Joan Burstein en una foto de archivo.

Joan Burstein en una foto de archivo. Cedida.

Magas-Mujeres en la Historia

De Galliano a McQueen: Joan Burstein, la mujer que descubrió a los genios antes que el resto del mundo

No sólo fue una empresaria, también fue la mentora que descubrió a Alexander McQueen y John Galliano cuando el mundo aún desconocía sus nombres.

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Juanita Pérez
Publicada

A veces, la historia de la moda no se escribe sobre una pasarela, sino tras el escaparate de una tienda que se atreve a desafiar las normas.

En 1970, Londres todavía despertaba de la efervescencia de los 60 cuando Joan Burstein, conocida cariñosamente por toda la industria como la Señora B, decidió que el estilo británico necesitaba un nuevo rumbo.

Nacida en una familia que valoraba el esfuerzo y la discreción, representaba una clase de liderazgo femenino que hoy resulta inspirador.

Junto a su marido, Sidney, adquirió una pequeña propiedad en el número 27 de South Molton Street, donde crearon la primera tienda de su marca, Browns.

Lo que comenzó como una pequeña boutique se convirtió, bajo su mirada infalible, en el epicentro de una revolución estética que duraría cinco décadas.

Descubrir lo invisible

Joan Burstein poseía un 'ojo' que rozaba lo místico, talento con el que descubrió diseñadores con grandes dotes y habilidades en el mundo textil.

Fue la primera en llevar a Londres nombres que hoy son pilares de la moda global, como Ralph Lauren, Calvin Klein y Donna Karan. Sin embargo, su mayor legado no fue importar el éxito extranjero, sino cultivar el ingenio local.

Tras ver la colección de graduación de John Galliano en Central Saint Martins en 1984, inspirada en la Revolución Francesa, la Señora B no dudó en comprar al completo y la colocó inmediatamente en el escaparate principal de Browns.

Poco después, haría lo mismo con un joven y disruptivo Alexander McQueen. Joan no sólo vendía ropa; ofrecía validación, refugio y una plataforma para que los creadores más audaces pudieran soñar.

En Browns, la empresaria destacó por dirigir las compras, la comercialización y la atención de sus clientes, mientras que su esposo se encargaba del área financiera.

Dicho equipo logró la expansión de la tienda hasta ocupar cinco casas unidas una a la otra en South Molton Street, creando un laberinto de habitaciones interconectadas donde el comprador se sentía como un invitado en un salón privado.

La Sra. B con un vestido de Dries Van Noteng.

La Sra. B con un vestido de Dries Van Noteng. Ben McMahon. Cedida.

Su filosofía era clara

La moda debía ser una experiencia personal, no una transacción fría. Joan recorría la tienda con una elegancia imperturbable, saludando a clientes habituales y supervisando cada detalle con una exigencia que sólo se permite a quienes buscan la excelencia.

Su legado dejó marca en los diseñadores que impulsó, y también en las firmas que introdujo al mercado británico. Fue la mujer que llevó a Giorgio Armani a tener presencia en el Reino Unido y la que apostó por la vanguardia japonesa de Comme des Garçons, liderada por Rei Kawakubo.

Para Joan, el diseño no entendía de fronteras geográficas, sino de genialidad artística.

Por esta misma valentía e irreverencia de la inglesa, Browns logró sobrevivir a crisis económicas y cambios de paradigma, manteniéndose siempre como el termómetro de lo que era cool.

Momentos destacados

Recibió el título de CBE (Comandante de la Orden del Imperio Británico) en 2006 por sus servicios a la industria, un reconocimiento que subrayaba su papel fundamental en la economía creativa británica.

Incluso cuando la era digital comenzó a transformar el comercio minorista, Burstein supo adaptarse. En 2015, Browns fue adquirida por Farfetch, asegurando que su visión del sector como un arte vivo continuara en el siglo XXI.

Aunque dejó la gestión diaria, su influencia nunca abandonó los pasillos de su creación. Ella entendía que, más allá de las transacciones, sus clientes siempre buscarían ese momento de conexión táctil y emocional con una prenda excepcional.

Una de las 'boutiques' después de ser comprada por Farfetch.

Una de las 'boutiques' después de ser comprada por Farfetch. Cedida.

Una leyenda centenaria

Joan Burstein falleció a los 100 años, dejando un vacío imposible de llenar, pero un legado que es la base sobre la que se asienta el Londres moderno de la moda.

La Señora B nos enseñó que ser un referente no consiste en acumular poder, sino en saber repartirlo para que otros brillen.

En cada costura de un vestido de Galliano o en la audacia de una silueta de McQueen, vive el recuerdo de la mujer que con su curiosidad inagotable y su capacidad para reconocer el talento bruto antes que nadie desde una pequeña calle de Londres, decidió que el futuro del sector estaba esperando a ser descubierto.