Imagen de ilustración.

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Interiorismo

Un fontanero, sobre la reforma del baño: "Cambiar la ducha antes salía por 800 euros, ahora pasa de 1.900"

El encarecimiento de los materiales y la mayor especialización de los trabajadores ha hecho que el precio de algunas reformas se dispare.

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Durante años, el cambio de bañera por un plato de ducha fue la reforma estrella de los hogares españoles; una intervención rápida —y, sobre todo, asequible— que mejoraba la accesibilidad y actualizaba el baño sin necesidad de grandes obras.

Sin embargo, esa percepción ha cambiado de forma notable en los últimos tiempos. Profesionales del sector advierten de que los precios se han disparado, y lo que antes se resolvía con menos de mil euros ahora se acerca con facilidad a los dos mil, incluso en proyectos considerados sencillos.

Este encarecimiento no responde a un único factor, sino a una suma de elementos que han ido presionando al alza los costes. Desde los materiales hasta la mano de obra, pasando por nuevas exigencias técnicas, el resultado es una factura más elevada que obliga a planificar mejor cualquier reforma.

El cambio de precio en las reformas

Durante mucho tiempo, cambiar una bañera por un plato de ducha se movía en una horquilla de entre 700 y 900 euros en intervenciones básicas, pero hoy muchos profesionales sitúan el presupuesto real en torno a los 1.800 o 1.900 euros cuando se incluyen todos los elementos necesarios.

Uno de los motivos principales está en el encarecimiento de los materiales, especialmente desde 2021. La cerámica, los adhesivos, las siliconas o las mamparas han experimentado subidas importantes que, aunque se han moderado, siguen por encima de los niveles previos a 2019.

A esto se suma el coste energético y el transporte, que también repercute en el precio final que paga el cliente.

La mano de obra es otro factor determinante. Los salarios han ido aumentando y, además, las reformas actuales exigen mayor especialización.

Ya no basta con sustituir una pieza por otra, ahora se requiere un trabajo más técnico, con especial atención a la impermeabilización y la seguridad. Esta parte es clave, porque evita problemas futuros como filtraciones o aparición de moho, aunque también incrementa el presupuesto.

Además, desde hace años existe un elemento que genera confusión y que explica por qué muchos clientes perciben una subida aún mayor, y es el uso del término “desde" en la publicidad.

Imagen de un fontanero reformando una ducha.

Imagen de un fontanero reformando una ducha.

Ese precio inicial suele dejar fuera partidas esenciales como la retirada de escombros, la grifería, los nuevos desagües o los sellados elásticos.

Cuando se suma todo lo necesario para una instalación completa y funcional, la cifra final se acerca a esos casi 2.000 euros que mencionan los profesionales.

Aun así, el coste puede variar bastante en función de las calidades elegidas. En el mercado actual, cambiar una bañera por ducha puede oscilar entre unos 900 euros en opciones muy básicas hasta superar los 2.300 en configuraciones más completas.

El tipo de plato, por ejemplo, marca diferencias claras: los de resina, más estéticos y resistentes, elevan el precio frente a los cerámicos tradicionales. También influye la mampara, el tipo de vidrio o los acabados.

Dentro de este escenario, la reforma de baño completa sigue siendo mucho más elevada. Para un espacio medio de entre cinco y seis metros cuadrados, los presupuestos suelen situarse entre 3.500 y 6.000 euros, mientras que las opciones más básicas pueden quedarse en torno a los 1.500 o 3.000 euros si no hay cambios de distribución.

En la gama alta, las cifras superan con facilidad los 7.000 euros.

Cómo hacer que tu reforma salga más barata

A pesar del aumento de precios, sigue habiendo margen para ajustar el presupuesto sin comprometer la calidad.

Optar por soluciones estándar en lugar de materiales premium, mantener elementos en buen estado como la grifería o limitar el alicatado a la zona estrictamente necesaria son decisiones que pueden reducir significativamente el coste.

También ayuda evitar modificaciones en la distribución, ya que mover tuberías implica más horas de trabajo.

En cualquier caso, los expertos coinciden en que la clave está en exigir un presupuesto detallado, ya que conocer el coste de cada partida permite evitar sorpresas y comparar ofertas con mayor criterio.

Además, recomiendan comprobar que se incluye una correcta impermeabilización y que la empresa dispone de seguro de responsabilidad civil, algo fundamental en este tipo de intervenciones.

Por último, conviene tener en cuenta que algunas administraciones ofrecen ayudas para este tipo de reformas, especialmente cuando están orientadas a mejorar la accesibilidad.

En ciertos municipios se pueden cubrir porcentajes importantes del coste, aunque suelen exigir documentación detallada y cumplir determinados plazos.

Planificar la obra con antelación puede marcar la diferencia entre asumir todo el gasto o beneficiarse de estas subvenciones.