La investigadora y especialista en Oncología.

La investigadora y especialista en Oncología. Cedida INMOA

Protagonistas AVANCES EN ONCOLOGÍA

Elisabeth Arrojo, directora de INMOA: "Empleamos una técnica pionera para tratar el cáncer sin efectos secundarios"

Magas se cita con la investigadora, al frente del Instituto Médico de Oncología Avanzada y pionera en el campo de la hipertermia en España.

6 diciembre, 2023 01:23

Un rayo de luz cálida atraviesa los ventanales de la consulta de Elisabeth Arrojo (Avilés, 1983) en Madrid. Deja su reflejo en el asiento, a la altura del hombro, en una bienvenida que acoge a quien acude a ver a la doctora en el Instituto de Medicina Oncológica Avanzada (INMOA). La naturaleza sabe que citarse con una bata blanca no es algo que hagamos con entusiasmo. Pero en el número 19 de la calle Santa Leonor el ambiente parece despejado.

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Arrojo espera desde la puerta, con su melena rojiza y una sonrisa que la acompaña toda la entrevista. Terminadas las presentaciones, nos sentamos: hay un escritorio de por medio, pero la distancia no se nota. Tras su silueta quedan los premios, que no son pocos, y el dibujo de una doctora coloreado por un niño. Todo lo que hay en la consulta da pistas sobre cómo es Arrojo.

Directora de INMOA y principal investigadora de los estudios de oncotermia en España, la asturiana es una profesional que ha vivido a caballo entre Estados Unidos y España. Recolectora de reconocimientos. Impulsora de una técnica que promete tumbar las estadísticas del cáncer. Madre, también hija. Todo a la vez.

Tras formarse en Medicina y completar la especialidad, Arrojo cruzó el charco para investigar en Estados Unidos. Allí estudió cómo tratar el cáncer de mama en un único día de radioterapia, en lugar de las 7 semanas convencionales. "Las pacientes pasan por procesos muy largos y duros, sobre todo si viven en ciertas regiones, como ocurre en Asturias y Cantabria, en las que a lo mejor hay que desplazarse 100 kilómetros para llegar a un hospital", explica.

Aunque el cáncer es uno de los diagnósticos más temidos por los españoles —solo en 2022 hubo 280.000 casos nuevos—, "ya es posible curar alrededor del 50%", celebra Arrojo. "También hay muchos casos en los que conseguimos cronificar la enfermedad y pueden vivir cada vez más años y con mejor calidad de vida, aunque aún no se les ha encontrado la cura y hay que seguir trabajando en ellos". 

Una técnica a la vanguardia

Por eso, cuenta, sigue investigando y reciclándose. "No soy de seguir el protocolo estándar cuando sé que este no va a funcionar, prefiero probar cosas nuevas", cuenta. Arrojo es pionera en el campo de la hipertermia electromodulada, una terapia basada en la aplicación de calor para tratar distintos tipos de cáncer, desde el mamario hasta el tumor cerebral.

"Los tumores tienen unos vasos sanguíneos muy frágiles por los que tiene que viajar la quimio o la inmunoterapia. La cantidad de fármaco que llega al tumor es muy poca porque tiene que viajar por los vasos", explica. Y añade: "Si calentamos el tumor, los vasos se abren, facilitando que la terapia llegue mucho mejor. Además, también les llega más oxígeno, y eso hace que el tratamiento sea más eficaz". 

Aunque la aplicación de la oncotermia no es reciente en España —el Ministerio de Sanidad la aprobó en 2006—, el equipo de Arrojo ha conseguido hacer que esta terapia sea selectiva y localizada. Antes, el principal inconveniente de este tratamiento era que incidía sobre todo el tejido corporal, incluidos los vasos sanos, pero la hipertermia electromodulada permite destruir únicamente las células malignas, que no son capaces de sobrevivir a las altas temperaturas.

La doctora Elisabeth Arrojo, en una entrevista anterior con Magas.

La doctora Elisabeth Arrojo, en una entrevista anterior con Magas. EL ESPAÑOL

Con este tratamiento, asegura la directora de INMOA, "no hay efectos secundarios". Explica que los pacientes suelen dormirse con el tratamiento, ya que no notan nada. Además, mejora su calidad de vida: "La oncotermia puede aliviar el dolor, que muchas veces se produce precisamente por la falta de oxígeno". 

"Este tratamiento es aplicable a todos los pacientes que padezcan tumores sólidos: de páncreas, de pulmón, del recto, colon… Tanto localizados como metástasis", transmite Arrojo. "Los pacientes mandan sus informes y hacemos una valoración gratuita de si podemos ayudarles o no, y en muchas ocasiones podemos hacerlo. Hay pocas exclusiones, si bien no tratamos órganos trasplantados", subraya.

Pregunta: Por el momento, la oncotermia electromodulada solo está disponible en el INMOA y en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander. ¿Qué implica, a nivel de costes, ponerla en práctica?

Respuesta: Bueno, lo primero que debemos decir es que el tratamiento siempre debe estar prescrito por un oncólogo y realizado en un centro de oncología y radioterapia establecido como tal por el Ministerio de Sanidad. El intrusismo es peligroso. Por eso, es importante que el paciente se asegure de que el centro tenga un oncólogo radioterápico para que pueda recibir la terapia correctamente. 

La sanidad pública solo la tiene en Valdecilla. Otros tipos de hipertermia sí que están en otros hospitales, aunque desde mi punto de vista no tienen tantas ventajas. Hay en Barcelona, en Canaria; y también en el ámbito privado, como en INMOA, que es el centro más grande a nivel nacional. En lo público, el problema es que el coste de la tecnología es muy alto. Cada unidad de tratamiento supera el medio millón de euros y el mantenimiento mensual también es costoso. Y el problema es que una máquina da para pocos pacientes, ocho o diez al mes… es una inversión grande.

También existe el problema de que las máquinas colapsen rápido, porque, por ejemplo, hay pacientes que necesitan tratamientos muy prolongados, como ocurre con los que padecen tumores cerebrales. En cualquier caso, me consta que ya hay grandes centros que están valorando la instalación. Estamos avanzando y, si nos centramos en el baremo de costes, es un tratamiento económico. Completo, ronda entre los 3.000 y 5.000 euros. 

Una gran lección de vida

La directora de INMOA, centro que ha crecido exponencialmente desde su inauguración en 2019 —un año antes del colapso sanitario de la pandemia—, es una de las investigadoras más destacadas del país. En abril de 2022, se convirtió en Catedrática de la Universidad Católica de Murcia, donde recibió la primera cátedra de España en hipertermia oncológica. También es doctora cum laude por la Universidad de Olavide.

"No ha sido un camino fácil", confiesa durante la entrevista. Pero a veces uno también encuentra belleza en la adversidad. Haciendo retrospectiva, la oncóloga cuenta que cáncer ha sido una palabra muy presente en su día a día. No solo a nivel profesional: su madre lo superó dos veces, la segunda con sesiones de hipertermia incluidas y Arrojo trabajando a diario para salvarla pese a los pronósticos que daban a la familia.

Poco después, ella misma vivió el cáncer en persona. Afortunadamente, eso ya es algo del pasado y lo cuenta sonriente, cruzando los dedos por unos segundos. Es una mujer de ciencia, no sabemos si supersticiosa. Pero ella defiende que siempre hay algo en lo que creer: "He visto a muchos pacientes romper las estadísticas, incluso el 1% de las posibilidades se convierte en un 100% si te toca a ti", repite en la conversación con este periódico.

Hablamos con ella sobre la huella emocional que deja la enfermedad, tanto para el paciente como para quienes le acompañan, lo que incluye a los sanitarios. "En la universidad, te enseñan a dar malas noticias, pero no a gestionarlas tú mismo", reflexiona Arrojo. Y añade: "Sé que hay oncólogos que tratan de no involucrarse emocionalmente con el paciente porque es duro; yo no me incluyo en ese grupo, pero es una situación muy difícil porque convives con ello todos los días". 

Investigar para vivir mejor

Elisabeth Arrojo acumula reconocimientos como el Premio a Persona Extraordinaria de las Ciencias por los Estados Unidos, un equivalente al Nobel en el ámbito sanitario en reconocimiento a sus años de labor en el país, donde fue coordinadora del 21st Century Oncology. "La investigación es muy distinta en Estados Unidos, no solo por las diferencias económicas, sino porque allí un porcentaje de tu tiempo lo tienes que dedicar a investigar", recuerda.

Además, lamenta desde su experiencia, todo lo relativo a la financiación está mucho más protocolizado que en España. Aquí es más difícil encontrarla, e incluso a veces hay fondos que ni los médicos sabemos que existen o cómo pedirlos. En nuestro caso, es cierto que la cátedra y los reconocimientos nos han ayudado a encontrar financiación, a que más gente conozca INMOA", que desde su creación ha crecido exponencialmente y hoy es uno de los centros de investigación oncológica de referencia a nivel nacional. 

Al preguntarle por el futuro de la oncología, Arrojo habla de innovación, pero también de la necesidad de seguir investigando y, sobre todo, generando concienciación sobre la importancia de prevenir la enfermedad. "Todos nacemos con unos genes, como los supresores de tumores, y no los podemos cambiar —es lo que se denomina epigenética—, pero sí podemos apagarlos y apagarlos a través de nuestros hábitos de vida", cuenta. 

Las recomendaciones saludables de Arrojo pasan por llevar una buena alimentación, hacer ejercicio y suprimir el consumo de tóxicos, "algo que ya sabemos todos desde pequeñitos", explica. Pero también, concluye, por aprender a gestionar el estrés y los desequilibrios emocionales. "Tenemos que trabajar por construir una sociedad feliz y la prevención es determinante para lograrlo", concluye.