Un dormitorio en tonos blancos.

Un dormitorio en tonos blancos.

Interiorismo

Bárbara, interiorista: "Ni se te ocurra pintar el dormitorio de blanco, si quieres descansar mejor hay otras opciones"

Aunque es uno de los colores más usados en las viviendas de España, los expertos alertan de que apostar por el blanco puede ser un error decorativo.

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Decorar un dormitorio va mucho más allá de escoger una buena cama, un cabecero llamativo o unos cojines bonitos. El color de las paredes y también de la ropa de cama, las cortinas o de los elementos decorativos influye directamente en cómo percibimos el espacio e incluso en la calidad del descanso, tal y como señalan los expertos. Puede alterar la luz, modificar la sensación de amplitud y hacer que la estancia resulte más o menos acogedora.

Aunque el blanco ha dominado durante años las viviendas en España, los especialistas en interiorismo advierten de que utilizarlo por defecto puede ser un error frecuente.

Así lo explica la interiorista Bárbara Aurell, fundadora del estudio Espacio en Blanco, en Arquitectura y Diseño, donde insiste en que el color en un dormitorio no debería responder a tendencias, sino a sensaciones. "Cuando trabajo un dormitorio, el color nunca es un gesto decorativo. Para mí es arquitectura emocional", advierte.

Para la experta, el error es elegir el blanco sin analizar previamente cómo incide la luz natural en la habitación, ya que puede alterar por completo el resultado final. "Un tono puede ser cálido, fresco o incluso plano según como llegue la luz".

Por eso recomienda estudiar con atención la orientación, la intensidad y las sombras que se generan en el espacio antes de decidir. En concreto, aconseja observar la luz "cinco minutos por la mañana y cinco por la tarde".

Colores que ayudan a relajarse

Más allá del color elegido, Aurell subraya que el equilibrio es esencial en un dormitorio. "En un dormitorio, las paletas más reposadas, neutros matizados, tierras suaves y verdes calmados ayudan a bajar revoluciones.

"Evito tonos estridentes o muy saturados. Estimulan demasiado", señala. Además, recuerda que la armonía cromática no depende únicamente de la pintura de las paredes, sino de los textiles, las cortinas, el cabecero y la combinación global de todos los elementos.

Alternativas al blanco

Eso sí, matiza que el blanco no está completamente descartado, pero recomienda no aplicarlo de forma automática. En su lugar, propone alternativas como el blanco roto, los tonos piedra, el gris cálido o los beis empolvados, que aportan mayor calidez sin renunciar a la luminosidad.

Y para los que todavía dudan en qué tono elegir para esta estancia del hogar, la experta recomienda empezar por los tonos neutros matizados y, sobre todo, tener en cuenta que "los tejidos son los que terminan de definir el ambiente". Y es que, según señala, "a veces un buen cabezal o unas cortinas bien elegidas transforman más que cualquier pintura. Al final, se trata de eso: crear un refugio donde volver a ti misma", concluye.