Una caldera.

Una caldera. iStock

Interiorismo

Un instalador, sobre cambiar la caldera: "Antes costaba poco más de 1.100 euros y ahora supera los 3.000"

Los expertos advierten del fuerte encarecimiento de las calderas y de cómo las nuevas exigencias disparan el presupuesto.

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Ya sea por una avería o por la búsqueda de un sistema de calefacción y agua caliente más eficiente, es posible encontrarse en la necesidad de cambiar la caldera, un gasto que cada vez es más importante por su tendencia al alza.

Un instalador ha advertido del encarecimiento de estos equipos, explicando que "antes cambiar la caldera costaba 1.100 euros y ahora supera los 3.000 euros", lo que supone destinar casi el triple de dinero para contar con esta máquina en el hogar.

El fin de las calderas baratas

La realidad del mercado de la calefacción en España ha dado un vuelco significativo en la última década. Mientras que hace unos años era posible realizar una sustitución básica por una cifra aproximada de 1.100-1.200 euros, actualmente el precio medio para cambiar una caldera de gas se sitúa en los 2.500 euros, pudiendo alcanzar los 7.500 euros, según la complejidad.

Un instalador profesional destaca que, a pesar de que existen instalaciones básicas en inmuebles más pequeños que pueden encontrarse por un precio de unos 1.200 euros, cualquier mejora en potencia o eficiencia provoca que se dispare el presupuesto final.

Además, también influye el tipo de la caldera, y es que, mientras que una de gas puede costar unos 1.800 euros, si se quiere cambiar una caldera de condensación, puede llegar a los 3.500 euros. Igualmente, dependerá de la potencia y de si es parte de un proyecto integral, donde el coste puede ser notablemente superior.

¿Por qué el precio se ha disparado?

El aumento de los costes en el sector de la calefacción responde, entre otras cosas, a exigencias legales y a la necesidad de buscar un mayor ahorro a largo plazo. Este hecho ha llevado a que haya habido importantes cambios en materia de climatización.

Desde el año 2015, la normativa de obra nueva solo permite el uso de calderas de gas de condensación y, en reformas, las opciones se limitan a condensación y estancas de bajo NOx, que están desapareciendo.

A pesar de que la inversión es cada vez mayor a la hora de sustituir estos equipos, los instaladores indican que la vida útil de una caldera está entre los 10 y los 15 años, lo que obliga a muchos hogares a enfrentarse a esta nueva realidad.

Existen distintos factores que provocan un encarecimiento del presupuesto a la hora de cambiar de caldera. No solo ha subido el precio de las calderas por ella misma, sino en todo lo que rodea este tipo de instalaciones

Uno de ellos es la mano de obra, estimándose un precio medio para instalar o cambiar una caldera que actualmente se sitúa en 510 euros, aunque oscila realmente en un rango que va desde los 200 euros a los 770 euros, según la dificultad.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta los trámites obligatorios, pues se necesita solicitar un nuevo certificado de instalación que, en el caso de una vivienda, su coste medio se sitúa en torno a los 135 euros.

El coste final también se puede encarecer por el propio mantenimiento del sistema, pues en muchas ocasiones el cambio implica la necesidad de limpiar los circuitos de calefacción o la renovación de radiadores para asegurar la eficiencia, haciendo que el precio se dispare.

A pesar del alto coste inicial, las fuentes indican que la inversión es recuperable. Las calderas de condensación pueden suponer un ahorro en las facturas de energía de hasta un 25% y reducir las emisiones de CO₂ hasta en un 70%.

Las alternativas al gas

Ante el encarecimiento del gas, el instalador debe asesorar acerca de otras tecnologías que, aunque requieren de una inversión inicial mucho mayor, prometen una mayor independencia energética.

El rango de precios es extremadamente amplio, que va desde los 900 euros de una caldera eléctrica básica hasta los 25.000 euros de un sistema complejo de aerotermia, por lo que el rango es muy amplio.

La aerotermia es la opción más costosa en la actualidad, con precios que van desde los 11.000 a los 25.000 euros, dependiendo del tamaño de la vivienda y la zona climática, pero a su favor tiene su elevado nivel de eficiencia energética.

Otra posibilidad es la biomasa (pellets), consideradas las más eficientes y ecológicas, con una instalación que se sitúa en torno a los 2.500 euros de media, pero que puede llegar a alcanzar los 5.000 euros.

Por su parte, cambiar una caldera de gas por una eléctrica oscila entre los 900 y 2.000 euros, si bien existen algunos modelos de alta gama que pueden irse por encima de los 9.000 euros, por lo que todo dependerá de las necesidades y preferencias de cada persona.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es necesario recalcar que un punto clave es que el gas natural sigue siendo, en muchos casos, la opción más equilibrada para aquellos casos en los que ya existe una red de suministro.

Sin embargo, en el caso de viviendas unifamiliares, la combinación de placas solares para ACS es altamente recomendable, pudiendo amortizarse en un plazo de 6 a 8 años, e incluso menos, debido a las diferentes ayudas y subvenciones a las que en muchos casos se puede acceder.

Finalmente, recordar que el presupuesto para renovar una caldera también depende de la ubicación geográfica, que influye tanto en los honorarios de los profesionales como en las condiciones climáticas locales y, por tanto, pueden alterar el presupuesto final.