Cocina con caldera de gas.

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Interiorismo

Miles de hogares en España tendrán que cambiar su calefacción: la medida europea que ya tiene fecha

Adiós progresivo a las calderas de gas y apuesta obligatoria por sistemas más eficientes y renovables antes de 2040.

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La Unión Europea ha iniciado un cambio histórico en la forma en que calentamos nuestros hogares, impulsando la transición desde sistemas basados en combustibles fósiles hacia alternativas más limpias y eficientes.

Este proceso afectará directamente al parque de calderas tradicional, especialmente las de gas natural y otros combustibles fósiles, cuya relevancia irá disminuyendo de forma progresiva en los próximos años.

La normativa europea no prohíbe de forma inmediata las calderas de gas, pero sí ha marcado hitos obligatorios que implican cambios importantes en España y en toda la UE.

España y el resto de la Unión Europea se enfrentan a una transformación profunda en sus sistemas de calefacción doméstica. Históricamente dominada por calderas de gas, la calefacción residencial deberá adaptarse a las exigencias de políticas energéticas que buscan descarbonizar el sector y reducir las emisiones de gas de efecto invernadero.

Este cambio no es inmediato, sino que se desarrollará por etapas, comenzando por medidas relacionadas con ayudas y subvenciones y culminando con la reducción progresiva de sistemas basados en fósiles como principal tecnología de calefacción.

En consecuencia, es necesario analizar qué medidas concretas serán obligatorias en España, gracias a la normativa comunitaria, y qué plazos deben tener en cuenta ciudadanos, profesionales y administraciones para adaptarse con tiempo.

En este sentido, a partir de enero de 2025, la Unión Europea ha establecido que no se podrán conceder subvenciones ni incentivos públicos para la instalación de calderas que funcionen únicamente con combustibles fósiles como el gas natural, el carbón o el gasóleo.

Esto significa que tanto particulares como empresas no podrán optar a ayudas estatales o regionales para instalar este tipo de sistemas de calefacción, lo que incentiva claramente la adopción de alternativas más sostenibles como las bombas de calor o sistemas aerotérmicos.

Aunque no se prohíbe su instalación, la falta de apoyo económico hace que estos equipos sean menos competitivos frente a tecnologías más limpias, acelerando su abandono gradual en favor de otras soluciones.

La normativa europea también contempla que, antes de 2030, todos los edificios nuevos en España y en otros Estados miembros deberán contar con sistemas de calefacción que cumplan criterios de cero emisiones en el lugar, lo que deja fuera de juego a las calderas tradicionales en construcciones futuras.

El objetivo es que los edificios nuevos (y progresivamente los existentes) reduzcan su consumo energético y dependan cada vez menos de tecnologías basadas en combustibles fósiles.

Además, los Estados Miembros deben establecer en sus planes nacionales cómo alcanzarán estos objetivos, incluyendo la renovación energética de edificaciones viejas.

La hoja de ruta comunitaria establece que, para 2040, se espera que las calderas de gas y otros equipos de calefacción basados en combustibles fósiles hayan sido eliminados del parque térmico europeo, siendo reemplazados por sistemas más eficientes y de bajas emisiones.