Las 'influencers' Inés García y Bárbara Pérez junto a la creadora de contenido y experta en comunicación Claudia Rodríguez.

Las 'influencers' Inés García y Bárbara Pérez junto a la creadora de contenido y experta en comunicación Claudia Rodríguez. IG vía @ineesgaarcia, @barbaraprzz y @_claurodri

Moda

La estética futbolera sale del estadio: las claves para llevarla con mucho estilo según los expertos en moda

De la mano del Mundial, la tendencia se eleva en las firmas de lujo y los looks de calle, donde triunfa bien combinada con accesorios.

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Cada partido del mundial marca el devenir de las selecciones y si bien la idea de quiénes llegarán a la final está en el aire —dedos cruzados para que una de las contendientes sea España—, hay algo claro: el blokecore o estética futbolera se mantendrá, como mínimo, hasta que termine el verano.

El estilo deportivo lleva ya años introduciéndose en los looks rutinarios: a finales de los años 70 y comienzos de los 80, Jane Fonda se convirtió en la reina de la gimnasia y el aerobic. En nuestro país, Eva Nasarre fue su homóloga.

En los 90, el old money se instaló en los armarios, y firmas como Lacoste o Ralph Lauren, en formatos tanto más elevados como accesibles, triunfaron. Para el recuerdo, algunos de los estilismos de series como El príncipe de Bel-Air.

Haciendo flashforward, con la pandemia llegó el athleisure, una forma de hacer de las propuestas sporty algo más chic, ligado también a las exigencias vitales del momento.

Ahora, el blokecore se abre paso en parte por la llegada del Mundial, pero también por el auge de lo vintage y las camisetas retro de este deporte, así como la incursión de las firmas luxury en este área, una vinculación que existe desde hace años y que se ve potenciada por las redes sociales.

Respecto a esto último, Jesús Reyes, periodista especializado en moda y lujo, estilista y autor de libros como Leonor. Estilo de una Borbón y Ortiz (Ediciones Ruser, 2023) y la guía Alter Ego (Seleer, 2016), afirmaba hace unos días para este mismo vertical que "hoy el futbolista no es sólo un atleta, es un embajador del lujo".

No obstante, y tras contextualizar la situación fashion, la pregunta se hace obvia, ¿cómo llevar de forma coherente con la estética de cada cual esta tendencia? Y, sobre todo, ¿de qué forma se puede introducir en la rutina?

Estrategia de juego

Según Maripi Robles, CEO de No Solo Una Idea Showroom y No Solo Una Idea Agencia que acaba de publicar Soy diseñador, quiero vender (DashBook, 2026), "es totalmente factible subirse a esta tendencia sin perder el estilo, siempre que se entienda como un guiño y no como una equipación completa".

Además, añade que la clave está en incorporar uno o dos elementos de este universo y equilibrarlos con prendas más urbanas, femeninas o depuradas.

De ahí surge, por ejemplo, la combinación de las camisetas retro mencionadas —muchas de ellas en versión upcycled— con faldas satinadas de largo midi y sandalias de tacón y tiras o con las bermudas vaqueras del momento. "Funciona porque mezcla dos códigos opuestos: lo masculino/deportivo y lo femenino/sofisticado", detalla.

Camiseta de la primera equipación de España del Mundial '94 de Adidas (110 €); bermuda vaquera de Zara (39,95 €); sandalias de piel de tiras doradas de Pedro del Hierro (75 €, antes 189 €); Dumpling Bag en 'baby blue' de Olend (90 €); y anillo Jara de Simuero (320 €).

Camiseta de la primera equipación de España del Mundial '94 de Adidas (110 €); bermuda vaquera de Zara (39,95 €); sandalias de piel de tiras doradas de Pedro del Hierro (75 €, antes 189 €); Dumpling Bag en 'baby blue' de Olend (90 €); y anillo Jara de Simuero (320 €). Cristina Sobrino Adidas, Simuero, Pedro del Hierro, Zara y Olend

Una forma un poco más arriesgada de llevar esta propuesta al terreno de juego de cada cual y mantener la posesión del balón es jugar con el layering —el empleo de diferentes capas para construir un styling—.

Reyes aconseja invertir en prendas que sobrevivan a la tendencia: "Una buena bomber, una cazadora técnica de calidad, unas zapatillas de diseño limpio y, sobre todo, un reloj o un bolso con personalidad".

"Las modas cambian, pero los accesorios bien elegidos son los que terminan construyendo un estilo propio", cuenta el experto, señalando también una de las formas más inteligentes de subirse a este carro fashion en el tiempo de descuento, pero con un fichaje estrella.

¿El gol de oro? Según Úrsula Hurtado, diseñadora y fundadora de su firma de marroquinería de autor homónima, aquí la visión del lujo consiste precisamente en lo que apostilla Reyes.

Su clave está en elegir complementos con los que ir reinterpretando esta línea durante años. "Ahí es donde reside el valor de mi trabajo como creativa", comenta hilando la cuestión con su profesión.

Sudadera de estilo retro del equipo italiano Como 1907 (75 €); falda 'midi' satinada en amarillo mantequilla de Vila, disponible en El Corte Inglés (20,99 €, antes 29,99); sandalias de tacón tipo 'thong' con abalorios de Pull & Bear (35,99 €); bolso pequeño Valérie, en verde ácido, de Jacquemus (1190€); aretes con forma de corazón de Pandora (59 €).

Sudadera de estilo retro del equipo italiano Como 1907 (75 €); falda 'midi' satinada en amarillo mantequilla de Vila, disponible en El Corte Inglés (20,99 €, antes 29,99); sandalias de tacón tipo 'thong' con abalorios de Pull & Bear (35,99 €); bolso pequeño Valérie, en verde ácido, de Jacquemus (1190€); aretes con forma de corazón de Pandora (59 €). Cristina Sobrino Tienda oficial del Como 1907, Pull & Bear, Jacquemus, El Corte Inglés y Pandora

Robles recomienda que, para integrar esta apuesta en la rutina de forma coherente, empezaría por la camiseta de fútbol como protagonista.

"La llevaría con unos vaqueros rectos o wide leg, unas bailarinas o unas zapatillas limpias, un bolso estructurado y joyería sencilla. Ese contraste es importante: si todo el look es deportivo, pierde intención; si se combina con piezas más pulidas, gana lectura de moda", añade.

Por su parte, Reyes comenta que la prenda clásica que identifica a los jugadores en el campo puede encajar perfectamente con un pantalón de pinzas, una americana bien cortada o unos mocasines.

Hurtado eleva la camiseta con los accesorios: "Desde un bolso estructurado en piel a unas gafas de diseño arquitectónico o una joya contemporánea. El lenguaje cambia por completo".

Otro elemento que puede resultar esencial a la hora de construir este tipo de propuestas es el apartado de belleza. Para mimetizarse con la estética futbolera de forma sutil y adecuada, las coletas pulidas, tanto bajas como altas, pueden ser buenas aliadas.

Igualmente, los moños de bailarina en la misma línea. Aquí también se pueden soltar algunos pelos del rodete y hacer algo más rígido con ellos. En la ecuación entran, por supuesto, las felpas o turbantes.

Camiseta 'vintage' del Real Betis Balompié, disponible en Retro Football Shirts (55,99 €); Adidas Taekwondo Mei Ballet, a la venta en Snipes (70 €, antes 109,99); vaquero ancho de Roberto Verino (84 €, antes 140); brazalete con forma de mariposa de Desigual (159 €); y bolso de Lola Casademunt, a la venta en El Corte Inglés (89,95 €, antes 129).

Camiseta 'vintage' del Real Betis Balompié, disponible en Retro Football Shirts (55,99 €); Adidas Taekwondo Mei Ballet, a la venta en Snipes (70 €, antes 109,99); vaquero ancho de Roberto Verino (84 €, antes 140); brazalete con forma de mariposa de Desigual (159 €); y bolso de Lola Casademunt, a la venta en El Corte Inglés (89,95 €, antes 129). Cristina Sobrino Retro Football Shirts, Snipes, Desigual, Roberto Verino y Lola Casademunt

Tarjeta roja

Las recomendaciones en tono positivo ya están estructuradas, pero para acabar con cualquier posible vacío sartorial, no hay nada más importante que saber qué es lo que no se aconseja. Sobre todo para no acabar disfrazada sin ser los Carnavales de Cádiz o Tenerife.

En este sentido, la lógica se impone —una pauta tan básica que a veces se desvirtúa—. "Esta tendencia funciona mejor cuando tiene aire relajado, cierta ironía y una construcción pensada", explica Robles.

María Novo, directora creativa y CEO de Sight Management, agencia de modelos referencia en España, hace un comentario esencial y aplicable a cualquier estética: la actitud es fundamental.

Úrsula Hurtado destaca otra máxima: la necesidad de reinterpretar los códigos desde una mirada mucho más sofisticada, algo que se consigue, precisamente, con la ayuda de los accesorios.

Cambio de campo

Tras este análisis, la conclusión de que el fútbol ha abandonado los estadios dejando de ser sólo un deporte de masas para convertirse en un código de cultura en la calle y en las pasarelas es clara.

Al igual que los fanáticos del balompié siguen acudiendo en peregrinación a lugares de culto como las calles de Nápoles —en busca de los murales de Maradona— o La Bombonera en Argentina y entonan el Manque Pierda del Betis, las referencias de moda relativas a esta disciplina se van colando en carritos de la compra, maletas de vacaciones y armarios.

"El fútbol se ha convertido en una industria cultural, no únicamente deportiva. Igual que el tenis transformó el preppy o la Fórmula 1 revolucionó el lujo masculino, el blokecore seguirá evolucionando", explica Jesús Reyes, que menciona en su discurso a firmas como Miu Miu, Prada o Louis Vuitton.

Hurtado comenta que las grandes casas llevan varias temporadas acercándose a este universo desde la marroquinería: "Han demostrado que una estética inspirada en el deporte puede convivir perfectamente con la feminidad y las propuestas más elevadas".

María Novo enroca sus palabras alrededor de cómo combinar de forma inteligente el blokecore: "Las disciplinas deportivas llevan años influenciando la moda y ya forman parte de su lenguaje visual".

La experta comenta que "invertiría en zapatillas con diseño atemporal, chaquetas de buena calidad y bolsos minimalistas capaces de equilibrar esas prendas de manera más casual".

Este análisis de la tendencia demuestra que cuando la final del Mundial quede reservada a la memoria, acorazada en hemerotecas colectivas, el marcador de la moda seguirá corriendo alargando los minutos de descuento.

La clave aquí no está en seguir la estética de los deportistas en el terreno de juego, sino en hacer una reinterpretación desde unos códigos propios que se fundan con los culturales, poniéndole así nombres y apellidos a la corriente.