Fotograma de Cinco Lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022).

Fotograma de Cinco Lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022). Archivo

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La paradoja demográfica de las españolas: viven más que nadie en la UE pero serán las segundas en tener menos hijos

Así lo pronostica el último informe al respecto de la Comisión Europea. Al mismo tiempo, España es el país con más madres mayores de 40 años.

Más información: Ángel Durántez, pionero en la medicina de la longevidad: "En unas décadas veremos a 'baby boomers' llegar a los 125 años"

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Este mes de julio, la Comisión Europea ha publicado su Tercer Informe sobre la Transformación Demográfica de la UE , un documento que dibuja la transición hacia una sociedad de longevidad en la que la población europea envejece, la natalidad cae y la estructura por edades se está transformando significativamente.

A comienzos de 2025, el bloque comunitario alcanzó los 450,6 millones de habitantes y se espera que este llegue a su techo demográfico en 2029, con 453,3 millones, antes de iniciar un descenso lento que lo situará en torno a los 398,8 millones de personas para el año 2100.

Desde 2012 mueren más personas de las que nacen cada año, y el aumento de población sólo se sostiene gracias a la migración neta positiva, que no basta para compensar la baja natalidad. El caso es que la fertilidad media europea ha caído a los 1,34 hijos por mujer en 2024 y ningún país llega al nivel de 2,1 necesario para asumir ese reemplazo generacional.

España, en ese aspecto, es un caso paradigmático. Eurostat sitúa al país como líder de la UE en esperanza de vida, con una media de algo más de 84 años y una brecha clara entre sexos: ellas superan los 86, ellos rondan los 81. Madrid es la región europea con mayor longevidad femenina, seguida de Navarra, Castilla y León, Cantabria, Galicia y País Vasco.

Sin embargo, la natalidad sigue desplomada. El Fondo de Población de las Naciones Unidas sitúa la tasa de fecundidad en 1,2 hijos por mujer, lo que coloca al país entre los 12 con menor fecundidad del mundo y muy por debajo de la media europea (1,46). En 2024 se registraron más de 320.000 nacimientos, un ligero repunte sobre el año anterior.

En cualquier caso, no es suficiente para cambiar el diagnóstico: nunca habían nacido tan pocos bebés y la población envejece a gran velocidad.

Madres con más de 40

Otro de los datos que actualizan la radiografía de la natalidad lo aporta el último Focus on Spanish Society de Funcas: somos el país de la UE con mayor porcentaje de bebés nacidos de madres de 40 años o más. En 2021, el 10,7% de los nacimientos tuvo una madre en esa franja, seis veces más que en 1993, cuando apenas representaban el 1,8% del total.

La cifra duplica la de Francia (5,1%), Alemania (4,9%) o Suecia (4,6%), y se sitúa por encima de otros países del sur como Grecia (9,7%), Italia (8,7%) o Portugal (8,5%). La edad media para ser madre ha escalado hasta los 32,6 años, la segunda más alta de la Unión sólo por detrás de Irlanda, y uno de cada 10 recién nacidos tiene hoy una progenitora de más de 40.

Por su parte, el informe La verdadera crisis de fecundidad, publicado por el UNFPA, recuerda que la mayoría de la población mundial desearía tener dos hijos. Sin embargo, el 39% de las personas entrevistadas señala las restricciones económicas como principal barrera y el 21% apunta a la precariedad laboral, dos factores que se han vuelto estructurales.

Imagen de archivo de una mujer en un hospital.

Imagen de archivo de una mujer en un hospital. EFE

Entre los jóvenes, el 61,7% tenía en 2024 un contrato temporal y más de la mitad vivía en hogares con dificultades para llegar a fin de mes. Y así es como la maternidad se enfrenta a un muro: según la Asociación Yo No Renuncio, el 87% de las madres ha sacrificado su carrera para conciliar, ya sea reduciendo jornada, con excedencias, rechazando promociones...

Como resume Elena Gómez del Pozuelo, experta en conciliación, en declaraciones ofrecidas a Magas, "la maternidad sigue suponiendo un freno en la progresión profesional femenina, mientras que la paternidad no tiene el mismo impacto en los hombres". El resultado no es sólo menos hijos, sino también más desigualdad.

Vivir... ¿bajo qué techo?

Cuando se habla de natalidad, se menciona casi siempre la precariedad y las políticas familiares. Mucho menos el hogar, a pesar de que es el gran gigante en la habitación. Un estudio de la Fundación BBVA e IVIE alerta de que un tercio de los hogares jóvenes en España está en riesgo de pobreza tras pagar los gastos de la vivienda.

El parque público de alquiler representa apenas el 3,5% de las viviendas, y la Comisión Europea ha advertido a España por la falta de vivienda social en varias ocasiones. El Plan Europeo de Vivienda Asequible, aprobado en 2025, reconoce que el acceso a una casa digna se ha convertido en una condición previa para casi todo: emanciparse, plantearse tener hijos.

Entre tanto, las familias hacen cuentas. Un bebé más no sólo implica permisos y reorganización laboral, sino quizá cambiar de casa, asumir un alquiler imposible o renunciar a cualquier colchón económico. En esta España en la que la independencia llega tarde y a menudo deja a los jóvenes sin margen, la decisión de tener descendencia se retrasa o se abandona.

El papel del 'dónde'

España debe parte de su longevidad a una combinación de factores: dieta mediterránea, estilo de vida activo y social, sanidad pública y ciudades compactas que favorecen los desplazamientos a pie. Pero diversos expertos apuntan que esa urbe que nos ayuda a vivir más no trata igual a hombres y mujeres.

Ellas caminan más, toman más el transporte público y dibujan trayectorias en zigzag porque cargan con la movilidad del cuidado: llevar niños al colegio, acompañar a mayores al médico, hacer compras. Como explica la arquitecta y urbanista Susana García Bujalance, el urbanismo sigue pensado para un sujeto que va de casa al trabajo en trayectos directos, y no para quienes encadenan fragmentados ligados a cuidar.

Esto genera mayor carga de tiempo y estrés para las mujeres y las expone de forma continuada a sistemas de transporte público que no siempre están adaptados a esa realidad. La consecuencia es que ellas no sólo viven más años, sino que pasan buena parte de ese tiempo adicional con enfermedades crónicas —artritis, osteoporosis, depresión, dolor lumbar— y limitaciones funcionales que reducen su autonomía.

Cuidar hacia arriba y abajo

Entre los 40 y los 60 se concentra el núcleo de la llamada generación sándwich. El Observatorio Cinfa de los Cuidados, con una muestra de más de 3.200 encuestados, traza el retrato robot de quienes pertenecen a este grupo: cuidadora tipo, mujer de 49 años, que dedica en torno a 20,6 horas semanales a cuidados no remunerados.

El 64,2% de quienes asumen ese rol son mujeres, frente al 35,8% de hombres. Laura Franco, limpiadora en una farmacia y cuidadora de tres hijos y una abuela con Alzheimer, refleja lo que piensan a diario millones de personas: "Si meto a una cuidadora, estaré trabajando para ella… Si me quedo en casa, el día de mañana no habré cotizado nada".

La otra cara del retraso de la maternidad se encuentra en las clínicas de fertilidad. La Sociedad Española de Fertilidad calcula que casi un 11% de los niños nace ya gracias a técnicas de reproducción asistida. La congelación de óvulos se ha disparado: de 281 mujeres en 2010 a 7.502 en 2022, un aumento del 2.570%.

España es uno de los principales referentes en medicina reproductiva, pero el auge de estos procedimientos no puede explicarse sólo desde la tecnología. Es el plan B de una generación que aplaza la crianza por falta de estabilidad. Y, aunque la vitrificación permite guardar óvulos en buenas condiciones, el porcentaje de mujeres que finalmente los usa es bajo.

A todo esto hay que sumar que, en muchas ocasiones, la promesa de seguridad que ofrece la congelación choca con los límites económicos (podemos hablar de varios miles de euros, dependiendo de la clínica y las circunstancias de la progenitora), emocionales y físicos de someterse años después a una fecundación in vitro.

España es líder en reproducción asistida.

España es líder en reproducción asistida. iStock Istock

Después de dar a luz toca empezar a criar y a enseñar. Y, en este sentido, los datos constatan que la educación infantil de 0 a 3 años gana peso en España: la escolarización de 0 a 2 años alcanzó el 48,3% en el curso 2023–2024, la tasa más alta de la serie histórica, y el conjunto de 0 a 3 años se sitúa en torno al 41,8%, casi 10 puntos más que hace una década.

Pero este avance convive con un esfuerzo económico notable. Una plaza de guardería privada puede costar entre 300 y más de 600 euros al mes (entre 3.600 y 7.200 al año) según la comunidad autónoma y el tipo de centro. En el caso de las escuelas públicas, lo más probable es que haya que pagar tasas mensuales por el comedor situadas en torno a los 100 euros.

¿Hijos o perrhijos?

Hoy no es ninguna anécdota: en los parques españoles se ven menos carritos de bebé y más correas. El país suma más de 10 millones de perros frente a apenas 1,7 millones de niños menores de cuatro años, según datos de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) y el INE.

El animal de compañía se ha convertido en el receptor de una parte de la energía de cuidado que antes se dirigía a los humanos. Dado el contexto actual, el ampliamente debatido concepto de 'perrhijo' aparece en muchas casas como hijo viable: exige tiempo y recursos, sí, pero no reconfigura de forma tan radical la carrera o la necesidad de metros cuadrados.

La Comisión Europea ha intentado ordenar la respuesta con medidas como la estrategia de equidad intergeneracional, el plan de vivienda asequible y la Unión Europea de la Salud, "tres iniciativas que ayudan a los Estados a responder al cambio con políticas adaptadas", en palabras de la comisaria para el Mediterráneo y responsable de Demografía, Dubravka Šuica.

"No queremos despertarnos dentro de 10 años y preguntarnos: '¿Qué está pasando?' Tenemos que prepararnos. Tenemos que anticiparnos a lo que va a suceder. Y esta es precisamente la razón por la que se publica este tercer informe demográfico", expresaba semanas atrás en declaraciones que recoge EFE.

España en cuatro puntos

Permisos por nacimiento y cuidado

Desde 2025, cada progenitor tiene derecho a 19 semanas retribuidas por nacimiento y cuidado de menor; en familias monoparentales, el permiso llega a 32. Las seis primeras deben disfrutarse de forma ininterrumpida tras el parto y las dos adicionales pueden usarse de forma flexible hasta que el hijo cumple 8 años.

La prestación se cobra al 100% de la base reguladora y se puede aplicar con carácter retroactivo para nacimientos desde agosto de 2024.

Prestaciones económicas por hijo

En el plano estatal, siguen vigentes las ayudas para familias en riesgo de vulnerabilidad y los complementos de ayuda a la infancia vinculados al Ingreso Mínimo Vital, con importes que oscilan entre 57,50 y 115 euros mensuales por niño.

El Gobierno ha anunciado además una futura prestación universal de hasta 200 euros al mes por menor de 18 años dentro de la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030, destinada a reducir la pobreza infantil y apoyar la natalidad, aunque no está aprobada ni tiene fecha de entrada en vigor.

Otros 'cheques' y planes

Aunque ya no hay un cheque bebé estatal como el de 2007, sí se mantienen algunos territoriales: la Comunidad de Madrid facilita un pago de 500 euros mensuales durante dos años para madres de 30 años o menos con determinada renta y residencia continuada en la región.

Igualmente, ayuntamientos como los de Sevilla, Córdoba o diputaciones como la de Málaga disponen de cheques bebé de entre 500 y 1.200 euros por nacimiento en sus respectivos ámbitos, con requisitos de empadronamiento y renta.

La ley del concebido no nacido

La Comunidad de Madrid aprobó en julio esta normativa de carácter autonómico que permite contar al embrión como un niño que ya existe a partir de la semana 14 de gestación, a fin de acceder antes a ayudas públicas, descuentos y al título de familia numerosa en el caso de aquellas que ya tengan dos criaturas y estén esperando otra.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha comprometido a extenderla a nivel estatal si llega al Gobierno. Sin embargo, la medida no ha estado exenta de polémica: la oposición critica su carga "ideológica" y aboga por otras medidas natalistas.

El PSOE, por su parte, presentó un Sistema de Cuidados y Corresponsabilidad que incluye medidas como la universalización paulatina de las escuelas infantiles o los complementos para familias monoparentales.