Paz Vega, en una de las producciones de Magas.

Paz Vega, en una de las producciones de Magas. Esteban Palazuelos Magas

Protagonistas

Paz Vega cumple 50 años: la vida de la niña que salió de Triana, enamoró a Hollywood y hoy triunfa como directora

Dueña de una imparable carrera, la actriz sevillana más internacional celebra una nueva década con su familia numerosa y un sinfín de proyectos.

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Lidia A. Costa
Publicada

Si no existiera habría que inventarla. Paz Vega (Sevilla,1976) cumple este viernes, día 2 de enero, 50 años. Y lo hace convertida en una actriz imprescindible en un imaginario colectivo audiovisual que no ha parado de dignificar con decenas de trabajos reconocidos tanto a nivel nacional como internacional.

Paz es un poco ya de todos. La queremos y la necesitamos. Desde sus triunfos más incipientes como 7 Vidas, Lucía y el Sexo, con la que se convirtió en icono sexual de toda una generación de jóvenes –y no tan jóvenes– o Solo mía, a trabajos posteriores como Teresa, el cuerpo de Cristo, La casa del caracol, Perdóname, señor o A todo tren 2, la actriz mantiene una carrera de fondo que recientemente ha derivado en una nueva y satisfactoria dimensión: la dirección.

Si años atrás el nombre profesional de Paz Vega solía aparecer a la sombra de Orson Salazar –su representante, compañero de vida y padre de sus tres hijos, además de partner in crime en las mejores fiestas de Madrid–, los nuevos tiempos (menos machistas también) han consolidado la figura de la actriz como un solo incuestionable. Paz es mucha Paz. Ella se basta y se sobra.

La actriz Paz Vega.

La actriz Paz Vega. Cedida

A diferencia de lo que suele ocurrir con otras actrices alejadas de sus orígenes –aunque insistan en lo contrario–, mucho queda aún de aquella joven y dicharachera mujer cargada de sueños y arrojo. Y que dejó su Sevilla natal, y su querido barrio de Triana, para adentrarse en la jungla del Madrid de finales de los años 90.

En la capital hispalense, junto a una familia que parecía sacada de una novela costumbrista andaluza –padre banderillero, madre modista y hermana bailaora–, se fraguaron sus primeros trabajos interpretativos siendo apenas una niña. Incluso creó un grupo de teatro en Santa Ana, su colegio de monjas.

Paz Vega junto a su hija Ava.

Paz Vega junto a su hija Ava. Cedida

Con 16 años y tras ver la obra La Casa de Bernarda Alba, vivió su momento eureka. Lo contaba hace unos meses en una entrevista concedida a Magas: “Tuve esa revelación con 16 años, cuando entendí cuál iba a ser mi camino. Hasta lloré. A mis hijos les digo que ojalá les suceda algo así”. Y reconocía que “hay tanta gente buena que no cumple con sus sueños por contentar a sus padres o a la sociedad… Se vive solo una vez y hay que apostar”.

Ella podría no haberlo intentado; era buena deportista –competía en natación–, y comenzó estudios de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla. Pero nada de esto la conformó. Se lanzó de cabeza al mundo de la actuación matriculándose en el Centro Andaluz de Teatro (CAT) en la capital hispalense. Eso, hasta que emprendió ese valiente viaje a Madrid sin billete de vuelta.

En la capital, y sosteniéndose en su compleja inmensidad con trabajos esporádicos de camarera y la ayuda de compañeros de profesión, no tuvo que esperar mucho hasta que su teléfono comenzó a sonar entre casting y casting.

Tras apariciones en series como Menudo es mi padre, Más que amigos o Compañeros, los papeles de Laura en 7 Vidas y Lucía en Lucía y el Sexo de Julio Medem (Goya a Mejor Actriz Revelación), la convirtieron en una imprescindible de nuestro cine.

De su abuela materna, Antonina Vega, a quien siempre se sintió especialmente unida, la actriz, que es una de las seis ‘Paces’ de la familia y cuyo nombre real es María de la Paz Campos Trigo, tomó su apellido artístico. Lo mismo hizo su hermana Sara Vega, bailarina, cantante y también actriz.

Después llegaron numerosos trabajos con destacados directores como Javier Balaguer (Solo mía), Emilio Martínez Lázaro en El otro lado de la cama o Vicente Aranda en Carmen. Pero también ha sido ‘chica Almodóvar’ en Hable con ella (2002) y en Los amantes pasajeros (2013).

“Pedro es la genialidad que tiene. De repente crea universos extraños, raros, pero majestuosos y hermosos”, reconocía con gran admiración la actriz sobre el director manchego en una entrevista a la revista Fotogramas.

Y así, la carrera de Paz Vega se ha ido dibujando como un continuo a veces discreto, a veces mediático. Pero siempre sin descanso. Aquí Paz y siempre gloria.

Aventura en Estados Unidos

A todo el mundo, incluso al mejor actor, le llegan tiempos de vacas flacas”, confesaba la actriz en su entrevista a esta revista. “Es duro que no te llamen porque no puedes pagar las facturas, pero puedes esperar a que te ofrezcan el guion perfecto o buscar el modo de sobrevivir”. proseguía.

En su caso, mudarse a Estados Unidos fue un valiente intento de internacionalizar su carrera. En Los Ángeles residió con su familia durante más de una década, un tiempo en alternó con proyectos en otros países como México, Brasil o España.

A diferencia de experiencias como las de Antonio Banderas o Penélope Cruz, otros españoles que triunfaron en Hollywood pero que no hallaron gran éxito en sus primeros trabajos allí, con su debut Spanglish (2004) Paz Vega sí obtuvo relevancia. Su papel de Flor, una inmigrante mexicana que llega a Estados Unidos sin saber inglés, le reportó buenas críticas.

Paz Vega en el papel de Flor para la película 'Spanglish'.

Paz Vega en el papel de Flor para la película 'Spanglish'.

De hecho, este trabajo significó un interesante despegue en la Meca del Cine. Y le siguieron trabajos como 10 Items or Less (2006) con Morgan Freeman, The Spirit (2008) con Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson y Eva Mendes, Acts of Vengeance (2017), donde coincidió con Antonio Banderas o la serie de ciencia ficción de Netflix The OA, producida por Brad Pitt.

Limitada al principio por un idioma que no dominaba, pero con la firme determinación de probar suerte en la industria cinematográfica más poderosa del mundo, la actriz sevillana siempre intentó buscar papeles lejos de los estereotipos que suelen pesar sobre las actrices latinas.

Aun así, tras una larga década en Los Ángeles, Paz, Orson Salazar y sus hijos volvieron a España. ¿Daban por fracasada la aventura americana como muchos decían? Para nada. Emprendían una nueva etapa en familia por el bien de sus hijos; quería que crecieran aquí, en su país y con su cultura. “Mis hijos ya entran en una etapa preadolescente y queremos que vivan aquí y que echen raíces aquí”, reconocía en 2018 a la revista ELLE.

Hoy, cuando cumple 50 años más bella que nunca –el tiempo la adora, no hay duda–, y acumula medio centenar de títulos a sus espaldas, incluidos los realizados en ese Hollywood hostil en el que resistió más de una década, Paz Vega asume con naturalidad y orgullo las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida.

Cine, ego, moda

Paz Vega con abrigo de Max Mara.

Paz Vega con abrigo de Max Mara. Esteban Palazuelos Magas

La actriz, que se reconoce como perfeccionista, obsesiva de la disciplina y en permanente evolución, trabaja su profesión desde un plano intelectual y complejo. En una inspiradora charla para los alumnos la Escuela Universitaria de Artes TAI, explicaba hace unos meses que “el arte de hacer cine es universal independientemente del idioma, el presupuesto o quien esté enfrente. Desde que el director grita '¡acción!’, lo que ocurre es universal”, afirmaba.

Reivindica también la “ausencia de ego” como requisito indispensable para todo actor o actriz. “Hay que dejar de ser para ponerse al servicio del personaje”. Y estudiar, leer y prepararse.

Resultado de esa renuncia al ego también en su vida personal, Paz siempre se ha presentado como una actriz cercana y natural que conecta con sus inicios. Hoy su discurso es pausado y reflexivo, pero ese pizpireto acento sevillano suyo sigue intacto. Sin él, Paz no sería Paz.

Hace años ya que mantiene un perfil bajo mostrándose en público solo cuando la profesión lo requiere. Y por profesión entiende también el universo de la moda. Un mundo que siempre ha dominado, y no solo por su belleza in crescendo producto de una genética fantástica y de un estilo de vida sano donde alimentación y yoga son dos pilares fundamentales.

También por esa elegancia en su estilo y discurso que ponen en valor firmas de lujo influyentes como Max Mara, Giorgio Armani o Valentino y para quienes tener a la sevillana en su front row es un valor seguro.

Amor por Cannes

La actriz en el Festival de Cannes de 2021.

La actriz en el Festival de Cannes de 2021. Gtres

La intérprete es desde hace años rostro habitual en los eventos de cine más glamourosos como los Oscar, los Goya o el Festival de Venecia. Pero desde que debutó en el Festival de Cine de Cannes en 2002 con Lucía y el Sexo –ganó el prestigioso Premio Chopard–, la icónica cita de la Costa Azul se ha convertido en una de sus favoritas.

De 2014 mantiene el recuerdo imborrable de haber inaugurado el famoso festival junto a Nicole Kidman y la cinta Grace de Mónaco, en la que Paz interpretaba a Maria Callas.

Fue uno de esos momentos especiales que recuerdo en Cannes, junto a Nicole Kidman y Tim Roth. Fue muy bonito, estuve toda la semana aquí, el festival completo, y tengo recuerdos maravillosos de esa edición”, confesaba hace un par de años.

En Cannes, Paz y Orson siempre han paseado su amor y profesión como una de las parejas más glamourosas, sofisticadas y divertidas, además de entregadas, de las que allí se dan cita cada año. Y es que cuesta pensar en un dúo español que derroche más belleza y elegancia que el que forman Paz y Orson, Orson y Paz.

Su familia, ‘tribu’

Paz Vega junto a su marido, Orson Salazar.

Paz Vega junto a su marido, Orson Salazar. Cedida

La ‘tribu’, como le gusta referirse a su familia, siempre ha sido refugio. Con el empresario y representante venezolano Orson Salazar, de quien se enamoró perdidamente cuando lo conoció por unos amigos comunes –a él le costó algo más de tiempo decidirse–, forma una pareja de guapos guapísimos.

Casados desde 2002 en un enlace secreto en Caracas (Venezuela), la pareja lleva más de dos décadas de amor inalterable. En marzo de 2022, por su aniversario, Orson se declaraba a Paz desde su perfil de Instagram: “A veces pienso que te quiero más de lo que te he podido demostrar. De repente ya son 20 años juntos y pretendo seguir haciéndolo todo lo que pueda”.

Juntos han creado una preciosa familia con tres hijos adolescentes por los que sienten un enorme orgullo. Orson Jr., el mayor, nació en 2007 y ya ha cumplido los 18 años; vino al mundo en la Ruber Internacional apenas unos días después que la infanta Sofía, lo que hizo que la actriz sevillana y doña Letizia –entonces, princesa de Asturias–, coincidieran en el mismo hospital.

La mediana y única chica, Ava, nació en 2009 y sigue los pasos de su madre con pequeños trabajos interpretativos como el capítulo final de Paquita Salas (2018) o La casa del caracol (2012).

La joven, que también ha heredado la belleza de sus padres, sorprendió el pasado verano en una entrega de premios con una carta pública a su madre en la que declaraba también su amor y admiración por ella: “Desde que soy chiquita la veo hacer todo con una energía que te contagia, como si siempre hubiera algo bonito por venir. Si algún día llego a ser la mitad de la mujer que tú eres… ya me sentiría orgullosa de mí”.

Paz Vega y Orson Salazar junto a sus tres hijos, Orson Jr., Ava y Lenon.

Paz Vega y Orson Salazar junto a sus tres hijos, Orson Jr., Ava y Lenon. Cedida

El pequeño de la familia es Lenon, nacido en 2010. Y a sus 15 años ya le saca casi una cabeza a su orgullosísima madre.

Los tres hermanos se han mantenido siempre en un discreto segundo plano, lo que les ha ayudado a desarrollarse como cualquier joven de su generación. Solo en momentos puntuales se les ve en público, casi siempre apoyando a su madre en estrenos o entregas de premios.

Paz, la directora

En octubre de 2024, Paz Vega dio un salto cualitativo en su ya abultada carrera. Con el estreno de Rita, su primera película como guionista y directora, la actriz traspasó los límites de la interpretación para adentrarse en la dirección de un proyecto cuyo origen se remontaba ocho años atrás.

Siempre ha llevado siempre dentro la figura de la directora, pero no ha podido sacarla a la luz hasta que encontró la historia perfecta para contar. En su caso, un relato intimista y bello sobre la violencia de género a través de los inocentes ojos de Rita, una niña de los años 80 en Sevilla.

La actriz explicaba en el podcast El sentido de la birra lo durísimo que había sido el proceso de escritura del guion de su opera prima:Soy muy disciplinada, necesito estar sola físicamente, en silencio y a unas horas concretas, entre las cuatro y las ocho de la mañana”.

Con este horario de trabajo acostándose pronto, durmiendo y levantándose de madrugada para escribir, reconocía la actriz la dificultad de conciliar con su vida familiar un trabajo tan intimista y solitario. “Nadie me soportaba”, afirmaba rotunda.

Cartel de la película 'Rita', la primera de Paz Vega como directora.

Cartel de la película 'Rita', la primera de Paz Vega como directora.

Estrenada en agosto de 2024 en el Festival Internacional de Cine de Locarno (Suiza), el filme ha pasado por festivales tan dispares como Chicago, Roma, la Seminci de Valladolid o Mar del Plata logrando muy buenas críticas y reconocimientos como la nominación al Goya a la Mejor Dirección Novel o el Premio del Público en el Festival de Cine Global de Santo Domingo.

Entre sus nuevos proyectos para este recién estrenado 2026 se encuentran Perla, una producción puertorriqueña protagonizada junto a Zuleyka Rivera y Carlos Ponce que se estrena en la isla caribeña este mismo mes de enero. También espera ya fecha de estreno el western de mujeres Trinidad, junto a Gabriela Andrada y Karla Sofía Gascón.

Y junto a Andy García ha rodado recientemente Pedro Pan, un filme que aborda la conocida como Operación Peter Pan en la que miles de niños cubanos sin acompañante fueron evacuados a Estados Unidos entre 1960 y 1962.

Además, Paz Vega trabaja ya en su segundo proyecto como guionista y directora en un año que será, seguro, imparable e invencible. ¡Felicidades Paz! Por tu cumpleaños y por todo lo demás.