Una persona pintando.

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Interiorismo

Ricardo, pintor autónomo: “Mis empleados ganan entre 1.600 y 1.800 euros al mes de 8 de la mañana a 4 de la tarde"

Ricardo, autónomo en el sector de la pintura, detalla cómo gestiona su negocio, los sueldos de sus trabajadores y las largas jornadas que marcan la diferencia entre empleados y empleador.

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En España, muchos autónomos enfrentan jornadas interminables para sostener sus negocios, mientras sus empleados disfrutan de jornadas más estructuradas y salarios competitivos.

Ricardo, pintor autónomo, explica a Noticias Trabajo que sus empleados ganan entre 1.600 y 1.800 euros al mes por trabajar de 8:00 a 16:00 horas.

Este sueldo, considerable dentro del mercado laboral español, se sitúa por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vigente en 2024, que era de aproximadamente 1.134 euros al mes en 14 pagas.

Mientras tanto, como muchos trabajadores por cuenta propia, Ricardo trabaja más allá de ese horario, llegando a casa a las 11 de la noche para preparar facturas o presupuestos, lo que refleja las exigencias del trabajo autónomo.

Los salarios que paga Ricardo están por encima de la media de muchos sectores, y su ejemplo ofrece una perspectiva sobre cómo un pequeño negocio puede estructurar su plantilla con contratos estables.

En España, el salario medio neto mensual ronda entre 1.700 y 1.900 euros, dependiendo del sector y de la región, según estudios recientes sobre retribuciones laborales.

Por eso, pagar entre 1.600 y 1.800 euros por 8 horas diarias es competitivo. Estos sueldos también sirven para atraer y retener talento, algo que muchos autónomos y pequeñas empresas encuentran desafiante.

Además, el horario de 8:00 a 16:00 horas que Ricardo ofrece a su equipo se ajusta al máximo legal de 40 horas semanales establecido en la legislación laboral española.

Para Ricardo, sin embargo, su dedicación va mucho más allá de un horario fijo. Él cuenta que sus jornadas continúan tras acabar la obra, con tareas administrativas e imprevistos habituales en los negocios por cuenta propia.

Esta realidad contrasta con la de sus empleados, que pueden "desconectar" al finalizar su turno, mientras él sigue trabajando hasta altas horas de la noche.

Muchos autónomos comparten esta situación: trabajar más no siempre significa cobrar más, pero sí gestionar todo lo que implica tener un negocio. La carga de trabajo administrativo, clientela y logística suele caer plenamente en sus hombros.

Mantener una plantilla bien remunerada puede ser una estrategia para garantizar motivación y fidelidad laboral, especialmente en oficios donde la calidad y la reputación lo son todo.

Los empleados de Ricardo trabajan una jornada clara y definida, lo que facilita la conciliación familiar y personal, una meta que muchos trabajadores valoran.

Esto, sin embargo, no quita que el autónomo siga enfrentando desafíos propios: desde la carga de trabajo hasta la gestión de clientes, impuestos y contabilidad, que pueden extender las horas laborables más allá de lo visible.

El caso de Ricardo pone sobre la mesa la dualidad entre el salario competitivo para sus empleados y las largas jornadas del propio autónomo que mantiene el negocio.

En consecuencia, la historia refleja también las exigencias ocultas del trabajo por cuenta propia: responsabilidad, horas extra no remuneradas y una gestión total del negocio que va más allá de pintar paredes.