La artista Irma Álvarez-Laviada.

La artista Irma Álvarez-Laviada. Esteban Palazuelos

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La artista Irma Álvarez-Laviada, en el Thyssen: "Soy un animal de polígono, busco materiales y los integro"

La exposición Dentro y fuera del marco está en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hasta el 3 de mayo.

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Irma Álvarez Laviada (Gijón, 1978) se ha consolidado como una de las voces más singulares del panorama artístico contemporáneo en España, gracias a una práctica que explora los límites entre pintura, escultura y espacio expositivo.

Su trabajo se caracteriza por una reflexión constante sobre el propio lenguaje del arte, cuestionando la materialidad de la pintura y expandiéndola más allá del lienzo tradicional.

A través de composiciones sobrias y un uso preciso del color y forma, propone una experiencia visual que invita a reconsiderar cómo percibimos las obras y el espacio que las contiene.

La artista trabaja con materiales industriales.

La artista trabaja con materiales industriales. Esteban Palazuelos

Actualmente, su trayectoria es objeto de una destacada exposición en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Se trata de una selección de más de 30 piezas realizadas por la artista asturiana en la última década junto a pinturas de la colección del museo.

Un proyecto que dialoga con la arquitectura del sitio y con la propia historia de la pintura; tensionando sus límites y expandiendo sus códigos.

En conversación con Magas, Álvarez-Laviada reflexiona sobre una muestra que invita al espectador a mirar dos veces, a detenerse y a descubrir que, en el aparente silencio de sus superficies, late una intensa conversación con la tradición y con el presente.

Esta muestra reúne obras de la última década. ¿Qué evolución dirías que ha experimentado tu trabajo en ese periodo?

Es una cosa curiosa porque es la primera vez que veo trabajos de diferentes años y series conviviendo en el mismo espacio. Nunca había tenido la ocasión de reunir obras de estos momentos tan distintos y, de alguna manera, me ha sorprendido porque es un trabajo bastante sostenido a nivel conceptual.

La primera sala con la que nos encontramos en la exposición es quizá donde hay una nota de color más evidente en relación con el resto, en las que podríamos hablar de materiales que se abordan más desde la crudeza y las propiedades físicas. Quizá la única evolución que he podido comprobar es que se ha vuelto un poco al cromatismo.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajar con la comisaria Rocío de la Villa y construir juntas el relato expositivo?

Muy gratificante y también una sorpresa porque realmente Kora (programa anual de visibilización de artistas residentes en España) está vinculado a autores que trabajan con y desde el género.

Me ha gustado mucho cómo me ha llevado a formar parte de esa tesis sobre la que ella trabaja. Creo que también eso le da mucho sentido a lo que nosotros hacemos.

No producimos arte únicamente para trasladar nuestros discursos. Se trata de que las obras también sean permeables a las narrativas de los otros, del espectador, de los comisarios, de todo el mundo que lo pueda ver e integrar en su día a día.

Has elegido piezas de la colección del museo para dialogar con tu obra. ¿Qué te interesa de ese cruce entre lo contemporáneo y lo histórico?

Para mí esa es una línea, no es una grieta tan grande. Creo que las cosas están mucho más cercanas de lo que el tiempo les impone. Mi trabajo siempre ha mirado mucho la tradición, sobre todo pictórica.

La artista posa con una de sus obras.

La artista posa con una de sus obras. Esteban Palazuelos

En tus piezas cuestionas binomios como lo duro y lo blando o lo lleno y lo vacío. Además de la experiencia intelectual, ¿buscas generar una más sensorial?

Es curioso, porque yo creo que el sentido de la vista sí nos lleva a la activación de otros. Pero no es algo muy pretendido cuando yo empiezo a trabajar con estos materiales.

Planteas que la obra sólo se completa cuando alguien la experimenta. ¿Qué tipo de relación esperas que establezca el público con tus piezas?

Si hay una cosa que al espectador le suele sorprender es que realmente reconoce muy bien los materiales de lo que está viendo, con qué está compuesta esa obra y en qué consiste.

Yo trabajo mucho también en relación con lo arquitectónico, con el espacio. Quizás mi obra se lee desde un punto muy escultórico, pero para mí es todo lo contrario: muy pictórico.

Vengo de la pintura y creo que me enfrento a las piezas a través de esos materiales con un punto de vista acorde: la composición, el color y la textura.

Irma nació en Gijón en 1978.

Irma nació en Gijón en 1978. Esteban Palazuelos

Cuando comienzas un proyecto, ¿parte más de una intuición material o de una reflexión teórica?

En mi caso es una cosa bastante intuitiva. Yo soy casi un animal de polígono, voy buscando materiales que me gustan o me seducen por diferentes motivos, y los integro sin muchas veces tener ni idea de qué va a ocurrir con ellos.

Para mí eso es importante también porque entiendo que son elementos que vienen del ámbito industrial. Ahí tienen un sentido, un espacio y un tiempo. Cuando se llevan al estudio, empieza a haber una transformación.

Yo soy una artista que no tengo una gran producción de obra. Puede parecer que se elaboran muy rápido, pero pienso mucho qué voy a hacer y cómo.

Mirando hacia el futuro, ¿qué territorios te interesa explorar que todavía no hayas abordado?

Ahora mismo me gustaría poder recuperar la pintura, que es algo que dejé en torno al 2009. Creo que mi trabajo me está pidiendo volver ahí. Después, tengo cierta predilección por el vídeo, es algo que quiero también empezar a incluir en el trabajo, la videocreación.