Imagen de archivo del interior de una vivienda.

Imagen de archivo del interior de una vivienda. Foto de Llana en Unsplash

Decoración

Piezas icónicas para casa que te acompañarán mudanza tras mudanza: de la silla Cesca a las velas de Fornasetti

Cuando el mercado inmobiliario asfixia e invita a cambiar de hogar con más frecuencia de la deseada, hay algo que siempre ha de permanecer.

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Rebajas, paneles de inspiración idílicos en Pinterest y el house tour de turno de la influencer de moda. Estos son algunos detalles que hacen que la población se obsesione no sólo con la moda y la belleza, sino también con la decoración.

En una época en la que resulta complejo alquilar un piso donde no haya que cocinar desde la cama, a veces parece preocupar más cómo engalanar el mismo que el precio que se llega a pagar por un espacio que, con suerte, supera los 20 metros cuadrados. Si la jornada va bien, se pueden encontrar apartamentos que incluso tengan cédula de habitabilidad.

Sin embargo, en una etapa de este tipo, parece que lo único que consuela es rodearse de objetos con criterio estético, en un sentido u otro. Pero quizás, cuando los salarios se evaporan de la cuenta bancaria casi en la primera semana del mes, tenga sentido hacer una apuesta deco por propuestas atemporales que nunca fallen y funcionen al margen de mudanzas varias.

Con nombre propio

El diseño, disponible en Westwing por 889 €.

El diseño, disponible en Westwing por 889 €. Westwing

La iluminación es clave para marcar la diferencia en cualquier ambiente. En muchas ocasiones, es el toque que logra que un espacio pase de ser casa a ser hogar. Una luz blanca propia de edificios de oficinas y quirófanos no hace al habitáculo precisamente acogedor. Mejor algo cálido, que invite al sueño, al descanso, a la lectura o simplemente al dolce far niente.

Además, una de las tendencias del momento es plagar la vivienda de lámparas —a ser posible no de techo— y de velas. El modelo protagonista en este caso es el Pipistrello. Se trata de un diseño de 1965 firmado por Gae Aulenti para Martinelli Luce.

Su silueta —un murciélago, cuya especie le da el nombre, detenido en pleno vuelo— despliega un difusor opalino que acaricia la estancia de forma envolvente.

Toma asiento

El modelo, a la venta en Naharro, disponible por 1.874 €.

El modelo, a la venta en Naharro, disponible por 1.874 €. Naharro

Si hay una silla en tendencia, esa es sin duda la Cesca y sus sucedáneas. Se trata de un modelo que vio la luz en 1928 de la mano de Marcel Breuer. En concreto, en el contexto experimental de la Bauhaus.

De su estética destaca, sin duda, el acero tubular curvado para darle sostén al asiento y su estructura que parece levitar, ya que no tiene patas traseras. Es ligera, flexible y, pese a tener casi 100 años, moderna. Tiene un aspecto que desafía modas y que no entiende de tiempos.

Además, tiene un componente emocional asociado a su ADN: su nombre es un homenaje a Francesca, la hija adoptiva del creativo.

La flor como inspiración

La mesa en cuestión, disponible también en Naharro por 7.945 €.

La mesa en cuestión, disponible también en Naharro por 7.945 €. Naharro

En 1956, Eero Saarinen decidió que había demasiadas patas bajo las mesas. La Tulip nació de esa voluntad de eliminar ruido visual. Su base central sostiene el tablero como si flotara —se repite el concepto de la Cesca aquí—.

Al prescindir de cuatro apoyos, libera el perímetro y permite además la presencia de sillas con más potencia. En comedores pequeños aporta, sin duda, ligereza; en espacios amplios, el centro de su uso es el diseño.

Probablemente, en la versatilidad que supone se encuentre su éxito y vigencia tras tantas décadas. Su estética minimalista y casi futurista —esto último, detalle propio de la época en la que nació permite que se combine de diferentes maneras. Cuando se le quiere dar un toque más retro, aparecen los colores vivos.

La sobriedad llega con un juego de materiales que contrasten y con una paleta tonal que se mueva entre los marrones y los verdes, para también tener algo de calidez.

Un toque colorista

Diseño Mahal a la venta en Rugvista por 2.140 €.

Diseño Mahal a la venta en Rugvista por 2.140 €. Rugvista

Qué olvidadas estaban las alfombras y con qué fuerza han regresado decorando salones y dormitorios. Las moquetas nacieron para ser detestadas —cualquiera que haya residido en Reino Unido o Irlanda sabe bien las razones—, pero estas propuestas, sin duda, fueron concebidas para ser amadas.

Cuando los niños son pequeños, se convierten en el primer recreo. Protegen del frío del suelo —ese mismo que amenaza, según la cultura popular, que no sabiduría, con provocar resfriados—, resguardan de golpes y caídas y se prestan como rincón para una siesta improvisada.

Se encargan, junto a otros elementos, de hacer hogar y de delimitar espacios, sobre todo cuando no queda más remedio que compartir todo. Salones que se convierten en cocinas —con esos muy útiles comedores totalmente olvidados, pero bien anhelados—, habitaciones compartidas y salas de juego inesperadas.

El modelo Mahal, tejido tradicionalmente en la región de Arak, en Irán, cuenta con dibujos florales de escala amplia y fondos matizados —entre terracotas, azules profundos y marfiles envejecidos—. Se mire cuando se mire, es el complemento perfecto.

El aroma

Vela perfumada de Fornasetti disponible por 230 €.

Vela perfumada de Fornasetti disponible por 230 €. Fornasetti

La musa de Fornasetti se entrega a la serpiente: el pecado original se hace fragancia. Fornasetti Frutto Proibito despierta los sentidos con cítricos mediterráneos, jazmín, nardo y palo de rosa. Una mezcla de dulzura y sensualidad hecha para conquistar y permanecer: así es esta vela aromática.

Las propuestas, recargables y únicas, no sólo ofrecen un ambiente cálido y un olor del que es imposible deshacerse, sino que son pequeñas obras de arte con una estética muy marcada y que, sin duda, crean momentos únicos en el día a día. Y, sobre todo, impregnan la casa de una fragancia que hace, una vez más, que esta pase a ser un hogar.

Al final, esa meta rutinaria se consigue con los pequeños detalles que se sienten como propios. La luz cálida de una lámpara, la silla donde el cuerpo se deja caer y se funde después de la jornada laboral, la alfombra que resguarda del frío…

No hace falta que todo sea perfecto; ese deseo es irreal. La esencia, la seña de identidad, está justo en el polo opuesto.