Modelos del desfile de la firma. Redes sociales
La colección de alta costura teatral y excesiva con la que Alessandro Michele mira a la eternidad de Valentino
El director creativo de la firma ha homenajeado a Garavani, fallecido el pasado 19 de enero, con el firme compromiso de preservar su memoria.
Más información: El primer Armani Privé alta costura sin Giorgio: el debut de Silvana que viste de verde jade el legado del maestro
La capital francesa se convierte estos días en la cuna de la moda más exclusiva, hecha a medida, con un marcado carácter artesanal. Es la máxima expresión del oficio, reservada, eso sí, para una élite y con unas reglas muy marcadas.
Tras las colecciones de Chanel o Armani Privé, este 28 de enero le ha tocado el turno a Valentino que presenta sus creaciones sólo nueve días después de la muerte del que fuera fundador de la marca, aunque llevaba desvinculado de la misma desde 2008.
Precisamente se despidió con un desfile haute couture en París ese año. Hoy, Alessandro Michele, actual director creativo de la marca, lo tiene más que nunca en sus pensamientos. El espíritu de Garavani aún planea sobre los patrones... y la nueva propuesta llegada como un espejo del mundo. Así se llama: Specula Mundi.
Previo al desfile han pasado por el photocall grandes admiradoras y amigas de la casa. El show comenzaba con unas palabras proyectadas del mítico diseñador, extraídas del documental Valentino; el último emperador. Un contundente homenaje a su memoria.
"Soñaba con las estrellas de cine, con todo lo bonito del mundo... Mi madre me dijo que era un soñador, que siempre soñaba con cosas estúpidas. Siempre me atrajeron las revistas, las películas y mi hermana me llevó por primera vez a ver algunas de ellas y para mí fue el sueño de mi vida ver a esas preciosas mujeres en la pantalla. En ese momento pensé que quería crear ropa para ellas", se lee sobre un fondo negro.
El front row esta vez ha sido diferente: grandes círculos con pequeñas ventanas a lo largo de la pasarela en los que iban entrando las modelos, mientras los asistentes escudriñaban a través de esos huecos abiertos en las estructuras circulares. Como si estuvieran viendo diapositivas... casi en soledad.
Es una adaptación del Kaiserpanorama, una atracción inventada por August Fuhrmann, que lo patentó hacia 1890 y utilizada principalmente en los siglos XIX y principios del XX. Disponía de varios asientos, con puestos de observación desde los que los espectadores miraban objetos en 3D.
Tal y como explican desde Valentino, en el desfile Specula Mundi, el Kaiserpanorama adopta la forma de un altar contemporáneo: un lugar de concentración simbólica que establece una ritualidad, orienta la mirada y regula el acceso. Lo que aparece se separa del uso habitual, se aísla, se resalta, se hace digno de contemplación.
"Las campanas que tradicionalmente marcaban la transición de una imagen a otra en el Kaiserpanorama, aquí se convierten en música tecno transformada en ritmos litúrgicos que marcan el tiempo de la aparición. No es casualidad que las prendas emerjan como epifanías impregnadas de lo divino: presencias arcaicas pero profundamente contemporáneas, que surgen de una excavación arqueológica en el imaginario de Hollywood", añaden.
Con esta puesta en escena, el director creativo de la casa ha llevado a cabo, según sus propias palabras, "una reflexión sobre la visión, la temporalidad y las condiciones de la mirada". Por eso, la frase imperativa: "Míralo" se ha repetido muchas veces a lo largo del desfile.
Las ráfagas de luz y la alternancia entre música clásica, electrónica y sonidos animales —aullidos de lobos en noches de luna llena— hacían del ambiente un sueño cambiante y excesivo. Tan excesivo como las propuestas de alta costura de Michele que este 2026 adquieren una teatralidad elevada a la máxima potencia.
Contrastando con las líneas depuradas de los diseños de Armani del día anterior en París, las nuevas propuestas de la firma italiana parecen gritar que más siempre es más... y que a veces nunca es suficiente. Volúmenes llevados al extremo en volantes, lazos y formas escultóricas que dibujan las formas femeninas dotándolas de un halo de fantasía.
El primer diseño en salir a escena, rojo, el color fetiche de Valentino, para después dar rienda suelta a los metalizados de efecto holográfico y a los tonos pastel salpicados de pedrería. Muy presentes las plumas en todas sus formas y versiones, elevándose también en tocados dramáticos. Las maniquíes convertidas en raras aves del paraíso eterno.
La creatividad artesanal de la casa: su minucioso trabajo de la pedrería, los tules que enmarcan los cuellos de las modelos recordándonos a los abigarrados looks de las reinas de antaño, los bordados aportando lujo a los terciopelos y encajes... Nadie puede quedar indiferente al trabajo de Alessandro Michele porque te traslada a lugares lejanos.
Además, esta colección de alta costura viene marcada por el adiós del fundador, por su esencia y ha llegado acompañada de un firme propósito de futuro: “Seguimos trabajando en este espacio: no para llenar una ausencia, sino para preservarla”.