En la imagen, Violeta Serrano.

En la imagen, Violeta Serrano. Esteban Palazuelos

Protagonistas

Violeta Serrano analiza el 15M: "Las medidas de la izquierda ya no bastan y la extrema derecha ocupa ese vacío"

La que fuera candidata del partido de Yolanda Díaz disecciona en El desencanto de los revolucionarios (Espasa, 2026) el auge y la caída del movimiento.

Más información: Isabel San Sebastián 'revive' la Reconquista en su nuevo libro: "Compramos paz a cambio de tributos, como antes"

Publicada

Violeta Serrano llegó a la política como candidata al Congreso por Sumar, y vivió en primera persona la tensión entre la ilusión del 15M y la realidad institucional.

Esa experiencia directa, enfrentando burocracia, conflictos y desafección, es el corazón de su libro El desencanto de los revolucionarios, donde relata cómo se desvaneció la esperanza de cambio, cómo la extrema derecha ha ocupado espacios de frustración y qué haría falta para reconectar la política con la gente.

Tras el 15M surgió una gran ilusión de cambio. ¿Qué pasó y por qué se generó tanto entusiasmo?

En ese momento surgieron muchas personas desconocidas, rostros nuevos que transmitían autenticidad y pureza. Esa sensación de cercanía y honestidad generó emoción porque parecía que realmente todo lo que se proponía era posible.

La política, al final, se basa en eso: generar una ilusión de posibilidad. Y era importante, porque el votante cada vez más va a las urnas con el corazón, no sólo con la razón.

¿Por qué hoy ese entusiasmo parece haberse perdido y la extrema derecha ha ganado terreno emocional?

La extrema derecha ha profesionalizado muy bien su trabajo durante años: ha sabido detectar dolores reales de la población, vinculados a periferias urbanas y a zonas olvidadas del interior de España.

Allí, la izquierda se ha desconectado y alguien ha ocupado ese vacío, canalizando la frustración y las emociones que antes despertaba la izquierda.

¿Qué pasa con la generación que se siente desilusionada o que decide no votar?

Comprendo esa desilusión. Hay muchas personas que perciben que estamos en un momento de cambio, pero carecen de capacidad para proyectar un futuro, y sin eso es difícil ilusionarse.

Además, muchos discursos políticos son vacíos y repetitivos; ya no transmiten nada nuevo, y en un contexto en el que la atención es limitada, eso no logra conectar con la gente.

Entonces, ¿qué deberían hacer los partidos que no son extremos?

Deberían impulsar un nuevo imaginario político, proponer ideas diferentes que conecten con la realidad de la gente y mirar hacia la España olvidada.

La España vacía tiene enormes posibilidades de futuro. Es como un territorio arrasado tras una guerra: ahí se pueden generar oportunidades para construir un mundo más acorde con los desafíos actuales.

Ningún político está hablando de esto, y sin propuestas concretas, la ilusión y la participación seguirán disminuyendo.

Hablas de la España olvidada. ¿Cómo se puede devolver dignidad a zonas que se sienten despreciadas por la política?

Es también un cambio cultural. Mi generación creció con la idea de que había que marcharse a las grandes ciudades para tener oportunidades, pero hoy ese camino ya no funciona: hay que reinventar el presente y adaptarlo al siglo XXI.

La tecnología y las infraestructuras permiten conectarse desde aldeas pequeñas, pero seguimos generando empleos precarios en lugar de aprovechar estas ventajas para construir vidas dignas. En muchos lugares se puede proyectar un futuro y negociar condiciones laborales, algo casi imposible en las ciudades.

Las medidas clásicas de la izquierda ya no bastan: la extrema derecha ha ocupado este vacío entendiendo estos dolores. Recuperar legitimidad implica adaptarse a estas realidades y ofrecer soluciones contemporáneas.

Serrano durante la grabación del pódcast.

Serrano durante la grabación del pódcast. Esteban Palazuelos

¿Por qué funciona el mensaje de la extrema derecha en esos territorios?

Han sabido, como profesionales, detectar los dolores reales: el abandono y la baja autoestima en muchas zonas.

Por ejemplo, en Castilla y León, donde lograron gobernar con el PP, hicieron una campaña muy efectiva con un único cartel que decía 'Siembra'. Apelaba al futuro desde un lugar donde parecía no haber nada, una tierra yerma en la que se podía sembrar y crear algo nuevo.

Además, llegaron a todos los pueblos; había cartelería en medio de un árbol o en un bosque. La izquierda ha abandonado estos territorios, mientras que ellos han estado presentes, y la gente lo percibe.

Quiero dejar claro que hablo de la extrema derecha. Creo que todos los que se meten en política quieren mejorar su país, pero el problema surge cuando se vulneran derechos humanos y se adoptan posiciones peligrosas, como algunas de las que estos proponen, y eso me preocupa.

Otro problema es la crisis generacional, vinculada a precariedad y falta de vivienda. ¿Cómo ha influido esto en el desencanto?

Hoy ningún partido aborda estos problemas adecuadamente. La vivienda se concentra en las grandes capitales, mientras España tiene potencial para un desarrollo más equilibrado.

Descentralizar trabajo y vivienda en terrenos y ciudades intermedias conectadas mejoraría la calidad de vida y la productividad.

No se trata de enfrentar zonas urbanas contra rurales, sino de crear formas de vivir sostenibles y reconectar con la naturaleza: cultivar y producir alimentos propios aumenta autonomía y capacidad de negociación frente a la precariedad.

Son propuestas ilusionantes para los jóvenes, pero los políticos actuales no las plantean. La clave está en reinventar territorios abandonados y construir un futuro con más oportunidades, especialmente en la España olvidada.

Volviendo al principio, todo esto que dices tiene fuerza y sentido. Pero ¿cómo evitar que se desinfle como pasó con la ilusión inicial del 15M?

Primero, esto tendría que inflarse, porque nadie lo escuchó cuando lo propuse. Me metí en política con esta propuesta de país: descentralizar vida, trabajo y vivienda, conectando con un buen vivir.

Cuando hice la campaña de León como cabeza de lista, llevé un discurso que reflejaba mi caso: tras pasar por Madrid, Buenos Aires y Barcelona, decidí volver a mi pueblo y construir mi casa sobre la vieja huerta de mis abuelos.

Fue una decisión política, difícil porque va contra la corriente, pero generó confianza: la gente percibía autenticidad.

Creo que la desconfianza en la política viene de sentir que los políticos están alejados de la realidad. Deberían mantener siempre una raíz atada al suelo, a las piedras. Muchas veces, cuando entran en burbujas de poder, se desconectan, y eso se nota.

¿Cómo se conectan la crisis climática, la ansiedad generacional y el desbordamiento emocional con la pérdida de fe en la política y la democracia?

Hay una conexión clara. Vivimos en una rueda de hámster frenética que no deja tiempo para lo esencial. La pandemia nos mostró que lo importante es cuidar a nuestra familia y seres queridos, replanteando prioridades.

La vida en grandes ciudades, con horarios intensos y sobreexposición tecnológica, limita la reflexión.

En cambio, ir de la mano con un buen vivir, con otros tiempos y contacto con la naturaleza, mejora la salud emocional y la eficacia en el trabajo. Esto no beneficia sólo a unos pocos: es positivo para todos

Mencionaste antes naturaleza, horizontalidad y relato. Planteas un cambio radical. ¿Cómo se puede aplicar de manera concreta en la política local y nacional?

Ya existen iniciativas en esa dirección. En el Ministerio de Transición Ecológica, la Secretaría de Estado de reto demográfico coordina la Red CIT de Centros de Innovación Territorial, conectando a personas que quieren innovar en distintos puntos de España y proporcionándoles herramientas y vínculos necesarios.

Aun así, se debería escuchar y respetar mucho más a los pequeños municipios y sus alcaldes. Están al pie del cañón, a veces trabajan más horas que un ministro y atienden directamente a los vecinos. Su labor es fundamental y muchas veces altruista, aunque realmente es un trabajo de 14 horas diarias.

Hablando de lecciones internacionales, ¿se pueden aplicar experiencias como Trump, Milei o Le Pen al contexto español sin fomentar polarización?

Cada caso tiene sus particularidades. Le Pen ha trabajado la polarización desde el campo, desde lo que no es París; la oposición con Macron refleja al citadino que dicta reglas mientras ella está con quienes sufren.

En Argentina, Milei surge como una respuesta a años de frustración social: detecta a las nuevas clases trabajadoras, autónomos y jóvenes hartos de estructuras rígidas, y les habla directamente.

En España, la izquierda no está comunicándose con este segmento: autónomos y trabajadores del siglo XXI que necesitan flexibilidad y enfrentan cuotas y burocracia excesivas.

Si no se aborda esto, se repite el patrón que favorece propuestas como las de Milei, que prometen libertad total aunque no sean realistas.

La exintegrante de Sumar ha publicado 'El desencanto de los revolucionarios' (Espasa, 2026).

La exintegrante de Sumar ha publicado 'El desencanto de los revolucionarios' (Espasa, 2026). Esteban Palazuelos

La burocracia y la rigidez también afectan al emprendimiento y al campo.

Exacto. España ha creado un Estado fuerte y estable, lo que ha dado muchas oportunidades, pero la excesiva burocracia genera hartazgo. Esto afecta a autónomos, agricultores y otros sectores.

Necesitamos flexibilizar estructuras para que el aparato del Estado no mate la ilusión de quienes buscan innovar, emprender o simplemente vivir con dignidad.

En definitiva, necesitamos un mundo nuevo que combine estabilidad con oportunidades reales para todos.

Hoy la política parece más enfocada en conflictos y confrontaciones que en resolver los problemas de la gente. ¿Qué consecuencias tiene esto para la ciudadanía y la democracia?

Mantener el poder es fundamental, porque sin él no se puede transformar nada. Pero hoy se ha convertido en un escenario de gritos y enfrentamientos, mientras la gente lucha por cubrir necesidades básicas. Esto genera desafección.

¿Quién gana con esa desafección? Quien está fuera del sistema, hoy la extrema derecha. Es más fácil generar confianza desde afuera, cuando la gente está enojada con los que están dentro.

Esto nos alerta: no podemos dar por garantizados los logros en sanidad, transportes y derechos fundamentales.

La política también implica responsabilidades compartidas; todos tenemos derechos y obligaciones que sostienen la comunidad.

Decidiste entregarte por completo a la política, lo dejaste todo y guardaste silencio. Cuéntanos sobre esa experiencia.

Cuando lo hice, me preocupaba el avance de la extrema derecha. Entré en un momento de urgencia democrática, creyendo que podía aportar.

Sabía que no iba a hacerlo como diputada en León con un partido pequeño, pero sí podía influir para que las grandes agrupaciones evitaran que los extremos ganaran fuerza y, al mismo tiempo, visibilizar los problemas de mi tierra y levantar la autoestima de la gente.

La experiencia fue muy intensa. La gente confiaba en mí porque mi mensaje era auténtico, pero en lo personal fue devastador.

Creo que es importante que este libro sirva como aprendizaje colectivo, mostrando la dimensión personal de la política y ofreciendo propuestas, no sólo relatos de experiencias difíciles

Guardaste silencio para proteger el movimiento. ¿Qué hubiera pasado si no lo hubieras hecho?

Probablemente se habrían acelerado los problemas que surgieron después. No quise hablar en aquel momento para no debilitar la fuerza del proyecto, y también para no actuar desde la rabia.

La izquierda ha cometido errores similares: muchas veces se publican historias negativas de compañeros que generan más desafección que soluciones. Estoy cansada de los personalismos que, por mantener comodidad o protagonismo, terminan minando la ilusión de tanta gente.

En un momento de urgencia democrática, lo importante es actuar de manera constructiva y útil para la comunidad.

¿A dónde va Sumar ahora?

Creo que atraviesa un momento muy complicado. Es, de alguna manera, 'un muerto que vive': depende demasiado de decisiones externas y la izquierda en general sigue enfrentando los mismos problemas de siempre.

Separada, le resulta difícil regenerarse. Está en camino al cementerio, y sin una renovación profunda, difícilmente podrá generar ilusión o entusiasmo en la ciudadanía.

En el libro, Serrano relata la ilusión de los inicios del movimiento del 15M y el desencanto progresivo para con el mismo.

En el libro, Serrano relata la ilusión de los inicios del movimiento del 15M y el desencanto progresivo para con el mismo. Esteban Palazuelos

¿Y cómo está Violeta Serrano?

Violeta está mejor, más viva.

¿Y tú? ¿A dónde vas?

No lo sé exactamente, pero he recorrido un camino para reencontrarme después de lo aprendido. He podido mirarme al espejo y sentirme tranquila: no renuncié a los principios por los que entré, aunque eso significaba condiciones mucho más duras para mí.

La paz interior no se vende; yo la valoro más que cualquier comodidad externa. Ha sido una etapa muy dura, sí, pero también enriquecedora.

Has aprendido que la política es importante, pero no lo es todo.

Exacto. Se puede hacer política desde muchos lugares, no sólo desde la institucionalidad.

Hoy lo hago desde la divulgación, como escritora y comunicadora, buscando dar voz a esta España que nadie mira y ofrecer oportunidades a quienes viven en ella. Ese era mi objetivo antes y sigue siéndolo.

Escucha Autoras de palabra con Rosa en tu plataforma favorita:

Spotify | Ivoox | Apple | Google | Spreaker |