Ana Iglesias.

Ana Iglesias. @unalocuradefamilia

Interiorismo

Ana Iglesias, madre de 10 hijos: "Dormimos cinco en una habitación y los dos mayores tienen su propio apartamento"

Así reorganiza su vivienda una familia numerosa para combinar convivencia, autonomía y funcionalidad tras la llegada del décimo hijo.

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Ana Iglesias, madre de 10 hijos, cuenta en TikTok cómo ha adaptado en su casa ante la llegada del décimo miembro de la familia. Para ella, organizar el descanso y el espacio es clave para la convivencia diaria de una familia tan numerosa y lo comparte con sinceridad en redes y entrevistas.

En su hogar, la logística nocturna no es sencilla: cinco de ellos duermen juntos en una misma habitación, donde la cama principal, literas y una cuna de colecho están dispuestas de forma eficiente. Ana reconoce que este arreglo facilita el cuidado de los pequeños por la noche.

Mientras tanto, los dos hijos mayores tienen un espacio independiente arriba, un mini apartamento con dos habitaciones que ofrece cierta autonomía y privacidad para los adolescentes, algo que Ana considera importante por su crecimiento personal.

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Ella misma explica: "Tenemos una cama de 1,80 m y una cuna de colecho. Dormimos la bebé, luego mamá, Luca, Martina y papá. Aunque os podéis imaginar que ahora dormir, no estamos durmiendo mucho con la bebé".

También indica dónde duermen los mayores: "Tienen aquí arriba un mini apartamento con sus dos habitaciones. Ya me gustaría a mí haber tenido con su edad esa pedazo de cama".

Compartir habitación no solo responde a las necesidades del espacio, sino también a un estilo de crianza donde los niños encuentran seguridad y compañía entre hermanos, algo que muchos expertos en desarrollo infantil señalan como positivo para la construcción de lazos afectivos.

Al mismo tiempo, disponer de un "mini apartamento" en la planta superior para los hijos mayores incorpora el equilibrio esencial entre convivencia familiar y el espacio personal que requiere en su adolescencia.

La distribución de las habitaciones está pensada con propósito: las zonas comunes y de descanso se estructuran para maximizar el uso del espacio sin sacrificar la comodidad.

En la habitación compartida, las literas y un escritorio ayudan a definir áreas de sueño y estudio.

Mientras tanto, las zonas independientes para los mayores funcionan como un refugio dentro de casa, donde pueden estudiar, descansar o tener invitados.

Este enfoque demuestra que, incluso con limitaciones de espacio, el diseño y la creatividad pueden transformar una vivienda en un hogar adaptado a múltiples edades y necesidades.

Para Ana, tener diez hijos no solo implica logística, sino también una visión práctica y afectiva de la casa como epicentro de la vida familiar.

Cada espacio se adapta a las necesidades cambiantes conforme los niños crecen, lo que implica reorganizar habitaciones, zonas de estudio y descanso con el tiempo.

La coexistencia en espacios compartidos fortalece la relación entre hermanos, según Ana, ya que facilita la ayuda mutua y la comunicación constante.

Al mismo tiempo, conservar un espacio propio para los más mayores favorece su independencia emocional y el desarrollo de responsabilidades.

Este equilibrio entre lo colectivo y lo individual demuestra que, con planificación y creatividad, una familia numerosa puede crear un hogar funcional sin renunciar al bienestar de cada integrante.