La directora Isabel de Ocampo.

La directora Isabel de Ocampo.

Protagonistas

Isabel de Ocampo: “La prostitución tiene mucho más que ver con el poder que con el sexo”

La directora y ganadora de un Goya por su corto Miente, continúa desarrollando proyectos en los que denuncia la prostitución y el machismo. 

4 agosto, 2022 01:51

Ojos y pelo azul, Isabel contesta las preguntas a salto de ola, mirando hacia el Atlántico en una playa gaditana que se cuela entre frases, en forma de viento de levante, de vendedor africano y de grititos de niños. Isabel de Ocampo (Salamanca, 1970), directora de cine y guionista, es capaz de cambiar la vida de otras, otros y otres, a través de su pasión: el cine.

Generadora de sus propios proyectos, feminista hasta la médula, comprometida, creadora y luchadora, es una mujer tan divertida como profunda, sorprendente y espontánea, pero sobre todas las cosas, es valiente y sincera, dice lo que piensa tal y como lo piensa.

Actualmente está ilusionada con un proyecto titulado ASÍ SÍ, promovido por la Universidad Complutense de Madrid. Píldoras audiovisuales contra el machismo, protagonizadas y dirigidas a aquellos que aún tienen la posibilidad de cambiar las cosas: los jóvenes.

Comienza a trabajar a los 17 años en la radio de su ciudad natal y desde entonces no ha cesado en su lucha por sacar adelante sus proyectos. En 2009 recibe el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción por Miente, lo cual facilita el camino hacia Evelyn, su primer largometraje, con el que es nominada al Premio Goya como directora novel, en 2012.

Tres años más tarde comienza a rodar el documental Serás Hombre, que estrena en 2018 en la Seminci de Valladolid, completando la trilogía dedicada a denunciar el mundo de la prostitución, así como las injusticias, abusos, maltratos y horrores que viven las víctimas de la trata.

["Ser hombre no es una categoría biológica": el documental que pone en jaque la masculinidad]

Durante el confinamiento se hizo viral el precioso acto de generosidad que la llevó a ceder su premio Goya a los sanitarios del Hospital Ramón y Cajal, que ruló por pasillos y UCI encendiendo sonrisas de médicos extenuados y pacientes debatiéndose entre la vida y la muerte.

Pregunta: Desde jovencita siente la necesidad de comunicarse y mover el mundo, ¿lo suyo es vocacional?

Respuesta: A los 14 años ya sabía que quería ser directora de cine. En Salamanca lo único que había, cercano a mi pasión, era la radio. Me presenté a un concurso de Los 40 Principales y para mi sorpresa me cogieron porque tenía la voz muy “chispoleta”. Después conseguí viajar a Madrid para estudiar Comunicación Audiovisual, más tarde entré en la escuela de cine ECAM y asistí a miles de cursos con directores de cine.

Creo que uno de los mejores regalos de la vida para un adolescente es tener una vocación, aunque también es una maldición, porque si no puedes dedicarte a lo que te gusta sufres muchísimo. Yo tenía un pensamiento: no puedo dedicarme a otra cosa en la vida.

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Acérrima defensora del valor de la denuncia, constante en el intento de concienciar e incluso de cambiar al “otro” a través de su cine, ¿es su razón de vivir? ¿Descubre a lo largo de su trayectoria que, además de hacer cosas bellas, puede sacar a la luz injusticias?

Tal vez eso sea, hasta ahora, lo que caracteriza mi obra, pero no es mi intención. He descubierto que la literatura y el cine que me importan son los que aúnan forma y contenido, ambos ambiciosos. También veo cine de entretenimiento, pero el que me gusta y me llena es el cine que me transforma por dentro y fuera. Aspiro a poder ofrecer nuevos puntos de vista, aportando otro enfoque de las cosas y de los personajes, con una mirada propia.

La realizadora Isabel de Ocampo en la playa.

La realizadora Isabel de Ocampo en la playa.

Hay temas concretos que focaliza y refleja en su cine, como la educación sexual, la violencia de género, el machismo, la prostitución…

Sí, porque cuando produzco yo misma, lógicamente dedico todo mi esfuerzo a aquello que realmente me mueve. En realidad, visto desde fuera, todo esto puede parecer muy pensado, pero yo no lo siento así en absoluto, no he articulado mi carrera desde la razón, sino desde las vísceras, desde lo que me mueve y conmueve.

¿Cuál es el punto de partida o la pregunta principal que se hace a sí misma? Esa cuestión que sostiene la trilogía conformada por el cortometraje Miente, el largometraje Evelyn y el documental Serás Hombre.

Me pregunto sobre la condición de ser mujer. La pregunta que me hago es: ¿qué somos las mujeres? Nos han contado una historia de la humanidad que no coincide con lo que yo siento que es nuestra realidad.

"Un país que no defiende el abolicionismo es un país completamente equivocado"

Tras el Premio Goya, ¿recibe más ofertas profesionales o ayudas para realizar su trabajo? A nivel personal, ¿se permite confiar más y mejor en sí misma y en su talento?

Mi autoestima es inexistente, en general, con lo cual pensé: vaya, parece que puedo continuar por este camino. Sí, me cambió, aunque en ese momento la profesión no estaba acostumbrada a las mujeres directoras, con lo cual eso no se tradujo en ninguna llamada. Afortunadamente, eso ha cambiado y poco a poco está ocurriendo algo que siempre decimos las feministas: falta el punto de vista de la mitad de la humanidad.

Tras el éxito del corto, cuajó la idea del largo, Evelyn, donde viví un viaje emocional en el que sufrí mucho; me sumergí en el mundo de la prostitución, que es feísimo, lleno de mentiras, con muchísimos intereses económicos creados para generar la confusión que perpetúe esas mentiras.

¿Como cuáles?

Hay dos mentiras principales: “Las mujeres son libres de prostituirse” y “si se legaliza la prostitución se combaten las mafias”. Además, está el intento continuo de ocultar la inmensa sordidez que hay detrás.

La prostitución tiene mucho más que ver con el poder que con el sexo, con la sensación de sentirte poderoso frente a otro ser humano y perpetuar ese lugar, esa visión del mundo completamente troglodita.

[Matilde Cherner, la escritora que denunció la prostitución en España (antes incluso que Galdós)]

¿Se confirma abolicionista a raíz de sus investigaciones y de rodar sus películas o ya lo era previamente?

Antes pensaba como casi todo el mundo, que lo correcto era legalizarla, pero no. Ahora soy abolicionista y defiendo el abolicionismo, una forma de pensar que consiste en criminalizar al verdadero culpable, que es el cliente y el proxeneta. Respeto mucho a las prostitutas, hay que ponerse en su piel, no podemos sentir, ni de lejos, lo que sufre una mujer para llegar a tomar esa decisión.

Creo que un país que no defiende el abolicionismo es un país completamente equivocado. Es incompatible la igualdad y la democracia con tener un sistema que prostituye a las mujeres. Y hay que poner el foco en los hombres y hacerles las preguntas a ellos, no como siempre, focalizarlo en las mujeres que se prostituyen.

¿Cómo se puede legitimar que un hombre pueda acceder, pagando, al cuerpo de una mujer o de otro hombre? El tratado internacional de comercio, lo primero que dice es que no se puede comerciar con las personas, en todas sus modalidades. Si dos adultos toman la decisión libre de intercambiar dinero por sexo, pues que lo hagan, pero el Estado no tiene por qué legitimar o legislar eso y permitir que se convierta en una opción de trabajo, como otra cualquiera.

"Es importante reflexionar sobre todo ello y sobre la necesidad de que existan otros modelos y referentes masculinos, en positivo"

¿Es a los hombres a quienes usted da la palabra en el documental Serás hombre, que cierra su trilogía?

Sí, porque en parte es la propia sociedad quien lanza a los hombres mensajes ambivalentes, se les pide que condenen la violencia y, por otro lado, en determinados contextos, se les permite e incluso se les impulsa a ser violentos. El machismo trasmite muchos mensajes vigentes que tienen que ver con esa paradoja.

Serás hombre es el compendio de lo que aprendí y de lo que yo considero como el origen del problema: las ideas que se trasmiten a los hombres a través de los medios de comunicación, las películas, la publicidad, la educación que reciben y las referencias que tienen en cuanto a actitudes y formas de pensar. Es importante reflexionar sobre todo ello y sobre la necesidad de que existan otros modelos y referentes masculinos, en positivo.

Lo cual entronca directamente con el proyecto en el que ahora está implicada, Las píldoras contra el machismo

Sí, es una campaña que me encarga la Unidad de Igualdad de la Universidad Complutense, en la que generamos y proponemos personajes que habitualmente no vemos en los productos de ficción, chicos que se enfrentan a una situación machista y reaccionan de diferentes formas.

Mostramos las dos caras de la moneda, la positiva y la negativa, los mismos jóvenes actores interpretan, frente a la cámara, los dos tipos de comportamientos. Lo que pretendemos es dotar a los chavales de argumentos para plantar cara al machismo, cortar el vínculo con la 'manada'.

Se presentará a la prensa en septiembre, pero la primera píldora ya está disponible. 

Cómo trata de pasar el verano, ¿generando proyectos o descansando?

Tratando de sacar adelante proyectos que me apasionan, que no tienen que ver con los temas de los que hemos hablado, pero sí con la profundidad de las emociones. Necesito aire, estoy centrada en comedias. Necesito reírme, oxigenarme, tratar de que el viento de levante que ahora siento en la cara, me lleve a otros territorios. Tal vez porque vengo de años duros, oscuros, justo antes de la pandemia superé un cáncer, ahora necesito estar aquí, mirar el mar… Las pequeñas cosas, carcajadas, emociones bonitas, buscar la magia del momento. Y ya está.