Kristina Schake, la experta que ha cambiado la percepción de personajes y compañías relevantes.

Kristina Schake, la experta que ha cambiado la percepción de personajes y compañías relevantes. Julia Ramírez

Protagonistas

Kristina Schake, la gurú de la comunicación que diseñó la imagen pública de Michelle Obama y Hillary Clinton

La estratega no sólo ayudó a la Primera Dama y a la política, sino que también ha estado vinculada con compañías como L'Oréal USA y Disney.

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Isabel Yuste
Publicada

¿Recuerdas cuando Michelle Obama apareció bailando en el programa de Jimmy Fallon? Aquella escena parecía espontánea: divertida, cercana, casi improvisada. Pero detrás de ese gesto había una estrategia ideada por alguien que casi nadie conoce, pero que lleva 30 años decidiendo cómo percibes a la gente más poderosa del mundo. Se trata de Kristina Schake.

Los años de aprendizaje

Schake creció en el pequeño pueblo californiano de Sonoma. Era hija de un piloto de Pan Am. Quienes la conocen aseguran que aquellos años, marcados por los viajes, despertaron en ella una capacidad poco común para observar a las personas.

Tras graduarse en la Universidad Johns Hopkins comenzó escribiendo discursos para el entonces alcalde de Los Ángeles, Richard Riordan. Aquel fue el primer paso de una carrera que pronto la llevaría al activismo político en California.

Trabajó junto a Maria Shriver, exmujer de Schwarzenegger, cuando era primera dama del estado, colaboró con Al Gore en Live Earth y asesoró al director de cine Rob Reiner en una campaña para financiar la educación infantil.

Este último resumió años después su talento como un instinto especial para entender no sólo si alguien decía las palabras adecuadas, sino cómo iban a ser percibidas por los demás.

Ya fueran proyectos políticos, causas sociales o iniciativas culturales, todas compartían una misma idea: convertir asuntos complejos en historias capaces de conectar con la gente.

@michelleprice597

Happier times

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Llegada a Washington

La batalla por el matrimonio igualitario fue el proyecto que cambió su carrera y llamó la atención de la Casa Blanca. Junto a Chad Griffin diseñó la estrategia de comunicación contra la Proposición 8 —una iniciativa ciudadana aprobada en California que tenía como fin prohibir las uniones entre parejas del mismo sexo—.

Entonces, su apuesta fue sencilla: antes que hablar de leyes, había que hablar de personas.

En 2010 llegó su gran momento: se incorporó al equipo de Michelle Obama. Su estrategia no consistió en cambiar la imagen de la Primera Dama, sino en mostrar a quien había detrás del personaje.

Michelle Obama fue un pilar político fundamental para su marido durante las dos legislaturas que gobernó en EEUU.

Michelle Obama fue un pilar político fundamental para su marido durante las dos legislaturas que gobernó en EEUU. Europa Press

De ahí nacen las visitas de incógnito al supermercado Target, las carreras de sacos con Jimmy Fallon o sus apariciones más desenfadadas.

Cuando Schake dejó la Casa Blanca en 2013, fichó como directora de comunicación de L'Oréal USA. Demostró que su talento se movía con la misma soltura entre las instituciones y la empresa.

Michelle Obama le dedicó entonces un reconocimiento poco habitual. La definió como "una asesora esencial y muy valiosa". Y aseguró que su creatividad y su capacidad de planificación estratégica habían sido "inestimables", no sólo para ella, sino para toda la Administración.

Dos años más tarde, en 2015, regresó a la política. Recibió la llamada de Hillary Clinton durante un viaje a Alemania.

La candidata arrancó su campaña en una furgoneta bautizada como Scooby-Doo, un gesto pensado para proyectar cercanía. Oficialmente, la idea fue de Clinton, pero quienes seguían el trabajo de Schake reconocieron enseguida su sello.

A pesar de la derrota en las urnas, muchos analistas coinciden en algo: la estratega logró suavizar parcialmente la imagen de una de las figuras más polarizadas de la política estadounidense en dos décadas. Otra cuestión es si eso bastaba para ganar unas elecciones tan excepcionales como las de 2016 frente a Donald Trump.

Hillary Clinton en un acto en París en 2021.

Hillary Clinton en un acto en París en 2021. Europa Press

De Instagram a Disney

Después llegaron nuevos retos. Asesoró al fundador de Instagram en cuestiones de comunicación. Y, durante la presidencia de Joe Biden, dirigió la gran campaña nacional para impulsar la vacunación contra la Covid-19.

En 2022 asumió la dirección global de comunicación de Disney. Allí gestionó algunas de las mayores crisis recientes de la compañía: desde el enfrentamiento político con Florida hasta la suspensión temporal del programa de Jimmy Kimmel.

Abandonó la empresa en marzo de 2026, coincidiendo con el final del mandato de Bob Iger. Él mismo la despidió definiéndola como una estratega brillante, una asesora de absoluta confianza y una líder profundamente respetada.

Nunca inventó personajes. Sólo acortó la distancia entre quienes eran y cómo los veía el público. Cuando Michelle Obama bailó con Jimmy Fallon, el mundo vio a una mujer cercana y espontánea, no a Kristina Schake. El verdadero poder de algunas personas consiste en hacer posible el triunfo de otras.