Nadia Nicolino, camionera e influencer.

Nadia Nicolino, camionera e influencer. Cedida

Protagonistas

Ellas conducen el cambio, pero aún siguen en el arcén: sólo un 2% de los camioneros son mujeres en España

En la carretera, donde el asfalto marca el ritmo de la economía y el tiempo se mide en kilómetros, ellas siguen siendo excepción.

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2%, una cifra que no sólo refleja una brecha de género persistente, sino también una oportunidad desaprovechada en un sector que clama por relevo generacional y mano de obra.

La imagen del camionero sigue anclada en el imaginario colectivo como masculina, solitaria y dura. Sin embargo, esa percepción comienza a resquebrajarse lentamente gracias a historias de mujeres que han decidido tomar el volante en un entorno que, aunque cambia, todavía arrastra inercias del pasado.

La logística y el transporte son pilares fundamentales de la economía española. Generan empleo para cerca de 900.000 personas, pero la presencia femenina sigue siendo minoritaria.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ellas representan únicamente el 22,9% de la plantilla y en su mayoría ocupan puestos administrativos o de gestión.

En la conducción profesional, el porcentaje cae drásticamente hasta ese escaso 2%. Está por debajo de la media de otros países en el continente.

Las razones son múltiples: desde estereotipos de género hasta condiciones laborales poco adaptadas a la conciliación, pasando por infraestructuras que no contemplan la diversidad de quienes trabajan en ellas.

Nadia Nicolino es camionera e 'influencer'.

Nadia Nicolino es camionera e 'influencer'. Cedida

A esto se suma un problema estructural: la escasez de conductores. Europa podría enfrentarse a hasta 400.000 vacantes en 2026, mientras la edad media de los profesionales supera los 47 años.

En este contexto, incorporar a más mujeres no es sólo una cuestión de igualdad, sino de supervivencia del sector.

Salarios bajos

En conversación con Magas, Nadia Nicolino, camionera e influencer, habló sobre la realidad práctica del oficio: "Faltan muchos transportistas en España. Da igual el sexo, al final se necesitan chóferes. Y es porque está mal pagado".

Su experiencia revela uno de los problemas más tangibles: las condiciones. Más allá del sueldo, el día a día en carretera sigue sin adaptarse plenamente a las exigencias básicas.

"Hay muchos sitios de fábrica que son antiguos y sólo hay un baño. A veces pregunto si hay alguien para no coincidir en el lavabo. Obviamente termina sucediendo. Además, hay muchos lugares que son viejos y poco higiénicos. No me meto ahí a la ducha ni loca, ni con chancletas", afirma.

Nadia Nicolino junto a un vehículo de transporte.

Nadia Nicolino junto a un vehículo de transporte. Cedida

Nicolino ha encontrado en las redes sociales una forma de visibilizar su trabajo, aunque desde un enfoque desenfadado. Este éxito la ha llevado a convertirse en embajadora de Eurowag, una plataforma de pago para transporte comercial en carretera.

"Como influencer, lo que subo más son vídeos graciosos, no explicando cómo funciona el camión y las descargas. No considero que tenga la experiencia que tienen mis compañeros y no creo que tenga que estar dando lecciones", apunta.

Y, como tantas otras, ha tenido que lidiar con el estereotipo cotidiano. Aunque se lo toma con humor. "Más de una vez me ha pasado que me ven y me dicen '¿vienes a traer un paquete?'. Yo respondo que no, que vengo a traer cargamento. Me contestan que si estoy segura. Me hace mucha gracia porque no se lo creen", reconoce.

Los prejuicios

Para Ainoa Blasco, como contó a EL ESPAÑOL, el mayor obstáculo no siempre está en la carretera, sino en lo que se escucha antes de subirse al camión.

"Si eres una mujer que quiere iniciarse en el transporte, haz oídos sordos cuando te digan 'esto es un mundo de hombres'. Es lo que yo he soportado millones de veces", dice.

Su experiencia, sin embargo, desmonta parte de ese prejuicio. Asegura sentirse respaldada en su entorno laboral. "Me siento arropada, apoyada por mis compañeros y sólo he tenido una situación en tres años donde me he sentido incómoda", sigue.

Pero hay aspectos que siguen sin resolverse. La logística del día a día, especialmente en cuestiones básicas como la higiene como lo comenta también Nicolino, evidencia la falta de adaptación del sector:

"En ese aspecto, siendo mujer, se te complica más. Todas tenemos una semanita al mes más difícil y hay veces que no tienes sitio para poder asearte. No se tiene en cuenta".

Blasco pone voz a una realidad silenciosa: la de las necesidades invisibles que, al no contemplarse, terminan expulsando talento potencial.

Ainoa Blasco.

Ainoa Blasco. Instagram

Vocación sobre ruedas

Xaima representa a una nueva generación que llega con menos prejuicios, pero con los mismos desafíos.

Como compartió con EL ESPAÑOL, su entrada fue rápida e intensa: "Una vez me interesé por esta profesión, en cuestión de seis meses ya estaba haciendo rutas internacionales. Es verdad que todavía no tenía el carné y me tuvieron que dar uno provisional para poder ir", declara.

Pero el inicio no estuvo exento de dudas. "No conocía nada y al principio me daba miedo porque es un mundo de hombres. Pensaba que lo iba a pasar fatal y que no iba a aguantar, y aquí estoy. Me encanta. El camión es mi pasión. La soledad yo la disfruto", admite.

La conductora, originaria de Marruecos, no sólo ha encontrado su lugar, sino también un propósito: "Quiero romper estereotipos y animar a la gente joven y, sobre todo, a las mujeres. Este oficio es muy bonito".

Xaima posa delante de un camión.

Xaima posa delante de un camión. @xaimatrucks

Más allá de la cabina

El transporte por carretera no es sólo un trabajo: es una pieza clave en el engranaje económico y logístico. Cada producto que llega a su destino depende, en última instancia, de alguien al volante. Sin embargo, ese 'alguien' sigue teniendo un perfil demasiado homogéneo.

La falta de mujeres no es únicamente un problema de representación, sino una señal de que el sector no ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad. Las historias de Nadia, Ainoa y Xaima muestran avances, pero también las grietas que aún persisten.

Iniciativas para fomentar la incorporación femenina existen, pero todavía son insuficientes frente a la magnitud del reto. Mejorar las condiciones laborales, adaptar infraestructuras y romper con los estereotipos son pasos imprescindibles.

Mientras tanto, ellas siguen recorriendo kilómetros, desafiando miradas y demostrando que el volante no entiende de género. En un ámbito que necesita urgentemente reinventarse, su presencia no es sólo bienvenida: es necesaria.