Imagen de la campaña de la firma.
La sastrería elegante y relajada de Pedro del Hierro protagoniza el nuevo armario para este otoño
La firma presenta su colección, una propuesta en la que los clásicos se actualizan a través del color, los nuevos volúmenes y el juego de materiales.
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La temporada de entretiempo trae consigo uno de esos momentos inevitables del calendario: el cambio de armario. Los tejidos se hacen más pesados, regresan las chaquetas y los colores comienzan a oscurecerse, aunque esta temporada las propuestas demuestran que vestirse para el otoño no tiene por qué significar recurrir únicamente a los básicos de siempre.
En esta línea se sitúa la nueva entrega Otoño-Invierno 2026-27 de Pedro del Hierro, una propuesta para mujer y hombre que parte de los códigos clásicos de la firma para llevarlos hacia un terreno más innovador .
Nuevas proporciones, materiales trabajados y una sastrería más cómoda construyen una propuesta pensada para adaptarse a diferentes momentos del día.
Para ella, una serie de vestidos, trajes, trenchs, sobrecamisas y prendas de piel se convierten en algunas de las piezas principales de una colección en la que la elegancia abandona parte de su rigidez y apuesta por siluetas relajadas.
El color ocupa un lugar especialmente importante. Los clásicos tonos naturales y marrones del otoño conviven esta vez con rosas empolvados, verdes, rojos intensos y azul noche, dando lugar a una paleta que permite introducir notas más luminosas.
Vestido y traje de la nueva colección
Pero son los vestidos los protagonistas de esta nueva colección, aunque esta temporada cambian de forma. Drapeados, plisados, lazadas y nudos aportan movimiento y rompen con las construcciones más sencillas, creando diseños capaces de acompañar tanto una jornada formal como un plan de noche.
Los pantalones siguen esa misma búsqueda de nuevas proporciones. Los modelos bombachos se mezclan con siluetas wide leg y barrel, mientras que los conjuntos coordinados permiten jugar con los volúmenes sin perder la imagen sofisticada característica de Pedro del Hierro.
Pero si hay algo que termina de definir la propuesta son las texturas. Tweed, lana fría, denim, encajes y tricot con ligeros destellos de lúrex se mezclan con aplicaciones de flecos y strass, consiguiendo que incluso las prendas más sencillas adquieran un acabado especial.
Colección Otoño-Invierno
Los estampados tampoco desaparecen con la llegada de la nueva estación. Pequeños lunares y motivos gráficos cohabitan con cuadros renovados y diseños de inspiración animal, introduciendo diferentes opciones para quienes buscan escapar del clásico armario otoñal dominado únicamente por prendas lisas.
La idea se traslada también a la colección masculina. Las sobrecamisas, las prendas de piel y ante y los puntos de fantasía se combinan con una gama de cameles, marrones, granates, azules y tonos neutros.
Colección Hombre.
Aquí, la sastrería es una de las grandes protagonistas. Las chaquetas reducen su estructura, los pantalones incorporan construcciones más cómodas y los tejidos técnicos ayudan a reinterpretar el traje tradicional para adaptarlo a una forma de vestir menos rígida.
Una evolución que refleja también cómo está cambiando el concepto de formalidad: prendas que conservan una imagen cuidada, pero que buscan poder acompañar durante más horas y en situaciones diferentes.
Con esta colección, Pedro del Hierro vuelve a sus códigos más reconocibles sin quedarse anclado en ellos. El juego de proporciones, las nuevas texturas y una utilización menos previsible del color consiguen actualizar los clásicos y plantean un otoño en el que comodidad y elegancia parecen, definitivamente, dispuestas a compartir armario.