Mujeres reunidas tras un partido de España.

Mujeres reunidas tras un partido de España. Reuters

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"El verano en el que nosotras nos volvimos FIFES": qué hay tras la fiebre por el Mundial de las mujeres de la generación Z

Mientras las redes se llenan de 'nuevas' aficionadas, el sector se reinventa para llegar a un público joven y muchas marcas sacan partido de ello.

Más información: La estética futbolera sale del estadio: las claves para llevarla con mucho estilo según los expertos en moda

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Fife (del latín... mejor olvídenlo) es un término que, desde hace años, ronda por el submundo de TikTok como otros muchos conceptos nacidos en la red social que han marcado el imaginario de toda una generación. Y en España, este en concreto define a un perfil que probablemente todo lector tenga en su entorno. Uno que, seguro, ya tendrá planes para el domingo.

Este, según el diccionario de las redes, define a un hombre por lo general cisheterosexual, gran aficionado al fútbol, que probablemente admira a Cristiano Ronaldo o a Leo Messi (nunca a estos dos a la vez) y que representa muchos de los estereotipos que con frecuencia se asocian a la masculinidad.

Durante años, muchos internautas conocedores de la palabra la han usado para criticar al individuo por ser 'básico' o porque, dicen, este suele posicionarse en contra de asuntos ligados a la igualdad o al colectivo LGTBI+. Sin embargo, la Copa Mundial 2026 de la FIFA ha traído consigo un fenómeno que nadie esperaba: miles de chicas se han proclamado fifes.

Desde el pasado 11 de junio, en las redes han proliferado numerosos vídeos de jóvenes —la mayoría nacidas entre 1994 y 2010, es decir, muchas de la generación Z— en los que se graban celebrando efusivamente los goles de sus selecciones nacionales, sufriendo ante los penaltis de los adversarios o quedando en bares para ponerse en primera fila frente a la pantalla.

En muchos de estos reels aparecen frases como "FIFA Girl Summer", "amé ser una FIFA girl; nos vemos en cuatro años", "el verano en el que nosotras nos volvimos FIFES", que llevan a entender que las creadoras de estos contenidos no eran consumidoras habituales del deporte rey antes del Mundial.

@holiainhoita 🇪🇸🇪🇸🇪🇸#fyp ♬ tsitp intro - ashyrami

Pero ¿a qué se debe el surgimiento de estas tendencias? ¿Son el síntoma de una fiebre futbolera que contagia a las jóvenes? ¿Ellas son ahora más forofas que antes o es que las redes están visibilizando una curiosidad que otrora quedaba en segundo plano? ¿Es casualidad que esta generación haya crecido viendo a España en un momento dulce, como ganadora en 2010?

Marian Otamendi, cofundadora y CEO de World Football Summit —una de las mayores convenciones que reúne a los líderes de la industria— aborda el asunto con esta revista y reconoce que el incremento del interés por parte de las espectadoras "es real, sin duda, y obedece a varios factores".

El primero, y tal vez más evidente, es, dice, el crecimiento del futfem y la relevancia que han tomado "figuras mediáticas de primer orden" como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí o Irene Paredes. Como prueba está el hecho de que algunas "venden tantas camisetas como los jugadores masculinos", asegura.

Por otro lado, a su juicio, el fútbol ha pasado a ser un espectáculo, como estamos viendo estos días". En efecto, dan muestra de ello las canciones oficiales, los espectáculos entre partidos —el descanso de la final contará con shows de Justin Bieber, Madonna, Shakira, Coldplay y BTS— y la presencia de famosos como Penélope Cruz y Rosalía en las gradas.

"Esto atrae a una audiencia mucho mayor", valora la experta, señalando un factor que no debe leerse como casual. "El Mundial es el mejor ejemplo de la transición que ha experimentado este deporte de evento deportivo a cita experiencial" comparable con la Super Bowl, "que atrae a millones de personas que probablemente ni conozcan las reglas del fútbol americano".

A eso se suma una transformación en la forma en que muchas personas se relacionan con el torneo, pues hoy encuentran en el Mundial un contexto social que merece la pena habitar. Moisés Ruiz, profesor experto en Liderazgo y Comunicación de la Universidad Europea, lo define como una "experiencia emocional intensa y compartida".

Durante un partido decisivo, explica, "se alternan momentos de incertidumbre, tensión, alivio y euforia, y es en esta montaña rusa se viven momentos muy gratificantes". Lo imprevisible de las jugadas, del resultado, "estimula la implicación emocional. Eso hace atractivo el contexto social en el que se produce”, explica.

Así, ver el encuentro con amigas, reunirse en un bar o comentarlo en redes "se convierte en una vivencia colectiva". El especialista también habla de la "victoria vicaria", que explica cómo las personas hacen propios los éxitos de un grupo con el que se identifican y "sienten su triunfo como personal porque el resultado refuerza una identidad compartida".

@ariadnalato Os quiero ver a todas con vuestras camisetas de España🇪🇸👀 #mundial2026 ♬ som original - vt!

En el caso de las autodenominadas FIFA girls, comenta, "jóvenes que antes no seguían el fútbol están encontrando en estos grandes torneos una oportunidad para construir nuevas formas de socialización", en parte motivadas porque las emociones que se viven en estas citas suelen recordarse "con más intensidad y fortalecen el sentimiento de pertenencia".

Lucía, una chica madrileña de 25 años, no se habría descrito nunca como aficionada. "Cuando empezó no me interesaba, pero conforme [La Roja] ha ido avanzando en el Mundial me ha ido enganchando más", cuenta. En su caso, admite, "lo del verano FIFE me parece un poco estúpido". Lo que le atrapa, de hecho, no es nuevo: es cierto clima que reconoce de la infancia.

"El sentimiento de patriotismo que nos transmitió el Mundial de 2010 no lo he vuelto a tener hasta ahora. Recuerdo bailar el Waka Waka en el colegio y creer en que el pulpo Paul era adivino. Se creó una especie de euforia nacional que era imposible no seguir". Para ella, la clave está en "la sensación de pertenecer a algo común. Va más allá del fútbol".

Esencia, nostalgia y grupo

El ser no se construye sólo con banderas. Durante una competición de esta índole, la selección actúa como "identidad superior que engloba a todas las demás", asegura Ruiz, capaz de suspender por unas horas rivalidades locales o diferencias políticas.

@anarelygarciaa quien para ver la final del mundial? 🤝 #halftimeshow #justinbieber #mundial #partidosdefutbol #mexico ♬ sonido original - FWC26™ Monterrey 🏆⚽️

Los himnos confieren al partido un tono de ceremonia solemne y, de paso, marcan el inicio de una cita en la que las jugadas, los goles y los penaltis activan sistemas de recompensa y estrés del cerebro. El resultado, explica, es que quienes participan en esa experiencia "no sólo pasan un buen rato, sino que consolidan vínculos que pueden trascender el torneo".

De ahí que jóvenes que nunca habían pisado un estadio tengan ahora el bar de su barrio asociado a un gol en el descuento, a abrazos y vitoreos colectivos... Y no ocurre sólo en España, pero en el caso patrio esto justo coincide con que el futfem federado alcanzó en 2025/26 el récord de 127.242 licencias, casi el doble que antes de la profesionalización.

Madrid se convertirá en la capital de las pantallas gigantes para la final del Mundial.

Madrid se convertirá en la capital de las pantallas gigantes para la final del Mundial. Susana Vera Reuters

Una vez se dispute la final masculina en la que España se medirá con Argentina, el siguiente gran hito del calendario, el que pondrá de verdad a medios y organizaciones a analizar la realidad de las mujeres en el fútbol en nuestros días, será el Mundial femenino de 2027, que se disputará en Brasil entre el 24 de junio y el 26 de julio.

Otamendi es prudente a la hora de establecer una línea recta entre la fiebre de este verano y las expectativas de audiencias de la cita protagonizada por ellas. "Creo que son dos cosas que se retroalimentan, pero no automáticamente", asegura.

Y añade: "Es cierto que una parte del público que se ha enganchado a este Mundial por el espectáculo, por las celebridades, por el ruido en redes, no tiene por qué trasladar ese interés al torneo femenino sin más".

No obstante, concede: "Es cierto que cuanto más grande sea la conversación global sobre fútbol, más fácil es que quien se ha acercado por primera vez descubra que hay otro Mundial a la vuelta de la esquina. El de ellas lleva años mostrando que tiene su propio motor de crecimiento. Lo que puede aportar la Copa 2026 no es tanto audiencia prestada como visibilidad".

Hay incluso, a su juicio, un matiz "interesante" en sentido contrario: "Probablemente exista una pequeña parte de la afición incómoda con este nivel de espectacularización del torneo masculino a la que le atraiga precisamente lo opuesto, esa pureza que todavía se le atribuye al femenino, más centrado en el juego que en el show que lo rodea".

Todo ello convive con otra tensión menos visible: la que hay entre la presencia de ellas en la grada o en las pantallas y su peso en los lugares donde se toman las decisiones. "Puedes tener un boom de audiencia femenina y seguir teniendo consejos de administración, cuerpos técnicos y despachos de decisión mayoritariamente varoniles", advierte Otamendi.

Las marcas se suman

Otra capa del fenómeno discurre a la vista de todos: la comercial. En paralelo a las tendencias en redes, muchas firmas han descubierto este verano que hablar el idioma del Mundial es una manera sumamente eficaz de dirigirse a jóvenes.

Un ejemplo llamativo es el de Lady Pipa, firma conocida de vestidos de invitada, que antes del España‑Francia publicó un vídeo en tono de broma enviando un mensaje a Ester Expósito: le proponían llevar uno de sus vestidos rojos al partido para "distraer" a "ya sabes quién". Y así, apoyando a la selección se puede hacer una campaña sencilla y efectiva.

@ladypipa El vestido que nos va a llevar a la final del mundial. #mundial #ferrantorres #vestidoinvitada ♬ sonido original - Lady Pipa

Bershka también ha lanzado prendas inspiradas en las selecciones participantes; Scalpers ha sacado una colección cápsula; y, en el lujo, firmas como Loewe o Jacquemus visten a las selecciones. Ruiz ve en ese movimiento una ambivalencia clara. "Estas campañas contribuyen a normalizar la presencia de las mujeres en el ecosistema futbolístico", dice.

La clave, advierte, estará en si las marcas "las ven como consumidoras circunstanciales de un evento o como aficionadas con una vinculación auténtica". Que estas incorporen el imaginario del deporte rey indica, a su juicio, que este "ha dejado de ser percibido únicamente como un producto para convertirse en un fenómeno cultural".

Pero lo relevante, concluye, es que no se limiten a verlo "sólo como una oportunidad de consumo".

Aficionadas españolas celebran en Madrid tras el gol de Mikel Merino durante el partido Portugal-España, el 6 de julio de 2026.

Aficionadas españolas celebran en Madrid tras el gol de Mikel Merino durante el partido Portugal-España, el 6 de julio de 2026. Susana Vera Reuters

La cara B de las redes

La otra faceta de la visibilidad es que no siempre viene acompañada de representaciones igualitarias. Mientras algunas chicas muestran el Mundial desde sus propias experiencias —con humor, con ironía, con conocimiento o sin él—, otras tendencias han reactivado clichés que parecían superados.

En las últimas semanas, las redes se han llenado de vídeos en los que creadoras de contenido hablan del "fútbol para las girls": intentos de adaptar la narración de los partidos a un supuesto "idioma femenino" basado en referencias a la moda, la belleza, los cotilleos... con la idea de que así las mujeres entenderían mejor el juego.

La tendencia, aunque puede que naciese sin ánimo de ofender, ha generado una fuerte reacción en contra y ha acabado casi desapareciendo de las plataformas. El malestar, no tanto con el chiste, tiene más que ver con la sensación de que refuerza una imagen simplificada de las jóvenes como espectadoras incapaces de seguir el Mundial sin un relato paralelo.

@mongepapauli_

Chicas……

♬ Matcha Latte - J C M

A todo esto se suma algo que, por supuesto, parecía imposible en 2010: el uso de la inteligencia artificial para crear imágenes de aficionadas en las gradas que nunca han existido: avatares hiperrealistas, hipersexualizados, con el cuerpo ajustado a un canon, difundidos como si fueran fotos reales de los partidos en Estados Unidos, México o Canadá.

En otros casos, se manipulan fotogramas de partidos auténticos para alterar el aspecto de mujeres que sí estaban allí, exagerando rasgos físicos o modificando pieles. El resultado es una grada paralela, perfectamente editada, que poco tiene que ver con la experiencia de las espectadoras que han decidido vivir el torneo desde dentro.

Próxima parada: Brasil

La Copa Mundial femenina de 2023, que ganó España, generó más de 570 millones de dólares en ingresos y estuvo cerca de los dos millones de entradas vendidas, con 75.784 personas en el estadio de la final entre España e Inglaterra.

Fue el Mundial femenino con mayor asistencia y uno de los eventos deportivos más vistos del año, con audiencias récord en países como Reino Unido, Australia o España.

De cara a Brasil 2027, la FIFA ha prometido que los premios del torneo femenino se acerquen por primera vez a los del masculino. Si la selección española gana este 2026, la federación ingresará alrededor de 50 millones de dólares en premios, y el organismo ha fijado un objetivo similar para las campeonas del Mundial femenino.

Para quienes este verano han conectado (o reconectado) con el fútbol, esos números sirven de recordatorio: tras cada gol y cada vídeo hay una industria gigantesca y un futuro inmediato en el que el fútbol femenino ya no es un apéndice; es un espectáculo y un negocio con capacidad propia para marcar el verano de toda una generación.