La mezcla de estampados, tonalidades y texturas, una de las estrellas de la propuesta del creativo.

La mezcla de estampados, tonalidades y texturas, una de las estrellas de la propuesta del creativo. Reuters

Moda

La perfecta asimetría de la naturaleza llega a Dior: cuando los códigos de la 'maison' se mezclan con los de Anderson

Con la Torre Eiffel al fondo, el creativo ha dado paso a su nueva visión del taller, donde su esencia se funde a la perfección con la de la casa francesa.

Más información: Corte a la cadera, la tendencia de este otoño: 3 looks para ser la mejor vestida en la oficina o la invitada perfecta

Publicada
Actualizada

Los libros han sido un hilo conductor de Jonathan Anderson desde su llegada a Dior y este martes, 29 de septiembre, el diseñador ha abierto un nuevo capítulo con su propuesta de primavera-verano 2027. Uno que enlaza con el que la maison inició el pasado año por estas mismas fechas.

Entonces, los y las asistentes recibieron como invitación un plato de cerámica con nueces y avellanas, acompañado del manuscrito original de Madame Bovary. Hoy, mientras la espectadora esperaba atenta al desfile, unas manos jugaban distraídamente con dos de aquellas nueces.

Son wénwán, un tipo de nuez vinculado a una tradición china que consiste en hacerlas rodar entre las palmas de las manos durante largos periodos de tiempo. Con el uso, su superficie se pule y adquiere una característica pátina de color ámbar.

Las mismas nueces que habían recibido los invitados antes de entrar al desfile volvían así a aparecer ante sus ojos, convertidas en un pequeño gesto de espera. Una pista, quizá, sobre el tiempo y el progreso, sobre aquello que puede revelar un objeto cuando se observa de cerca.

El Dior de Jonathan Anderson va de evolución y detalles, de la mimetización de su propio espíritu con el de la marca. Una especie de matrimonio fashion bien avenido en el que la identidad de la maison y la mirada del diseñador se encuentran, se mezclan y, de paso, se transforman.

Los códigos de Anderson y los históricos de la casa se encuentran sobre la pasarela.

Los códigos de Anderson y los históricos de la casa se encuentran sobre la pasarela. Launchmetrics Spotlight

Antes de comenzar, las caras conocidas que se asocian a la maison francesa —desde Jennifer Lawrence hasta Rihanna, pasando por Cynthia Erivo— recorren, ante las cámaras, el camino que les lleva a su asiento. Ante la mirada de quien observa, looks que hablan precisamente de esto: del sello del irlandés (¡del Norte!) y de las raíces del atelier.

Un mix and match más que deseable que redibuja la silueta de la chaqueta Bar, la calza a la perfección con referencias decimonónicas y, además, se da la mano con unos jeans de corte wide leg. Y, de repente, esa asimetría de la naturaleza de la que hablaban en el anuncio de la colección empieza a tomar forma. Lo hace con la Torre Eiffel al fondo.

Mientras el otoño-invierno 2026-2027 acaba de comenzar en las calles, sobre la pasarela ya se dibuja la temporada que llegará después: la primavera-verano 2027. Las tendencias que hoy ocupan los escaparates evolucionan así hacia los días largos y ese nuevo aumento de temperaturas que, para aquellos ajenos a la moda, todavía queda lejos, pues viven sus vidas al ritmo habitual.

La silueta a la cadera, presente de diferentes formas.

La silueta a la cadera, presente de diferentes formas. Reuters

Por la pasarela, escoltada por dos nogales y entre una humareda blanca, casi mágica, que exuda el agua del estanque que ocupa la zona central de la localización, no sólo se pasean las modelos. También hace acto de presencia el corte a la cadera, de forma fluida, alejando miedos y prejuicios corporales.

Aquí la silueta recuerda a la de los años 20. Como si las flappers de entonces se hubieran mimetizado con las chicas que en los 80 hacían suyo el traje de chaqueta y falda, esos conjuntos en los que la prenda superior conquistaba sin dificultad centímetros y centímetros de la inferior, cuyo largo era variable.

Por otro lado, las transparencias, que ahora evocan una nueva feminidad y códigos de sofisticación que solo poseen y dictan las mujeres, se disimulan a golpe de superposiciones. Todo aquello que, en principio, no debería encajar, lo hace, como en la naturaleza, donde incluso lo más inesperado tiene cabida y todavía está por descubrir.

Transparencia sobre transparencia en la camisa y la americana. Una oda a la delicadeza.

Transparencia sobre transparencia en la camisa y la americana. Una oda a la delicadeza. Launchmetrics Spotlight

De la perfección de los nenúfares de Monet, que inspiraron a Anderson para su colección Dior otoño-invierno 2026, a la asimetría de esta realidad que se desliza desde el rostro hasta la clavícula, bajando en muchos casos hasta la cintura, con pendientes y collares deliberadamente mal colocados. ¿O no?

En las faldas convive esa contradicción con el espíritu transformador de quien llega, como invitado, a la maison.

Los guiños a los volúmenes decimonónicos —los mismos que lució en los SAG Awards la actriz Mia Goth, una de las protagonistas del teaser de esta nueva propuesta— se funden con ese aire ligero de lo salvaje, de aquello que cambia tanto a su gusto como por los dictados de las estaciones. Una predeterminación a la que no tiene sentido resistirse.

Y contra esa fluidez, un choque lógico. Un galimatías estilístico donde esa levedad se estampa contra la textura de la serpiente, que aparece en pantalones —acompañada de tonos metalizados—, sandalias y bolsos.

Pantalones metalizados en combinaciones inesperadas y colgantes mal colocados de forma deliberada.

Pantalones metalizados en combinaciones inesperadas y colgantes mal colocados de forma deliberada. Launchmetrics Spotlight

Las flores que en la colección Resort conquistaron precisamente el corte a la cadera, en esta ocasión se instalan en la oreja, convertidas en pendientes extralargos que recuerdan a esas plumas de estilo boho-chic —una estética que también inunda la propuesta, de forma muy depurada— que adornaban pendientes y melenas hace ya más de 10 años.

Y sí, estas sólo florecen a uno de los lados del rostro. En algún que otro look, unas campanillas amarillas salpican el pecho casi sin querer.

Los patrones, desde los cuadros a la pata de gallo, pasando por los motivos vegetales, se mezclan sin apenas esfuerzo. Un mix and match que se hace posible conforme se contempla. Además de las modelos, desfilan la elegancia, la feminidad y la sofisticación, todo también en forma de superposición y con una paleta de colores que habla del entorno.

Estampados, texturas y formas. Todo está permitido, ya no se censura la diversión. Siguiendo esa máxima, el logo de Dior salta de bolsos a sandalias, dando lugar a unos diseños que harían que Carrie Bradshaw se parase, sorprendida, patidifusa, ante un escaparate que le pide que funda su tarjeta de crédito.

El celeste, uno de los colores del momento, se mezcla con las transparencias, el dorado, la textura animal y el bolso-joya cisne.

El celeste, uno de los colores del momento, se mezcla con las transparencias, el dorado, la textura animal y el bolso-joya cisne. Launchmetrics Spotlight

Los bolsos, al igual que el blanco y el negro, aparecen en tándem, como en un bolso cisne que centra la conversación y la mirada, dejando de lado —de fondo— a la Torre Eiffel, que jamás sintió tal desplante... Pero es que, en este caso, el monumento estaba ante los presentes y en movimiento.