La cantante, en su concierto de Lyon.

La cantante, en su concierto de Lyon.

Moda

Los símbolos del vestuario de Rosalía en 'LUX Tour': de Rita Hayworth al aquelarre de Goya y la virgen de Guadalupe

El primer concierto de la cantante en Lyon ha revelado una puesta en escena, donde la moda es pieza clave del relato.

Más información: Rosalía hace del escenario su templo y su teatro en el inicio de la gira de 'Lux' en Lyon

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El relato visual de la nueva Rosalía ha aterrizado de manera épica en Lyon (Francia), punto de arranque del 'LUX Tour'. Adiós a las prendas de vinilo de Motomami, la artista catalana ha llevado su mensaje místico no sólo a las letras de sus canciones, también ha construido todo un vestuario que escenifica el mensaje que quiere trasladar.

Las críticas de su primer concierto han sido apabullantes. Además de por su inmensa calidad vocal, se destaca lo preciosista de su puesta en escena mientras ella canta La Perla o la dramática rave que acompaña a Berghain.

Sin duda, uno de los grandes valores de esta gira son los looks que acompañan cada parte del show y que plasman el nuevo misticismo de la catalana. Detrás de ellos, el estilista José Carayol, responsable de todo este cambio estético que ya plasmó en los primeros vídeos del disco, con piezas de Alexander McQueen y Balenciaga.

Este fashion consultant es especialista en crear identidades visuales muy potentes y suele trabajar con archivo de moda y piezas vintage de grandes firmas, que combina con otras contemporáneas. Para este debut en Lyon de la gira, ha ideado un universo que se mueve entre lo monacal, lo etéreo y un toque oscuro que aporta el dramatismo necesario para plasmar la historia global.

El blanco, símbolo de nuevos comienzos, de pureza y, por supuesto, de santidad y de renovación espiritual está muy presente. Es el tono del vestido que utiliza para cantar el que se ha convertido en el himno por excelencia del disco, La Perla.

El coreógrafo Dimitris Papaioannou hace que los bailarines interactúen con la ropa transformándola gracias a los movimientos de sus guantes níveos que van moviéndose e incorporando con sus formas referencias a la Venus de Milo de la antigua Grecia; a Rita Hayworth, como símbolo eterno de elegancia; y a las vírgenes de Lourdes y Guadalupe, creando una especie de manto sobre Rosalía. Religiosidad, cultura clásica y cine, todo en uno.

Otro de los estilismos principales de esta gira es un imponente tutú rosa, con el que la cantante demuestra que ni el ballet se le resiste. Un elemento que nos hace viajar al siglo XIX cuando estas faldas de tul comenzaron a utilizarse. La primera vez que esta prenda subió a un escenario fue en 1832, cuando Marie Taglioni estrenó La Sylphide en la Ópera de París.

Con él, la cantante, ayudada por el colectivo de danza contemporánea francés (LA) HORDE, parece dejar claro que combinar historia y modernidad es símbolo de vanguardia. Y también pone en valor la disciplina y el sacrificio que lleva implícito este exigente arte y que desea trasladar a una legión de fans que toman su mensaje casi como una religión.

La llegada del tema Berghain al escenario supone un derroche de creatividad y un dramático hipnotismo reforzado por el tecno envolvente de la canción. Para este momento, Rosalía homenajea a uno de los artistas españoles más aclamados de todos los tiempos: Francisco de Goya.

¿Puede combinar la obra de un pintor de finales del siglo XVIII y principios del XIX con el tema más electrónico de la catalana? Puede... y lo hace de manera magistral. La catalana hace su propia representación del cuadro El aquelarre, que existe en dos versiones principales: una de 1797‑1798, hecha para los duques de Osuna, y otra, mucho más oscura, que está dentro de las Pinturas Negras (c. 1820‑1823), conocida también como El gran cabrón.

Y esta es precisamente la que elige Rosalía, que aparece en el escenario con unos cuernos negros de plumas y vestida de negro, representando a la bruja y al macho cabrío del cuadro, en un ambiente oscuro rodeada de bailarines que forman una masa a su alrededor. Pasión, pecado, el averno...

Si tenemos en cuenta el análisis de la obra en sí que hacen en la Fundación Goya Aragón, podemos encontrar paralelismos con la actualidad. "No ilustra un ritual satánico 'real', sino una crítica feroz a la superstición y al uso del miedo como herramienta de control: el verdadero protagonista es el terror colectivo, no el demonio", explican.

"Me da miedo el miedo en sí", ha dicho la cantante en alguna entrevista. Con la puesta en escena de Berghain establece un diálogo íntimo con ese temor y se erige en protagonista de una reunión donde la gran hechicera es ella.

Otra de las grandes referencias de esta gira es la de la reina María Antonieta de Francia, la primera influencer real; aquella que, al no poder gobernar un país, decidió gobernar algo más eterno: la imagen. Acompañada por el espíritu de Juana de Arco y Clarice Lispector, la artista demuestra que el exceso, la belleza y el drama son sus mejores armas.

Destacar además que toda la lencería que lleva en la gira es de Intimissimi y las medias de Calzedonia, dos reconocidas firmas italianas presentes en el vestuario.

En 'LUX Tour', Rosalía deja claro que en esta nueva etapa el escenario ya no es solo un lugar donde cantar, sino el templo donde su imaginario estético cobra cuerpo. Eleva el vestuario a categoría de relato, construyendo una mezcla de referencias artísticas, religiosas y pop que dialogan entre sí con una naturalidad pasmosa.