Esther, propietaria en España de una casa prefabricada.

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Interiorismo

Esther, propietaria en España de una casa prefabricada: "Me costó 19.000 euros, era la más barata, una gran oportunidad"

Esther, el módulo básico le costó 19.000 euros, pero tuvo que añadir la cubierta del techo y la estructura inferior, que sumaron unos 5.000 euros adicionales.

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Esther, una joven española que vive en Málaga, decidió hacer algo poco convencional: comprarse una casa prefabricada por 19.000 euros. Lleva cerca de tres a cinco años residiendo en esa estructura modular, relatando sus experiencias positivas y negativas.

Según su testimonio, esta opción fue la alternativa más asequible en el mercado entonces, aunque no exenta de sacrificios. En consecuencia, según relató Esther, el módulo básico le costó 19.000 euros, pero tuvo que añadir la cubierta del techo y la estructura inferior, que sumaron unos 5.000 euros adicionales.

Ella pudo instalar la vivienda en un terreno familiar, por lo que no pagó por la parcela. En total, la inversión inicial fue relativamente baja comparada con los precios tradicionales del mercado inmobiliario.

@esther.reeds Os cuento más cosas d Emi casa prefabricada, agradezco la oportunidad que me ha dado de vivir aquí casi 5 años y poder ahorrar para mi próxima casa, pero hay que ser conscientes que no hay que normalizar vivir así 😭 #casamodular #casaprefabricada ♬ sonido original - Esther Reeds

La casa prefabricada de Esther ocupa 28 metros cuadrados, con un diseño diáfano que integra salón, cocina y dormitorio en un único espacio. El baño es la única estancia independiente.

Ella comenta que el dormitorio resulta "incómodo", que el espacio entre el sofá y televisión es mínimo, y que en ocasiones, el desorden es inevitable. Sin embargo, uno de los grandes argumentos que más repite Esther es el ahorro: afirma que si hubiera alquilado durante esos años, habría pagado mucho más.

Según sus cálculos, pagar alquileres elevados la habría dejado con menos margen para ahorrar. También señala que esta decisión le ha permitido acumular capital para la entrada de su futura vivienda convencional.

Sin embargo, no todo es positivo. Esther admite que la casa se ha deteriorado tras años de uso: "marcas de guerra" son palabras que emplea para describir el estado actual. Igualmente, el aislamiento térmico y acústico deja mucho que desear, especialmente porque eligió la opción más barata sin buenos aislantes.

También ha sentido presión por el espacio reducido, especialmente viviendo en pareja con dos gatos. En consecuencia, se puede entender que, si bien es cierto que muchas casas prefabricadas suben en demanda, no todas ofrecen garantías estructurales.

El auge de estas viviendas modulares se explica por la difícil situación del acceso a la vivienda convencional en España, marcando una opción emergente para jóvenes. Sin embargo, estos expertos piden cautela: revisar calidad de materiales, normativa, permisos y viabilidad a largo plazo.

La experiencia de Esther ilustra los pros y los contras de optar por una casa prefabricada económica. Por un coste inicial bajo, obtuvo una residencia funcional que le permitió ahorrar. Pero sus relatos también advierten de sus limitaciones: desgaste, espacio reducido y confort cuestionable.

Para quienes buscan alternativas ante precios altos del alquiler o compra tradicional, esta historia sirve como ejemplo. Pero antes de decidirse, conviene analizar cuidadosamente costes, materiales, normativa y planificación futura.

Casa prefabricada.

Casa prefabricada.

Su experiencia demuestra que, aunque vivir en una vivienda modular puede ser una buena forma de ahorrar y tener independencia, no siempre es fácil adaptarse a una vida tan minimalista. Aun así, Esther no se arrepiente: su pequeña casa fue el primer paso hacia un futuro más estable.