Rosemary Morris-Castico, en su despacho.

Rosemary Morris-Castico, en su despacho. Esteban Palazuelos

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La embajadora de Australia Rosemary Morris-Castico: "Mi marido pausó su carrera para que pudiera ser diplomática"

Para ella es "un honor" ocupar este cargo, desde el que brinda apoyo a sus compatriotas y lidera la promoción cultural de su país.

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Marta Polvorosa
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"Ser abogado es útil para ejercer cualquier profesión", afirma Rosemary Morris-Castico, embajadora de Australia en España. Abogada de formación y diplomática de vocación, defiende que ambas facetas comparten una base común: el diálogo, la mediación y la búsqueda de consensos.

Recuerda con una sonrisa cómo su historia comenzó en los tribunales, pero acabó en la arena mundial: “Cuando era joven, yo no quería convertirme en diplomática, deseaba ser abogada, pero la verdad es que siempre tuve muchísimo interés por los idiomas y por conocer otras culturas, y pretendía tener una carrera orientada a un plano internacional”.

Empezó su trayectoria en el ámbito jurídico, pero al poco tiempo decidió parar un tiempo, algo muy común en su país natal, como ella misma relata: "Cursé Derecho, trabajé como letrada durante algunos años y después me tomé un año sabático para viajar por el mundo, que es algo que hacen muchos australianos una vez terminan sus estudios”.

La diplomática es abogada de formación.

La diplomática es abogada de formación. Esteban Palazuelos

Durante ese periodo colaboró con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París: "Allí descubrí la diplomacia multilateral y esa experiencia fue la que llevó a unirme al departamento de asuntos exteriores de mi país para empezar una carrera en el mundo de la diplomacia”.

Morris-Castico valora profundamente su formación como jurista: "Creo que ser abogado es útil para ejercer cualquier profesión y, en general, para la vida relata entre risas. El Derecho aporta estructura y claridad en el pensamiento, cualidades esenciales en diplomacia"

Y añade: "Además, compartimos con la abogacía la mediación y el diálogo, herramientas cada vez más necesarias para encontrar soluciones y construir consensos en escenarios complejos”.

Su trayectoria la llevó de Canberra a su primer destino, México, y más tarde regresó a Australia durante seis años, periodo en el que nacieron sus dos hijos. Su segundo destino fue Washington, en plena primera presidencia de Donald Trump, un destino que describe como “uno de los cambios más interesantes de mi carrera y una plaza extraordinaria, teniendo en cuenta que Estados Unidos es uno de los aliados más cercanos de Australia”.

Desde la unidad de política trabajó en asuntos de Oriente Medio en un contexto marcado por la guerra contra el ISIS y la redefinición de alianzas estratégicas. Tras ese capítulo, regresó a su país y dos años después fue nombrada embajadora en España, cargo que califica como “un honor inmenso”.

Sobre las conexiones entre ambos países, reconoce que aunque estén en partes opuestas del mundo, les unen muchas cosas. “Australia y España tenemos una relación fuerte y cercana, compartimos una visión común del mundo y un estilo de vida muy similar. Tenemos democracias abiertas y somos fuertes defensores del sistema multilateral”.

En el ámbito privado, la diplomática destaca la presencia de empresas españolas: “Navantia, por ejemplo, ha diseñado el 60% de nuestra Flota de Superficie, e Iberdrola o Acciona lideran proyectos de energías renovables y sostenibilidad, ámbitos prioritarios para la nación. La cooperación bilateral no ha hecho más que crecer”.

En su camino profesional, Morris-Castico señala la importancia de referentes. Recuerda a la primera mujer embajadora de Australia en México, con quien coincidió en su primer destino internacional: “Fue un gran ejemplo de servidora pública, una verdadera mentora”. Destaca también a Julia Gillard, primera jefa de Gobierno en su país: “Es un ejemplo fantástico de una mujer en la vida política pública”.

En lo personal, no oculta que la conciliación es un desafío constante. “Equilibrar una carrera diplomática, que implica un cambio de país cada pocos años, con la vida familiar no es fácil admite. He tenido la enorme fortuna de contar con el apoyo incondicional de mi marido, que ha accedido a poner en pausa su carrera profesional para asumir gran parte de las responsabilidades de la crianza de nuestros hijos, lo que me ha permitido trabajar las largas horas que requería el puesto en muchas ocasiones, como por ejemplo, cuando estaba en Washington”.

Para ella la diplomacia trasciende la simple representación institucional y pone el foco también en la labor consular. “Representar a Australia es un orgullo, pero igual de importante es acompañar a nuestros ciudadanos en el extranjero y brindarles asistencia en momentos difíciles lejos de casa. Por ejemplo cuando pierden el pasaporte, cuando se ponen enfermos o cuando sufren robos, entre otras muchas situaciones. Es un privilegio poder ayudarles”, confiesa.

La embajadora también resalta su compromiso con la promoción cultural de Australia en España: "Es una parte importante del trabajo que hacemos y que personalmente disfruto mucho”.

Se conoce como Public Diplomacy y se basa en presentar diferentes aspectos del país a través de eventos culturales: “El arte, la música y las tradiciones son expresiones poderosas de la identidad australiana, una identidad diversa, contemporánea y profundamente vinculada a nuestra historia y territorio, que merece ser compartida con el mundo”.

Hoy, la embajadora continúa trabajando para estrechar lazos e impulsar proyectos, convencida de que la diplomacia es, ante todo, diálogo y mediación.

Desde la Embajada de Australia en Madrid, Rosemary Morris-Castico pone voz al proyecto Diplomacia con Voz Propia: Mujeres que Transforman el Mundo, liderado por Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World (WLW); Valentina Yane, presidenta Young de WLW; y, Marta Polvorosa, socia Young de WLW.