Huevos fritos a la sartén

Huevos fritos a la sartén IStock

Estilo de vida

Las chefs coinciden: "Para que los huevos fritos queden más tiernos y sean más sanos, sustituye el aceite por unas gotas de agua"

Con este truco, con una temperatura moderada y una sartén en buenas condiciones, conseguirás unos huevos perfectos.

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Los huevos fritos son uno de los platos más típicos y (aparentemente) sencillos de la cocina española, pero conseguir que queden perfectos requiere prestar atención a varios detalles.

La clara debe quedar bien cuajada, la yema conservar su textura líquida y el huevo desprenderse de la sartén sin romperse durante la preparación.

Aunque la técnica tradicional consiste en utilizar aceite caliente, hay pequeños cambios que permiten conseguir un resultado diferente. La chef Samantha Vallejo-Nágera apuesta por añadir un chorrito de agua durante la cocción y tapar la sartén para aprovechar el vapor.

Un gesto que permite cocinar la parte superior de la clara sin necesidad de darle la vuelta al huevo ni incorporar más grasa. El resultado es una textura más uniforme, con la yema jugosa y unos bordes menos tostados que los de la fritura convencional.

Huevos fritos de chef

La técnica consiste en empezar a cocinar el huevo como se haría habitualmente, con un poco de aceite en la sartén. Cuando la clara comienza a cuajarse, se añade una pequeña cantidad de agua y se tapa inmediatamente el recipiente.

El calor transforma el agua en vapor, que queda atrapado bajo la tapa y ayuda a cocinar la superficie del huevo. De esta manera, la clara termina de hacerse sin necesidad de cubrirla continuamente con aceite caliente.

La clave está en utilizar poca agua y mantener la sartén tapada durante unos segundos, vigilando la cocción para evitar que la clara quede demasiado firme. El tiempo dependerá de la intensidad del fuego, del tamaño del huevo y del punto que se quiera conseguir para la yema.

Conviene tener en cuenta que esta técnica no sustituye por completo a la fritura tradicional. El agua no aporta la misma textura crujiente a los bordes que el aceite caliente, pero permite obtener un acabado más delicado y utilizar menos grasa.

La temperatura y la sartén

Además de añadir agua, controlar la temperatura resulta fundamental para evitar que los huevos se peguen. Una sartén demasiado caliente puede endurecer la clara rápidamente y dejar los bordes excesivamente tostados antes de que el resto del huevo alcance el punto deseado.

Lo más recomendable es calentar el recipiente a fuego medio y añadir una cantidad moderada de aceite. No hace falta que el huevo quede completamente sumergido, basta con engrasar la superficie para facilitar la cocción.

El tipo de sartén también influye. Las antiadherentes suelen ser las más cómodas para preparar huevos, especialmente cuando se busca emplear poca grasa. Si el revestimiento está deteriorado, es más probable que la clara se adhiera y se rompa al intentar retirarla.

Las sartenes de acero inoxidable también funcionan, aunque requieren un control más preciso de la temperatura y una preparación adecuada de la superficie. En el caso del hierro fundido, es importante mantener correctamente curada la sartén para reducir la adherencia.

Otros errores

Uno de los fallos más habituales es utilizar el fuego demasiado fuerte desde el principio. Aunque el aceite debe estar caliente, no conviene dejar que humee, ya que esto indica que ha alcanzado una temperatura excesiva para una fritura controlada.

También es aconsejable cascar el huevo primero en un recipiente pequeño. Así resulta más sencillo comprobar su aspecto, retirar posibles restos de cáscara y deslizarlo después con cuidado sobre la sartén.

Otro aspecto importante es no intentar mover el huevo antes de que la clara haya comenzado a cuajarse. Si se manipula demasiado pronto, puede romperse y perder su forma. Una vez terminado, lo mejor es retirarlo con una espátula adecuada y servirlo inmediatamente.