Imagen generada con Inteligencia Artificial.

Imagen generada con Inteligencia Artificial. Inteligencia Artificial.

Interiorismo

Los ingenieros coinciden: "Usar el ventilador junto al aire acondicionado reduce el consumo eléctrico"

La forma de utilizar los sistemas de climatización influye tanto en la sensación de frescor como en el gasto eléctrico durante el verano.

Más información: Un técnico de climatización, sobre el aire acondicionado: "Tenerlo encendido toda la noche cuesta alrededor de 1 euro en electricidad"

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Con las temperaturas por encima de los 35 grados en buena parte de España, mantener la casa fresca se ha convertido en una necesidad para millones de personas. El problema es que esa comodidad suele traducirse en un aumento considerable de la factura de la luz, especialmente cuando el aire acondicionado funciona durante varias horas al día.

Aunque muchas personas creen que bajar al máximo la temperatura es la forma más eficaz de combatir el calor, los especialistas en eficiencia energética aseguran que esa práctica no siempre es la más recomendable. De hecho, pequeños cambios en la forma de utilizar los sistemas de refrigeración pueden mejorar el confort y, al mismo tiempo, reducir el consumo.

En este sentido, el ingeniero Daniel Beguería defiende una combinación que cada vez cuenta con más respaldo entre los expertos: utilizar el ventilador junto al aire acondicionado. Según explica, el movimiento del aire permite mantener la misma sensación de frescor sin necesidad de fijar temperaturas tan bajas, lo que se traduce en un ahorro energético significativo,

El papel del ventilador para ahorrar sin pasar calor

Durante años, el aire acondicionado se ha visto como la única solución realmente eficaz para soportar el calor dentro de casa. Sin embargo, varios estudios científicos han empezado a desmontar esa idea al demostrar que la sensación térmica no depende únicamente de los grados que marque el termómetro, sino también de cómo circula el aire en una estancia.

El cuerpo humano percibe el calor de forma diferente cuando existe movimiento de aire constante. Esa corriente favorece la evaporación del sudor y ayuda a disipar el calor corporal, haciendo que una habitación resulte bastante más agradable incluso sin reducir realmente la temperatura ambiente.

De acuerdo con un estudio publicado en 2022 en The Lancet Planetary Health, se concluyó que los ventiladores interiores permiten aumentar entre tres y cuatro grados la temperatura considerada confortable sin perder bienestar.

En la práctica, eso significa que una estancia puede resultar agradable a 28 o incluso 30 grados utilizando ventilación, mientras que con aire acondicionado normalmente habría que bajar hasta unos 25 grados para lograr una sensación similar.

La clave está en que el ventilador no enfría el aire, sino que facilita la evaporación del sudor y mejora la disipación del calor corporal. En situaciones de calor moderado, eso puede ser suficiente para mantener una sensación agradable sin recurrir continuamente al aire acondicionado.

No hace exactamente el mismo trabajo, pero sí permite alcanzar niveles de confort similares con un gasto energético muchísimo menor.

De hecho, si lo que queremos es un mayor confort con menor gasto, Beguería insiste en que la clave no está en sustituir un aparato por otro, sino en utilizarlos juntos de forma inteligente.

El ventilador permite que el aire frío del aire acondicionado se reparta mejor por toda la habitación y, al mover el aire constantemente, hace que el cuerpo perciba más frescor aunque la temperatura real sea algo más alta.

Imagen de un aire acondicionado.

Imagen de un aire acondicionado. iStock.

Eso permite ajustar el aire acondicionado a 26 o 27 grados en lugar de bajarlo a 22 o 23, que es uno de los errores más habituales en verano.

La diferencia en consumo puede ser enorme porque cada grado que se reduce en el aire acondicionado incrementa el gasto eléctrico. Al apoyarse en el ventilador para mantener la sensación de confort, el compresor del aire trabaja menos tiempo y con menos intensidad.

Según distintos estudios, como el ya citado, esa combinación puede reducir el consumo energético entre un 17% y un 73%, dependiendo de la vivienda y de las condiciones exteriores.

"Un ventilador consume muy poco comparado con un aire acondicionado. Incluso combinado con aire acondicionado ayuda a reducir el consumo, porque puedes subir unos grados la temperatura y seguir teniendo sensación de confort", explica el ingeniero.

Además, señala que muchas personas encuentran el ventilador más agradable porque genera una sensación más natural y no reseca tanto el ambiente como ocurre con el aire acondicionado funcionando durante horas.

Eso sí, el propio ingeniero insiste en que no conviene simplificar el debate y un ventilador no puede sustituir siempre al aire acondicionado porque no reduce la temperatura real de la habitación.

Su eficacia depende mucho de las condiciones de la vivienda, de la humedad y de la acumulación de calor. En pisos bien protegidos del sol y con buena ventilación nocturna puede ser suficiente durante gran parte del verano, pero en una ola de calor intensa o en viviendas mal aisladas se queda corto.

En cuanto al uso de los electrodomésticos individualmente, las diferencias de consumo son especialmente llamativas. Según el análisis realizado por Faro Barcelona, un ventilador de techo utilizado unas 800 horas al año consume alrededor de 10,4 kWh.

En el mismo periodo, un aire acondicionado comparable puede alcanzar los 392 kWh. Dicho de otro modo, el sistema de refrigeración mecánica puede llegar a consumir hasta 38 veces más energía que un ventilador de techo en condiciones equivalentes de confort.

Daniel Beguería, ingeniero de obra de Estudio Raíces, considera que el ventilador de techo es además la opción más práctica para el uso diario. "Es más cómodo y eficiente para el día a día porque reparte mejor el aire y no ocupa espacio", explica en una entrevista para La Vanguardia.

Frente a los modelos de torre o de pie, que pueden servir como apoyo puntual o en viviendas pequeñas, cree que el techo suele ser la mejor alternativa cuando la instalación lo permite.

Los fallos más habituales al intentar enfriar la casa

Mientras con el ventilador es muy difícil cometer errores, el ingeniero sí que profundiza en uno de los más comunes con el aire acondicionado, y es intentar enfriar la casa demasiado rápido.

"Hay una tendencia a intentar enfriar la casa muy rápido y eso genera más consumo y menos confort", advierte. Mantener temperaturas razonables y constantes suele ser más eficiente y también más agradable para el cuerpo.

Incluso recomienda aprovechar la función deshumidificadora cuando el problema principal es la sensación de bochorno provocada por la humedad.

Antes de pensar en comprar un aparato más potente, el ingeniero insiste en observar la vivienda. Muchas veces el verdadero problema está en la orientación, en las ventanas o en las pérdidas térmicas.

Reducir la entrada de calor puede cambiar radicalmente la sensación dentro de casa. "Aislamientos, buenas cortinas, persianas, protección solar y ventilación cruzada por la noche", resume Beguería como primer paso para cualquier piso especialmente caluroso.

En muchas viviendas, mejorar esos aspectos termina siendo más efectivo que instalar un aparato más potente y consumir más electricidad durante todo el verano.