero, sobre todo, creo que es importante hablar abiertamente del equilibrio. No sólo para que las personas respeten el tuyo, sino para animarlas a encontrar el suyo.

Para terminar, si pudiera hablar con la Inés de hace veinte años, ¿qué le diría?

Le diría que disfrutara mucho más del camino, que no se preocupara tanto. Con el tiempo he aprendido que incluso los momentos difíciles acaban convirtiéndose en oportunidades para aprender.

Le diría que viviera cada etapa con intensidad, que confiara más en sí misma y que disfrutara cada segundo. Porque, al final, cuando miras atrás, lo que realmente permanece no son los cargos ni los reconocimientos, sino todo lo que has aprendido y las personas con las que has compartido el camino.