El equipo de la serie durante la grabación.

El equipo de la serie durante la grabación.

Protagonistas

Las creadoras de 'Yo siempre a veces', la serie premiada en Cannes que narra el drama del alquiler: "Hay que limitarlo"

Marta Loza y Marta Bassols han estrenado esta producción en Movistar Plus donde vuelcan experiencias personales sobre el cuidado y la vivienda.

Más información: Marta Bassols y Marta Loza, creadoras de 'Yo siempre a veces': "Tener 30 años en este momento no está demasiado bien acompañado en nuestro país"

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Cada vez más en el audiovisual español se cuentan historias que, como mujeres, nos conciernen e importan. Yo siempre a veces es una de ellas. Sus creadoras, Marta Loza y Marta Bassols, que cuentan con una larga y significativa trayectoria, vuelcan en este relato una buena parte de sus experiencias personales y ajenas.

Hasta llegar al día del estreno —en Movistar Plus+— de lo que es su primera serie, necesitaron unos siete años. Todo ese tiempo pasó entre la escritura y el desarrollo de este proyecto que retrata el momento de la vida de Laura (Ana Boga), una treintañera proveniente de la periferia barcelonesa y de clase trabajadora.

Se traslada a Berlín, donde encuentra un trabajo genial y cierta estabilidad económica, pero después de una larga e intensa noche compartida con Rubén (David Menéndez), decide dejarlo todo para volver a su ciudad natal y apostar por la relación.

La actriz Ana Boga, en una de las escenas que refleja la dureza de la maternidad en solitario.

La actriz Ana Boga, en una de las escenas que refleja la dureza de la maternidad en solitario. Movistar Plus

Se queda embarazada, y cuando llega el bebé, la convivencia con su pareja estalla por los aires, lo cual la lleva a volver a la casa de su infancia, así como a maternar prácticamente sola, sin un sustento económico y enfrentándose a la precariedad.

En su primer protagónico, Ana Boga le da toda la luminosidad, vulnerabilidad y fuerza que requiere esta mujer que representa algo más que un mero retrato generacional.

"La voluntad siempre ha sido hacer una Laura poliédrica, que tuviera muchas capas, que no fuera ni una madre perfecta ni infantilizarla precisamente por el hecho de serlo", apunta Marta Loza.

En cambio, quería representar a alguien "que ha tenido o anhela un trabajo y una vida mejor, pero que a la vez se ha quedado sin casa en un momento en el que vivir en España en una gran ciudad y sin recursos económicos suficientes es muy difícil".

Sus creadoras le concedieron el espacio necesario a Laura "para que se pudiera equivocar, se pudiera enamorar, disfrutar del sexo y de sus amigas, y también para que pudiera cuestionar a su madre y ser cuestionada".

Se propusieron alejarse del retrato de la mujer perfecta y optar por el de una persona real, "que estuviera aprendiendo, que pudiera errar pero también avanzar. Eso sí, sin juzgarla".

El formato serie era el ideal para que la historia de Yo siempre a veces, recientemente premiada en el prestigioso Canneseries, se explayara a lo largo de seis episodios de 30 minutos de duración.

“Cuando empezamos a escribir, recopilamos una parte de experiencias reales de Marta (Bassols) y luego se le fue dando forma ficcionada para que encajasen en el formateo de capítulos que teníamos pensado para la serie”, cuenta Marta Loza, curtida en la dirección artística y en el departamento de guion de unas 20 producciones.

"Queríamos que cada uno de los capítulos funcionara casi a modo de relato, que tuvieran un universo propio, así como un color y personajes propios: los padres, las amigas, el trabajo o Berlín... Con el fin de que todo funcionara a modo de capas", ahonda Loza.

"Eso permitía que en cada uno de los universos se pudiera generar un ecosistema distinto que nos ayudase a retratar a Laura", añade.

Ese retrato se completa con el contexto social y económico en el que está inmersa la protagonista: sola con su hijo lactante, sin casa, sin trabajo ni dinero. El desamparo es tal que no descarta la posibilidad de volver a Alemania, donde vislumbra la posibilidad de salir de la precariedad.

Como Laura, existen muchas mujeres en una situación similar, y esa fue una de las razones por las que las creadoras de Yo siempre a veces abordan y profundizan en ese contexto.

"Era fundamental poder hablar de esto —explica la también actriz Marta Bassols—. Poder decir que es imprescindible que haya una red de sostén, que alguien cuide a las personas que cuidan, sean madres o cuidadoras de gente mayor o de convalecientes, y que se destinasen los recursos a que esto se pueda hacer de una manera más confortable".

Para ella también era primordial tocar el polémico tema de la vivienda. Plantea la necesidad de que "haya un tope al alquiler y que con un salario te dé para poder pagarte una casa, que es un derecho fundamental básico, como también lo es comer".

En un coro involuntario, Marta Bassols y Marta Loza valoran un aspecto de la cotidianidad que se suele dejar de lado como es "pasarlo bien" y "disfrutar de la vida".

Ocupar espacios

Las creadoras de Yo siempre a veces no se han conformado con narrar una historia centrada en una mujer, también han reunido a un equipo eminentemente femenino.

Como ejemplo allí están las directoras, Claudia Costafreda, junto a la misma Marta Loza y a Ginesta Guindal, que se han hecho cargo de esta serie, que ha sido producida por Suma Content, la casa de Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrosi).

Claudia, al frente de tres episodios, se refería en esta entrevista a las oportunidades que están teniendo actualmente las féminas que se dedican al audiovisual para contar historias que antes no tenían cabida en el panorama del cine y las series.

"Nos atraviesan nuestras propias características como personas, una de ellas es que somos efectivamente mujeres, pero también somos muchas más cosas", apunta Claudia.

Otra de las secuencias de la trama, producida por Los Javis.

Otra de las secuencias de la trama, producida por Los Javis. Cedida

"Nos interesa contar cosas que nos tocan, pero no sólo por ser mujeres, sino porque somos profesionales del sector, porque somos somos artistas, nos dedicamos a ello y tenemos que ocupar un espacio que no sea con ningún adjetivo", sostiene.

En ese sentido, la directora que ha hecho carrera en la televisión con Superstar (2025), Cardo (2021) o Veneno (2020) también trae a colación la ampliación de la presencia de las mujeres en el audiovisual español.

"El espacio que ocupamos es el que tenemos que ocupar porque es nuestro trabajo —defiende Claudia—. Queremos que sea nuestro trabajo el contar historias que nos inquieten o que tengan que ver con nuestra vida, con la de nuestras amigas. Es evidente que tenemos inquietud por ciertas historias o emociones, pero también somos válidas para hacer un thriller, una comedia o para una de marcianos".

Marta Bassols aboga por un futuro en el que "no tengamos que tener el sello de hacer un cine o series de mujeres, que es algo de nicho, sino que cada autora pueda contar la realidad que le apetezca y a la vez puede hacer género, como terror o ciencia ficción".

Por su parte, Marta Loza valora la producción de Suma Content: "La productora de Los Javis es un lugar donde hay mucha más libertad y mucha más expansión creativa. Allí puedes llegar con una idea y desarrollarla muchísima libertad".

Sin embargo, es sabido que no siempre sucede así. Muchas directoras, guionistas y creadoras han tenido que enfrentarse a la lapidaria frase de que 'nuestras historias no interesan', una afirmación que está muy alejada de la realidad.

"Esa es una cosa que atraviesa la historia del arte —pone en perspectiva Marta Bassols—. Cuando dicen que ‘no le interesa a nadie', se refieren sólo a un hombre blanco heterosexual y cis. La historia del cine está hecha por hombres, contada para ellos, con un imaginario absolutamente masculino, y especialmente de una cierta clase social y un cierto estatus".

La guionista y actriz sostiene que "gracias a la democratización de los medios, la tendencia es que cada vez hay más oportunidades". De hecho, Marta Loza recuerda que "justo cuando empezamos a escribir en España estaban eclosionando las plataformas que producían series, y nos apetecía jugar a esto".

Si hay algo que Bassols tiene claro es una posición de cierto privilegio dentro del panorama audiovisual. "Nosotras somos mujeres blancas, cis y que vivimos en una industria ciertamente cómoda —apunta—, pero yo espero que cada vez haya más oportunidades para que se cuenten historias diversas, eso es enriquecedor".

Y cierra la entrevista con un propósito: "Ya es ahora de que no sólo las mujeres hagamos nuestras historias, sino también gente de cualquier origen, y que no siempre sean los mismos quienes las cuenten".