Hailey Bieber y su marido, Justin Bieber, en la fiesta de presentación de la firma de maquillaje Rhode, en agosto de 2023.

Hailey Bieber y su marido, Justin Bieber, en la fiesta de presentación de la firma de maquillaje Rhode, en agosto de 2023. Getty Images

Moda

Justin y Hailey Bieber sufren de 'swag gap', el fenómeno de moda viral que divide a las parejas según su estilo

El concepto, viral en redes sociales y en medios especializados, hace referencia a la diferencia estética que se pueda dar en estos casos.

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Puede que en alguna ocasión te hayas descubierto mirando a la persona que te acompaña en el día a día preguntándote "¿pero qué le ha pasado?" o peor aún, "¿qué hago yo aquí?". Desavenencias varias aparte, muchas veces este pensamiento asalta por una cuestión meramente estética y superficial que ahora se ha bautizado como swag gap.

El término como tal alude a un fenómeno relacionado con el street style que describe la diferencia de impacto de estilo entre dos personas que llevan exactamente la misma prenda o conjunto pero con un resultado totalmente diferenciado. En una se ve impecable y natural y en otra, forzado. ¿Cuál es ahora la novedad? Que el concepto ha saltado al ámbito de las parejas.

En este caso señala el contraste evidente en el nivel de esfuerzo, estilo o actitud estética entre las dos partes de una relación cuando salen juntas. Hay un ejemplo muy visual que ayuda a comprender mejor el anglicismo.

El primero, la salida pública que hicieron Hailey y Justin Bieber cuando la empresaria, modelo e influencer hizo una de las presentaciones de su marca de belleza, Rhode, hace ahora tres años.

Fue el 29 de agosto de 2023. Ella iba impecable, como sucede habitualmente, con un minivestido rojo con escote palabra de honor y zapatos y bolso al tono. Su melena, ya castaña, recogida en un moño alto con raya al lado y un mechón suelto en la parte del flequillo.

Él detrás, como si fuera un niño, con un set 'chandalero' —ni siquiera con pantalones largos, con shorts— y crocs amarillas con calcetines. La guinda del pastel la puso el detalle de la gorra rosa sobre la capucha de la sudadera, subida además.

Hailey y Justin Bieber en una de sus salidas con looks al tono pero totalmente dispares en estética.

Hailey y Justin Bieber en una de sus salidas con looks al tono pero totalmente dispares en estética. Getty Images

Si bien el gesto se podría quedar simplemente en algo anecdótico, desprende bastante más de lo que puede resultar en apariencia: por una parte, está esa disparidad de esfuerzo, pero también una en el lenguaje, en aquello que se quiere transmitir.

Y tras ello, aparece un listón social desigual que refleja cómo históricamente se le exige mayor esmero a un género que a otro en eventos públicos. Esto a su vez genera brechas visuales donde una persona brilla y la otra parece un complemento.

O peor, ya que un accesorio puede estar muy pensado, circunstancial, lo que se puede traducir también en una falta de interés o de compromiso con la otra parte.

Jesús Reyes, periodista experto en moda, estilista y autor de libros como la guía de estilo Alter Ego (Seleer, 2016) y Leonor. Estilo de una Borbón y Ortiz (Ediciones Ruser, 2023), habla del concepto como un fenómeno cultural: "Se popularizó en redes en 2025 y ejemplos como Hailey y Justin Bieber lo convirtieron en conversación global".

Añade que "desde la moda es interesante porque la ropa modifica nuestra lectura de una persona en cuestión de segundos. Una misma pareja puede parecernos más sofisticada, más moderna o incluso más atractiva dependiendo de cómo estén construidos sus estilismos".

Eso sí, advierte que esa diferencia no tiene por qué ser sinónimo de que uno tenga mejor estilo o gusto, así como que otro ni de que exista una distinción real del carisma o nivel de atracción. "Estamos hablando de percepción visual. El swag, además, no hace referencia sólo a las prendas: incluye actitud, postura, grooming, accesorios y seguridad", comenta.

Igualmente, Reyes también hace hincapié en que el concepto también sirve para ver cómo la moda construye jerarquías dentro de las parejas y determina quién destaca más visualmente:

"Aquí está la parte verdaderamente interesante. Cuando dos personas aparecen juntas, nuestro cerebro compara automáticamente volúmenes, colores, siluetas, nivel de sofisticación y actitud".

La pareja formada por los Bieber en Nueva York el pasado mes de julio.

La pareja formada por los Bieber en Nueva York el pasado mes de julio. Getty Images

¿Qué sucede entonces? La respuesta es simple: "Si una persona lleva un estilismo muy trabajado y la otra uno deliberadamente descuidado, inevitablemente se produce esa clasificación".

En línea con esto, un contenido muy habitual en TikTok relacionado con el swag gap son los vídeos de chicas que se encuentran de vacaciones con sus parejas —usualmente heterosexuales— donde muestra que ellas llevan outfits más que pensados para, por ejemplo, una cita nocturna y ellos van con la camiseta de su equipo de fútbol —y no la edición vintage y cool— y las calzonas que llevaron a la playa esa misma mañana.

A la red social remite también Reyes en su discurso: "Esta jerarquía visual no tiene que darse dentro de la relación. Ese es el error de interpretar literalmente el concepto nacido en la plataforma. Una pareja puede tener un enorme swag gap y funcionar perfectamente porque precisamente su atractivo está en el contraste, como sucede con Justin y Hailey Bieber".

Además, añade que desde su faceta profesional "me interesa mucho más que dos personas puedan aparecer juntas, vestir de manera completamente diferente y, sin embargo, generar una imagen potentísima. La moda no tiene que igualarlos, puede revelar qué hace único a cada uno".

El making of

El swag no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Pero también se trabaja. Si de forma un tanto jocosa hubiera que trasladar la expresión al español, haciendo acopio de la sabiduría popular, se podría corresponder con eso de 'aunque la mona se vista de seda, mona se queda'.

Ambos conceptos señalan la misma idea de fondo: la ropa por sí misma no cambia la esencia ni la actitud de quien la lleva. Hay actitudes que son innatas. Entonces, partiendo de esa base, ¿qué hace que una persona transmita ese swag?

"Hay una combinación de factores. Primero, la coherencia estética, alguien que domina perfectamente sus proporciones, colores y siluetas transmite más control de su imagen. Después están los accesorios, que pueden cambiar completamente un look: unas buenas gafas, un reloj, joyería, un bolso o un zapato de diseño pueden elevar muchísimo una propuesta", explica Jesús Reyes.

"Tener swag no significa llevar todas las tendencias simultáneamente, sino saber cuáles incorporar y cuáles descartar. Y finalmente, está algo mucho menos tangible, la actitud. Un estilismo técnicamente impecable puede no tener ninguna personalidad, mientras que alguien vestido de manera aparentemente sencilla puede proyectar muchísimo carisma", añade.

"Por eso pondría como ejemplo precisamente a parejas como Selena Gomez y Benny Blanco: ella trabaja una estética mucho más depurada y sofisticada, mientras él construye deliberadamente una imagen maximalista y lúdica. No significa que uno vista 'bien' y el otro 'mal'; significa que sus códigos de estilo son radicalmente diferentes", comenta.

Benny Blanco y Selena Gomez en la gala de los Globos de Oro en enero de 2026.

Benny Blanco y Selena Gomez en la gala de los Globos de Oro en enero de 2026. Europa Press

Al respecto se manifestaron los protagonistas de sus palabras en una entrevista para Interview Magazine en febrero de 2025, firmada por Mel Ottenberg.

El editor y estilista estadounidense les preguntó que si se escogían los conjuntos el uno al otro para ir de cita. Ella respondió con un rotundo no, aunque el productor musical hizo un inciso diciendo que sí que lo hacían con algunas prendas.

"Es verdad, algunas veces le pido que seleccione algo. Normalmente hace una combinación de su ropa y de la mía", dijo Gomez. Sin embargo, su marido se apresuró a decir que eso sólo se daba cuando el plan era "relajado" ("if we're cozy").

La polifacética artista lo confirmó deprisa, diciendo que "nunca para una cita de verdad. Me da igual que odie mi outfit, voy a ponerme lo que me dé la gana...", sumó.

Cuestión de armario

Hablar el mismo idioma en cualquiera de las facetas de una relación es muy importante para hacerla funcionar.

Maripi Robles, CEO de No Solo Una Idea Showroom y No Solo Una Idea Agencia que acaba de publicar Soy diseñador, quiero vender (DashBook, 2026), dice que en cuestión de moda, y de swag, "el objetivo no debería ser parecer coordinados, sino encontrar pequeños códigos comunes".

Según la experta, ese nexo puede estar en el grado de formalidad, en una paleta cromática compatible, en la calidad de los tejidos, en determinados accesorios o simplemente en la actitud con la que ambos interpretan una ocasión.

"Una persona puede tener un estilo minimalista y la otra ser mucho más maximalista; una puede vestir clásica y la otra tener una estética urbana. No hay ningún problema. Si ambos looks están bien construidos y responden al mismo contexto, pueden convivir perfectamente. Creo que ahí está la diferencia entre vestir a juego y tener cierta complicidad estética", añade.

Para Robles, la diferencia de swag dentro de una pareja nace en parte de querer corregir la diferencia de estilo obligando al otro a vestir de una determinada manera. "Cuando alguien lleva una prenda que no representa su personalidad se nota inmediatamente, porque desaparece algo fundamental, la naturalidad", explica.

Igualmente, señala un error frecuente: confundir comodidad con dejadez. "También hace especialmente visible el fenómeno no atender al contexto", señala, como sucede en el caso de Justin Bieber y Hailey en multitud de ocasiones.

"Si vamos juntos a una boda, una cena importante o una presentación profesional, no necesitamos vestir igual, pero sí debería existir cierta coherencia en el nivel de formalidad", detalla.

Y algo fundamental que la experta también considera como un error es querer demostrar demasiado que "somos una pareja a través de la ropa. Es más importante que haya conexión que uniformidad".

La importancia de este anglicismo viral que encaja con algunas de las parejas del momento va mucho más allá de la cuestión de la moda. Tiene una serie de implicaciones sobre cómo se relaciona la pareja entre sí y dependiendo de su contexto.

No se trata de una competición ni de ir de la mano a cada paso, sino de que la comunicación fluya y el estilo dialogue, enriqueciéndose con sus diferencias.