Publicada

Faltan sólo dos días para el estreno de La casa de los espíritus en Netflix, la serie que adapta la ya legendaria novela de Isabel Allende: quizás su obra más importante y emblemática, más conmovedora, más ecuménica, más rebelde y radical.

Ésta fue la historia que le abrió las puertas del éxito y que la condecoró como una voz narrativa vertebral en Latinoamérica a pesar de haber sido expulsada o no invitada -por misoginia- de ese "club privado masculino" que fue el boom, con insignes integrantes como García Márquez o Vargas Llosa

Ser mujer siempre ha sido harina de otro costal. 

Pero Allende tenía la mirada y la intuición y el cerebro, todo a punto. Vibrante. Apuntando al cielo. Escribió esta novela monumental sobre una familia y sus tentáculos generacionales, sobre los patriarcas y los machos, sobre la política y las pasiones envenenadas, sobre venganzas y caciquismo, sobre revolución y silencio y secretos, sobre la justicia poética que arranca en la epigenética. 

En 1993, Bille August la llevó al cine con un reparto colosal: Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close, Meryl Streep, Antonio Banderas... casi nada.

Ahora este imaginario vuelve a interpelarnos (porque nunca dejó de hablar de todos nosotros) desde la plataforma madre de los tiempos, Netflix, y el actor mexicano Alfonso Herrera, que enamoró a madres e hijas y alcanzó la fama internacional con Rebelde, se cuela en nuestras pantallas. 

Él será Esteban Trueba, el patriarca. Sensual, poderoso, enigmático, severo, cruel. Un macho al que amar y al que entregar la vida. Un varón por el que dejarse ensartar. Un hombre amigo de su loco tiempo, de su feroz tiempo. El tipo que enamora a dos hermanas y que, al perder a la primera, se casa con la segunda, la dulce médium Clara, con sus ojos vidriosos... 

Esteban Trueba. Tu personaje.

Sí. Es un hombre que se construye con un mecanismo de defensa muy reacio, muy sólido. Es un personaje que nace de la carencia y que responde a ella acumulando control y tierras, dinero, familia, influencia política… y todo lo construye hacia afuera, partiendo de un vacío interno que él nunca acaba de resolver.

Es el macho, el patriarca.

Sí, es un eje articular de esta historia y la historia se cuenta desde su impacto: no es el protagonista pero es un centro gravitacional de todo lo que ocurre en la familia y en el entorno social. Todo tiene relación directa o indirecta con él.

¿Cómo ama un gran macho?

Ama… ama y hay mujeres importantes en su vida, pero no sabe ejercer ese amor sin contaminarlo, sin tener en control, sin tratar de poseer lo que ama. Es un hombre, podríamos decir, un poco incapacitado para el amor.

¿Son este tipo de hombres víctimas también del machismo, del patriarcado?

Yo creo que son víctimas de sí mismos, de su incompetencia para expresar el amor. Esteban… y este tipo de hombres… no son personas integradas, no son alguien que puedan tener un equilibrio emocional, mental ni físico. No están balanceados.

Alfonso en los jardines del Teatro Real.

Alfonso en los jardines del Teatro Real. Cristina Villarino.

Él también es un simbolismo de cómo opera la política latinoamericana, que es puro desequilibrio: carencias, injusticias, ambición, poder… eso está en la novela y en la serie.

América Latina tiene sus estructuras más importantes en la familia, todo se construye desde ahí, desde la relación con el padre, la madre, los hijos, los primos, los tíos… esto también se puede ver en cómo convivimos, en esas grandes comilonas que ocurren en América Latina… cómo se comparte, cómo tratamos de vivir la vida de la manera más lúdica y más colorida. La familia es un cimiento importante.

Digamos que Esteban es de una masculinidad muy ambiciosa y dura, violenta, aunque con la vejez se va moderando y humanizando… ¿cómo crees tú que es la masculinidad que os han enseñado y cómo ha ido modificándose con el tiempo? Ese hombre-macho... Y, ¿cómo es tu propia masculinidad?

Se reprime todo, no traduce sus emociones. Todo lo que hace es práctico. Se maneja por imposiciones. Es un analfabeto emocional. Esa es la palabra. Ese hombre macho... o Esteban Trueba... se construye a partir de una idea empolvada y vieja de cómo deben ser las masculinidades… y es importante tener un proceso de deconstrucción para poder partir de algo nuevo, de respeto, empatía e igualdad.

Creo que esta serie plantea algo muy bello: la sanación generacional. Eso es lo que plantean los personajes femeninos: ellos plantean la igualdad, el amor, el respeto, y también el no callarse frente a las injusticias.

"Yo crecí con una madre soltera. Mi padre me enseñó el trabajo y la disciplina… pero también a bailar salsa y a divertirme"

¿Cómo ha sido tu caso?

Yo tuve una familia muy unida. Mi madre siempre estuvo muy cerca de mí y me inculcó valores elementales como la disciplina, el respeto a mis mayores… y eso era algo importante, incluso siendo muy pequeño. Tenía esa jerarquía, esa mirada de respeto increíble hacia los mayores, pero al mismo tiempo conseguí el criterio para distinguir lo que tenía que distinguir.

¿Sabes? Crecí con mi madre soltera, con mi hermano Oscar… y crecimos en Guadalajara, en una familia de clase media.

Vivimos en unos departamentos donde prácticamente todos los que vivimos nos tratábamos como familia. Todos los niños jugaban, todas las señoras tomaban café. Fue una infancia linda y feliz. Y al mismo tiempo viajaba a Ciudad de México para convivir con mi padre. Cuando se divorciaron, cada uno hizo lo posible por darme la mejor educación.

"Yo siento admiración por mis amigas y no deseo: eso es ser un ser humano avanzado, tener criterio y acomodar las cosas”

¿Qué aprendiste de tu padre, esa figura intermitente?

Es una figura muy importante para mí. Me enseñó muchas herramientas. Me enseñó cómo funciona la vida, y las dificultades de la vida, y aprender que nada es fácil… entendí por él el trabajo y la disciplina. Aunque también me enseñó a bailar salsa y a divertirme.

El actor activa el ojo de la nunca y recuerda a su madre, a su mejor amiga y su idea del amor.

El actor activa el ojo de la nunca y recuerda a su madre, a su mejor amiga y su idea del amor. Cristina Villarino.

Tu personaje se enamora de dos mujeres. ¡De dos hermanas! ¿Te ha pasado algo así alguna vez?

Nunca me ha pasado algo así. Pero es interesante, ¿no? Porque yo creo que Esteban se enamora mucho de Rosa y siente que es la perfección… es un gran amor… y al conocer a Clara… no es que sea su gran amor, pero él entiende que Clara es un mecanismo para poder tener una empresa y todas aquellas cosas que él necesita. Tierra, dinero, una sposa. Es una idea empolvada y un poco vieja, es una manera anticuada de pensar, pero eso busca Esteban.

Esteban Trueba representa el poder racional y terrenal frente a Clara, que es el poder mágico y sentimental. ¿Tú eres más terrenal o más mágico?

Voy entre uno y otro. Soy terrenal, pero soy muy airoso y sueño mucho, tengo de Piscis y de Virgo… me gusta soñar y aterrizar, pero navegar entre esos dos mundos. Curiosamente, mi madre es terrenal y mi padre es airoso y soñador. Tuve los dos mundos. Ahora sobre todo sueño que mis hijos estén bien, que no les falte nada, que estén a salvo.

Escuché una metáfora muy linda sobre los hijos: es como si tu corazón está brincando en un parque y tú dices no, no, por favor, no te lastimes… bueno, eso va a ser inevitable. Ahora sueño con que estén lo mejor posible y que tengan lo mejor para poder crecer.

"La primera vez que vi el cuerpo desnudo de una mujer tenía cinco años. Fue en una obra de arte. Me pareció hermoso y dio vértigo"

No existe un instructivo de cómo ser buen padre, creo que hay que tener criterio, sensibilidad y saber leer las situaciones del día a día. Es algo interesante y es lo más bello que me ha pasado en la vida, claro que también es aterrador.

La primera mujer de tu vida, de la vida de todos, es la madre. ¿Cómo es la madre de Alfonso Herrera, cómo fue tu crianza, en qué te pareces y diferencias de ella?

Me parezco mucho a ella en su disciplina, en su puntualidad, en su ética laboral. Es una mujer muy fuerte. Si sólo tuviese su 25%… ay. Mi hermano era muy pequeño y yo tenía como seis años y vivíamos en un tercer piso y recuerdo que mi madre estacionaba el coche y subíamos por arte de magia al departamento, porque no teníamos elevador. Y ahora pienso: ¿cómo hacía para subirme a mí, a mi hermano, los alimentos que traía en la bolsa y el maletín del trabajo? Eso son las madres. No saben lo que hacen pero lo hacen.

Alfonso Herrera jugando.

Alfonso Herrera jugando. Cristina Villarino.

¿Recuerdas tu primera amiga?

Mi mejor amiga se llama Marina, vive en Lisboa y es como mi hermana. Es curioso, no nos vemos mucho, pero la quiero, la adoro… cuando nos vemos es un tablero de ajedrez… dejamos ahí las piezas y están siempre cuando volvemos. Seguimos jugando. La admiro, la quiero, ha tenido una vida muy dura. Su familia fue muy querida para mí, con una figura paterna importante.

¿No te parece que las amigas son un gran invento del feminismo? Tener una interlocutora preferida, alguien con quien quieres hablar y con quien no piensas en nada más del espectro erótico…

Totalmente de acuerdo contigo. Yo siento admiración por mi mejor amiga (por ella y por otras amigas que tengo) y no se tienen que confundir las cosas, eso es ser un ser humano avanzado, hay que tener criterio, respetar y acomodar las cosas.

"Cuando nació mi primer hijo dije ‘wow, esto es el amor’: es distinto a lo que sientes por tu pareja"

¿Cuándo fue la primera vez que viste del cuerpo de una mujer desnudo? Ese deslumbramiento.

Era un niño y estaba viendo un cuadro… tenía como cinco años y fue en la casa de los suegros de mi padre. Fue la primera vez que vi el cuerpo desnudo de una mujer y fue en una obra de arte, me pareció muy hermoso, dio algo de vértigo, y recuerdo un cuadro azul con colores pastel y blanco…

¿Cómo ha cambiado tu forma de entender el amor desde que eras adolescente hasta ahora?

Se ha vuelto más complejo. El ser padre hace que entiendas el amor como algo mucho más grande. Cuando nació mi primer hijo dije “wow, esto es el amor”… es distinto a lo que sientes por tu pareja. Con mi segundo hijo volví a decir “wow, esto es diferente a todo”… y así, creo que el amor crece y crece y es una energía que se expande, infinita.

Tu cantante favorita.

Nina Simone. Edith Piaf.

Alfonso Herrera bajando las calles de Madrid.

Alfonso Herrera bajando las calles de Madrid. Cristina Villarino.

Tu actriz favorita.

Hay una actriz española que amo y adoro y es Elvira Mínguez. Luego tenemos a Alice Braga o a Rita Moreno, que me encantan también.

¿Escritora favorita?

Isabel Allende es una gran escritora. Camila Sosa. Y Elena Poniatoswka.

"Mi escritora favorita es Isabel Allende. Y Camila Sosa. Y Elena Poniatoswka. ¿Mito erótico? Milla Jovovich. ¿Personaje histórico? Sor Juana Inés de la Cruz”"

¿Mito erótico?

Cuando era mucho más joven vi ‘El quinto elemento’ y me acuerdo de que me impactó mucho ver a Milla Jovovich, ¡una mujer muy hermosa…! Lo sigue siendo.

Tu política favorita.

Michelle Bachelet. Es una mujer muy capaz.

Tu personaje histórico femenino favorito.

¡Sor Juana Inés de la Cruz! Josefa Ortiz de Domínguez. Frida Kahlo… hay una mujer que fue la primera gobernadora en México, Griselda Álvarez, y es madre del padre de mi mejor amiga, y aprendí mucho gracias a ella, tiene muchas enseñanzas, es fuerte y apoderada. Hizo una red de mujeres con las presidentas principales para que entre todas se apoyaran y pudieran hacer lo mejor para los municipios. Una mujer muy interesante.