Claudia, albañila y empresaria en España

Claudia, albañila y empresaria en España Recorte del programa

Interiorismo

Carolina, albañila en España: "Un día estoy demoliendo y otro poniendo azulejos, amo este trabajo"

Las mujeres representan alrededor del 11,2% de los trabajadores de albañilería en España, cifra que va creciendo progresivamente.

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La construcción sigue siendo uno de los sectores donde la presencia de mujeres continúa siendo minoritaria en España.

A pesar de haber crecido su presencia en los últimos años, las profesionales que trabajan en la obra todavía se enfrentan a prejuicios y dificultades para acceder a determinados puestos.

Carolina Castro conoce bien esa realidad. Es albañila y, junto a su socia Claudia Trujillo, decidió hace aproximadamente un año y medio dar un paso adelante y crear su propia empresa de reformas.

Una decisión con la que ambas quisieron demostrar que la albañilería no es un oficio reservado a los hombres.

"Los hombres nos miran como si no supiéramos hacerlo", explica Carol en un reportaje de los servicios informativos de Antena 3. Una frase que resume uno de los principales obstáculos con los que todavía se encuentran muchas mujeres cuando llegan a una obra.

Un oficio con prejuicios

Para Carol, parte del problema está precisamente en la imagen que tradicionalmente se ha asociado a la construcción. Durante décadas, trabajar en una obra se ha considerado un empleo masculino, una percepción que todavía condiciona las oportunidades de algunas profesionales.

Su experiencia junto a Claudia ha sido precisamente la de romper con esa idea. Ambas fundaron Diseños y Reformas River's y han conseguido hacerse un hueco en un sector en el que las mujeres siguen siendo minoría.

Su trabajo tampoco se limita a una única tarea. "Un día nos pueden ver demoliendo, otro día poniendo azulejos, alisando paredes", explica Carol. La variedad de trabajos que realizan forma parte de una profesión que exige conocimientos técnicos y capacidad para desempeñar diferentes funciones.

La albañila reconoce, además, que está "enamoradísima de la profesión". Para ella, haber elegido este camino profesional no supone únicamente una forma de ganarse la vida, sino también una manera de demostrar que los estereotipos no tienen por qué marcar qué trabajos puede desempeñar una mujer.

Su compañera de profesión Jaqueline Galvis conoce, sin embargo, la otra cara de esta realidad. Oficial de albañilería, asegura que quiere trabajar pero que en ocasiones encuentra dificultades precisamente por ser mujer.

"No me dan trabajo, cuando saben que soy mujer dicen que no", denuncia en el mismo reportaje de Atresmedia.

Falta de trabajadores

La falta de mujeres se produce, además, en un momento en el que el sector de la construcción afronta otro problema: la necesidad de incorporar nuevos profesionales para sustituir a quienes se acercan a la jubilación.

La Fundación Laboral de la Construcción calcula que, en un plazo de diez años, alrededor del 21,9% de la población ocupada del sector podría jubilarse. El relevo generacional se convierte así en uno de los grandes desafíos para una actividad que necesita atraer nuevos trabajadores.

La incorporación de mujeres puede formar parte de esa renovación. Sin embargo, testimonios como el de Carol o Jaqueline muestran que todavía existen barreras que van más allá de la formación o de la capacidad para desempeñar el trabajo.

Salario que rompe estereotipos

Otro de los argumentos que pueden explicar el interés por este oficio está relacionado con sus condiciones económicas. El salario medio de un albañil se sitúa en torno a los 1.800 euros mensuales, según los datos recogidos en la información de partida.

La remuneración supera la de otras profesiones tradicionalmente feminizadas, como la peluquería o la estética, cuyos salarios medios se sitúan en torno a los 1.388 y 1.429 euros mensuales, respectivamente.

A pesar de ello, la construcción continúa teniendo dificultades para atraer mujeres. El problema, por tanto, no parece estar únicamente relacionado con la remuneración, sino también con la percepción social del oficio y con las oportunidades reales de acceso.