El alquiler de piscinas privadas por horas gana popularidad como alternativa para combatir el calor en verano.
Vanesa, dueña de una piscina privada: "La alquilo por 20 euros la hora y vienen familias, parejas y amigos"
Las plataformas de alquiler de piscinas privadas ganan popularidad como alternativa a las piscinas municipales durante el verano.
Más información: María (37), dueña de un bar: "Vendemos 240 bocadillos de medio metro a la semana y cuestan desde 7 euros"
Cada verano, las altas temperaturas empujan a miles de personas a buscar alternativas para refrescarse sin tener que soportar las aglomeraciones de las piscinas municipales o los parques acuáticos. En ese contexto, el alquiler de piscinas privadas por horas se ha convertido en una de las tendencias que más crece en España.
A través de plataformas especializadas, cualquier usuario puede reservar durante unas horas la piscina de una vivienda particular. La propuesta ofrece privacidad, tranquilidad y flexibilidad, además de permitir a los propietarios obtener un ingreso extra con un espacio que, en muchos casos, permanece vacío buena parte del día.
Vanesa Sánchez, vecina de Mora (Toledo), decidió probar este verano. Según ha contado a El Digital Castilla-La Mancha, la idea surgió por una sencilla razón: apenas podía disfrutar de su piscina durante las tardes por motivos de trabajo.
"Trabajo muchas tardes en verano y me daba pena que la piscina estuviera cerrada. He invertido mucho dinero en ella y pensé: ¿por qué no alquilarla cuando no la estoy usando?", explica.
Según cuenta, el proceso fue muy sencillo. "Vi un anuncio de la plataforma, me informé y solo tuve que subir unas fotografías, indicar los horarios disponibles y fijar el precio para empezar a recibir reservas".
Una experiencia sin incidentes
Lejos de las dudas iniciales, Vanesa asegura que la experiencia ha superado sus expectativas. El acceso a la piscina es independiente de la vivienda, por lo que ni siquiera necesita estar en casa cuando llegan los clientes.
"La gente es muy respetuosa. Entran, disfrutan de la piscina y cuando terminan me avisan de que ya se han ido. Incluso algunos me envían vídeos para enseñarme cómo han dejado todo", afirma
ChatGPT Image 28 jul 2026, 14_01_17.png
Entre sus clientes ha recibido familias con niños, parejas y grupos de amigos. También personas que, por motivos culturales o religiosos, buscaban un espacio completamente privado para poder bañarse con tranquilidad.
"Vinieron unas chicas musulmanas que me dijeron que no se sentían cómodas en algunas piscinas públicas. Querían un sitio íntimo donde poder disfrutar sin miradas y me pareció muy bonito poder ofrecérselo", recuerda.
Aunque reconoce que también ha recibido reservas de grupos jóvenes, asegura que nunca ha tenido problemas. "No ha habido fiestas ni celebraciones. Todo ha sido muy tranquilo y, hasta ahora, no he tenido ni una mala experiencia".
Cómo funciona el alquiler de piscinas
El sistema es similar al de cualquier plataforma de alquiler vacacional. El usuario introduce su ubicación y consulta las piscinas disponibles en la zona, donde puede ver fotografías, el precio, el aforo máximo y los servicios incluidos.
Después solo tiene que elegir el día y la franja horaria. Lo más habitual es que las reservas tengan una duración mínima de entre dos y cinco horas, aunque cada propietario establece sus propias condiciones
Anuncio de la piscina de Vanesa en la plataforma de alquiler por horas.
Los precios también varían según la ubicación y las características del espacio, pero la mayoría oscilan entre 20 y 25 euros por hora. Algunas piscinas incluyen zonas de sombra, baño, barbacoa, nevera o mobiliario de jardín, lo que convierte la experiencia en una alternativa cada vez más demandada durante los meses de verano.
En un momento en el que la privacidad y la comodidad ganan peso entre los consumidores, el alquiler de piscinas privadas se consolida como una opción asequible para quienes buscan escapar del calor sin salir de su entorno. Para muchos propietarios, además, supone una forma sencilla de rentabilizar una instalación que durante gran parte del día permanece sin uso.