Carrie Nation, la mujer del hacha y la Biblia.

Carrie Nation, la mujer del hacha y la Biblia. Wikimedia Commons

Magas-Mujeres en la Historia Ley Seca

Carrie Nation: la mujer con un hacha que destrozaba bares para pedir una Ley seca en EEUU

Daniel Okrent presenta El último trago (Ático de los libros), un recorrido por los artífices y personajes de Ley Seca americana, uno de los periodos más curiosos de las historia de los Estados Unidos. 

3 septiembre, 2021 02:14

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Cuando el Mayflower partió de Plymouth lo hizo con unas reservas de alcohol que triplicaban a las de agua potable a bordo. Los casi treinta y siete mil litros de vino que albergaban las entrañas del barco sirvieron como avituallamiento a sus pasajeros y tripulación durante la larga travesía. Un dato que algunos historiadores señalan como crucial para explicar el error de cálculo que arrastró a los peregrinos desde su destino original en Virginia hasta las costas de Nueva Inglaterra, a casi 1.200 kilómetros de distancia. 

Con un precedente así no es de extrañar que la fundación de los Estados Unidos se asentase sobre las turbias aguas de las bebidas espirituosas. Defendido y denostado a partes iguales, el debate en torno al consumo del alcohol dio pie a la aparición de todo tipo de organizaciones y personajes variopintos. Una fuerza motriz que marcó el avance del joven país hasta la implantación de la Ley Seca en el año 1920.

Daniel Okrent profundiza en una parte de la historia, tan surrealista como crucial, en El último trago: la verdadera historia de La Ley Seca (Ático de los libros). Un estudio sobre las circunstancias que rodearon dicha ley que le ha valido a su autor el Premio Albert J Beveridge. El retrato de un siglo de regusto amargo y confuso, con una resaca que tendría un impacto súbito en la política, la economía o incluso la moral en los años siguientes.

El último trago

El último trago Ático de los Libros

De su seno surgieron cruzadas personales contra el licor como catalizador de un amplio espectro de problemas sociales. Con la mujer en el centro de las protestas, ellas encendieron la mecha de un movimiento político —que aún no les concedía el voto ni las libertades personales suficientes para emanciparse de sus hogares alcoholizados—, tomando en muchas ocasiones la justicia por su mano. Sobre esto último sabía bien quien se autodefinía como un "bulldog a los pies de Jesucristo ladrando contra aquello que no le gusta", la activista Carrie Nation.

La abuela del hacha

Carrie Amelia Moore Gloyd Nation, más conocida como Carrie Nation, era una mujer corpulenta, nacida en Kentucky, de más de metro ochenta y "músculos dignos de un estibador" en palabras de Daniel Okrent, autor de la investigación. El alcoholismo de su primer marido fue determinante para que se lanzase a su cruzada particular. El año de su divorcio en 1901 marcaría el baptismo de fuego de una de las figuras más curiosas de la historia reciente de los Estados Unidos. 

En los retratos que proliferaron en su época, Nation aparece como una mujer de rostro hosco, serio y con un cierto parecido a la reina Victoria —curiosamente, su madre fue internada en un psiquiátrico por creer ser la reina Madre—, obsesionada con los efectos nocivos del alcohol participó en varias marchas; usando palos, piedras y tuberías para atacar las fachadas y barras de cuantas tabernas se encontraba a su paso.

Carrie Nation durante una protesta en Ann Arbour, en 1902.

Carrie Nation durante una protesta en Ann Arbour, en 1902. Wikimedia Commons

Fue su propio marido, de forma irónica, quien le propuso empezar a utilizar un hacha en sus protestas, una recomendación que habría de convertirse en el símbolo de su cruzada. En la primavera de 1901, una decidida Nation se dirigió a Topeka, capital del estado de Kansas, para llevar a cabo una acción que habría de marcar el resto de su vida.

Entró en el local y destrozó botellas, grifos, mesas y sillas. De entre las astillas surgían los cristales, el olor amargo de los licores y la cerveza que bullía de las mangueras cercenadas. Un espectáculo kafkiano, con aquella señora puritana de casi dos metros en su centro, blandiendo su particular excálibur. El sorprendido sheriff de Topeka solo pudo amonestarla con una multa, sorprendido por lo que acababa de ocurrir. 

Desde entonces desarrollaría un activismo político inusual. Una Juana de Arco, hacha en ristre y dispuesta a combatir el alcoholismo a bandazos. Por su filo pasaron los locales de muchos estados distintos, atrayendo cada vez más atención tanto de adeptos como de detractores. Vendía réplicas de su herramienta de trabajo en sus charlas, posando para fotografías que se enviaban a todo el país autografiadas, siempre con una biblia en la mano y el arma en la otra

Democracia espirituosa

A pesar de que la historia de Nation resulta cuanto menos excéntrica, su origen e involucración está asentado sobre los pilares de una lucha en la que la emancipación de la mujer fue fundamental. Una de las claves para entender el primer siglo de vida de los Estados Unidos es el excesivo consumo del alcohol de su población. En el año 1830, se estima que los adultos estadounidenses consumían 26,6 litros de alcohol puro al año, unas dos botellas de licor de alta graduación a la semana. Unos datos que no solo arrojaban un preocupante consumo, sino una alta mortalidad por fallos hepáticos o cirrosis, así como el desarrollo de toda una industria del ocio directamente relacionada con este salvaje consumo. 

La proliferación de los salones y tabernas de una a otra costa del país, trajo a su vez un ascenso en la prostitución y la delincuencia de pequeñas y grandes ciudades. Si todo esto se le suma una proliferación del abandono del hogar por parte de maridos alcoholizados; malos tratos y otros problemas regurgitados por los excesos del licor en la sociedad. No es de extrañar que el núcleo duro de las protestas se centrase en quienes más daños colaterales sufrían por sus excesos: las mujeres

“Cómo las mujeres de Fredericktown (Ohio) abolieron el tráfico de bebidas espirituosas en su ciudad”

“Cómo las mujeres de Fredericktown (Ohio) abolieron el tráfico de bebidas espirituosas en su ciudad” Wikimedia Commons

La ausencia total de un marco legislativo que protegiese a las mujeres, carentes de voto hasta el año 1920, dejaban indefensas y sin medios a estas últimas. No es de extrañar que la fecha de los primeros comicios en los que participaron coincida con la de la introducción de la Ley Seca en el país, fomentada y defendida por asociaciones femeninas metodistas y sufragistas

Movimiento por la Templanza

En Ohio en 1873, un grupo de mujeres tomó las riendas de las protestas frente a los bares y tabernas, impidiendo el acceso a los clientes, rezando postradas en el suelo y relevándose las unas a las otras para poder mantener una guardia que llegaba a durar días. Así se empezó a generar un movimiento que habría de extenderse durante cinco décadas, creando a su paso la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza en 1874.

Frances Willard fue la principal representante de la organización, recorriendo el país buscando adeptos para su causa. Conocida como la "Bismarck de las buenas intenciones" llegó a internacionalizar la UCMT en Inglaterra gracias a Lady Henry Somerset, así como en Rusia con la ayuda León Tolstoi

Willard y la organización influyeron rápidamente en las decisiones de Washington, abogando por la Prohibición desde el contenido editorial de los libros de texto, alterados con datos de poco calado científico que pretendían inyectar el miedo en las escuelas. Mary Hunt fue la perfecta aliada de la UCMT, en su poder estaba aceptar o rechazar la representación que el alcohol tenía en dichos textos. Desde tragos que quemaban la piel a enfermedades crónicas influidas por la bebida o efectos fisiológicos que se exageraban o fabricaban para generar un aparato de propaganda que habría de ser determinante en el advenimiento de la Ley Seca. 

El último trago

Fueron necesarias cinco décadas de presiones y luchas hasta la materialización de la ansiada Prohibición. Un hecho sin precedentes y que se extendería hasta el año 1933. En ese tiempo se abrió toda una nueva problemática que alimentaría una época de gangsterismo, pistoleros y alambiques ilegales. 

Todavía en la actualidad la relación con el alcohol en la sociedad estadounidense resulta controvertida. Existen estados que prohiben el consumo de alcohol a ciertas horas y días de la semana, todavía influenciados por las luchas sociales que comenzaron en el siglo anterior y que de alguna forma pavimentó el camino hacia el sufragio femenino.