Samantha Vallejo-Nágera.

Samantha Vallejo-Nágera. GTRES

Interiorismo

Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Tengo ayuda en casa porque en mis horas libres no quiero poner lavadoras; quiero ocuparme de mis hijos"

Tras trece años en 'MasterChef', la cocinera lleva meses afrontando una nueva etapa profesional con más tiempo para sus negocios y su vida personal.

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Hay personas cuya trayectoria profesional termina convirtiéndose en parte de su identidad. Es el caso de Samantha Vallejo-Nágera, una de las figuras más reconocibles de la gastronomía y la televisión en España. Cocinera, empresaria y durante más de una década jurado de MasterChef, ha construido una carrera marcada por el trabajo, la constancia y una forma muy personal de entender la cocina.

Su historia profesional comenzó mucho antes de convertirse en uno de los rostros más conocidos de la pequeña pantalla. Con una caja de sartenes, cuchillos y una tabla de madera, empezó cocinando en casas particulares hasta levantar un negocio que hoy cuenta con decenas de empleados y que se ha consolidado en el mundo del catering y los grandes eventos.

Pero su trayectoria profesional es solo una parte de la historia. Samantha también ha tenido que encontrar su propia manera de compaginar una carrera exigente con la maternidad, algo que ha contado en una entrevista junto a su hija mayor, Cloe.

La conversación ha permitido conocer una faceta más personal de la chef y entender cómo ha organizado su vida para estar presente en los momentos que considera realmente importantes.

"Siempre he querido ser madre. Toda la vida", afirma. Hoy, esas palabras se hacen realidad a gran escala: Vallejo-Nágera ha construido una familia numerosa en la que cada uno de sus hijos ocupa un lugar muy definido, pero igualmente esencial.

Tiene cuatro: Cloe, la mayor, que ya ha iniciado su propio camino profesional en el mundo de la gestión y los eventos; Pedro, discreto pero también vinculado al negocio familiar; Patrick, a quien todos conocen como Roscón, el más mediático y carismático; y Diego, el pequeño del clan.

Más allá de sus diferencias, hay un hilo conductor que los une: todos han crecido en un entorno donde el trabajo, la responsabilidad y el sentido de equipo forman parte del día a día.

En el caso de la mayor, Cloe, de 23 años, es quien acompaña a su madre en esta primera entrevista conjunta, un encuentro que deja ver no solo la complicidad entre ambas, sino también el relevo —aún lejano para su madre— de una forma de entender la vida y el trabajo.

Formada en la prestigiosa escuela hotelera de Lausana, orienta su carrera hacia la gestión y los eventos, lejos de los fogones, pero cerca del universo empresarial que ha construido Samantha Vallejo-Nágera. Su perfil, más analítico y estructurado, complementa el carácter más intuitivo de su madre.

Ambas recuerdan cómo fueron los inicios, tanto para la pequeña Cloe como para la Samantha que estaba empezando. Madrugones, días largos e idas y venidas marcadas por el ritmo de MasterChef y, aun así, la futura chef insiste en algo que repite sin dudar: su madre siempre ha estado presente.

No tanto desde la rutina constante, sino desde una forma de implicación muy concreta, basada en los momentos que realmente importan. Los desayunos preparados cuando el calendario lo permitía, las conversaciones sin prisas, la sensación de estar acompañados incluso en medio de agendas imposibles.

"Cuando estaba en MasterChef salía de casa a las 07:15 horas y aún nadie se había levantado. Pero los días que no grababa, era un planazo levantarme y preparar el desayuno para todos", recuerda.

Esa forma de estar tiene mucho que ver con cómo Vallejo-Nágera ha decidido organizar su vida. Lejos de intentar abarcarlo todo, ha optado por delegar aquello que no considera esencial para poder centrarse en su familia.

"Al final, son momentos de calidad para tus hijos. Yo me organizo y tengo a alguien que me ayuda en casa porque en mis horas libres no quiero estar fustigándome y poniendo lavadoras. Lo que hago es ocuparme de ellos", declara con firmeza.

Tras su salida de MasterChef, esa organización ha encontrado un nuevo ritmo. Después de trece años vinculada al formato, se abre una etapa distinta en la que mantiene su actividad profesional, pero con una mayor flexibilidad.

Continúa al frente de sus negocios, participa en eventos y prepara nuevos proyectos, mientras gana algo que durante mucho tiempo fue escaso: margen para lo personal.

Ese cambio se percibe también en su manera de disfrutar. Los planes con Cloe, las comidas compartidas, las rutas improvisadas por Madrid o el interés por disciplinas como la moda o el arte dibujan una vida mucho más pausada, menos marcada por la urgencia.