La diplomática, en su despacho junto a un retrato del príncipe Alberto.

La diplomática, en su despacho junto a un retrato del príncipe Alberto. Esteban Palazuelos

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Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco: "Nuestro país no puede tener otro compañero que la UE"

La representante del Principado en España pone voz al proyecto Diplomacia con Voz Propia: Mujeres que Transforman el Mundo.

Más información: Fatma Omrani, embajadora de Túnez en España: "Las mujeres ahora están en el escenario, no solo tras el telón"

Marta Polvorosa Infesta
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"No tenía una vocación especial por la diplomacia, pero siempre me han interesado las culturas de otros países", explica Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco en España. Formada en comercio internacional, inició su carrera en el gobierno del Principado, donde trabajó apoyando a empresas nacionales en su expansión internacional.

Tras ocho años vinculada a las empresas monegascas, le surgió la oportunidad de asumir la dirección de la entidad pública encargada de las exposiciones internacionales. Fue en ese contexto cuando tuvo su primer contacto con España, organizando el pabellón de Mónaco en la Expo de Zaragoza de 2008.

Sin embargo, el gran punto de inflexión en su carrera llegó con la Expo de Shanghái de 2010, experiencia que la llevó a instalarse en China.

Catherine Fautrier-Rousseau, junto a Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World.

Catherine Fautrier-Rousseau, junto a Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World.

"Es una escuela increíble para los diplomáticos, porque todo es extremadamente diferente: la cultura, las personas, la manera de reaccionar", afirma, subrayando el desafío que supone entenderse y llegar a acuerdos en un destino como aquel. Allí fue nombrada embajadora, convirtiéndose en su primer destino diplomático, junto con Australia.

Al hablar del Principado, introduce con humor una de sus principales señas de identidad. "Somos un microestado de apenas 2,2 kilómetros cuadrados", y subraya que, frente a lo que muchos piensan, su economía no se basa principalmente en el turismo, sino en la banca internacional, sector muy potente en Mónaco junto con la construcción y la cosmética.

Con la misma cercanía, Catherine explica lo particular de la organización institucional del país: "El príncipe es el jefe del Estado, que cuenta con un gobierno nombrado por él y con un parlamento elegido por el pueblo, sin relación política directa entre ambos", lo que exige hacer "importantes esfuerzos para entenderse".

Añade que Mónaco no cuenta con ejército ni tampoco con impuestos directos, explicando que el estado se sostiene en gran medida a través del IVA a las transacciones empresariales.

En cuanto a la relación con España, destaca la cercanía entre ambos países: "Tenemos cinco siglos de historia común, e incluso fuimos protectorado español durante cien años".

La relación con Europa, sin embargo, presenta mayores complejidades. La embajadora reconoce que las negociaciones para la integración en la UE se encuentran actualmente en pausa, aunque insiste en que “Mónaco no puede tener otro compañero", recordando que forman parte del espacio Schengen y que siempre han pertenecido al viejo continente.

En el ámbito personal, Fautrier-Rousseau no oculta los retos de la conciliación. Madre de tres hijos, sostiene que "para lograr el equilibrio es fundamental que tu pareja esté en la misma línea que tú", y reconoce que contar con "un marido fenomenal" ha sido clave en su desarrollo profesional.

La diplomática también ha estado destinada en China, una gran escuela para ella.

La diplomática también ha estado destinada en China, una gran escuela para ella. Esteban Palazuelos

La embajadora del Principado comparte con orgullo que estuvo al frente de la comisión parlamentaria de derechos de la familia y la mujer, una etapa que define como "una experiencia buenísima", ya que, aunque Mónaco era entonces un país moderno, "arrastraba cierto retraso normativo en estos aspectos". Eso les permitió impulsar la aprobación de leyes importantes en esta materia.

Entre sus objetivos actuales, subraya la necesidad de fomentar el papel femenino en la diplomacia.

Destaca la facilidad con la que las embajadoras de diferentes países destinadas en España se entienden entre sí y coincide con ellas en que "todavía faltan mujeres tanto en los gobiernos como en la diplomacia", convencida de que una mayor representación contribuiría a reducir los conflictos en el mundo.

Desde la Embajada de Mónaco en Madrid, Catherine Fautrier-Rousseau pone voz al proyecto Diplomacia con Voz Propia: Mujeres que Transforman el Mundo, liderado por Marlen Estévez, presidenta de WLW; Valentina Yane, presidenta Young de WLW; y Marta Polvorosa, socia Young de WLW.