Conchita Polo en un fotomontaje de El Español.

Conchita Polo en un fotomontaje de El Español. E.E iStock/YouTube

Estilo de vida

Conchita, abuela cocinera: "Para que las patatas peladas no se oxiden, no las dejes al aire; mejor mételas en agua con unas gotas de limón"

La cocinera ha explicado un sencillo truco con el que conservar las patatas ya peladas hasta el día siguiente sin que se oxiden ni se pongan oscuras.

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Las patatas siguen ocupando un lugar destacado en la cesta de la compra en España. Cada español consume de media casi 26 kg en el hogar, según los últimos informes del Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). De ellos, más de 17 kg corresponden a las patatas frescas.

No es extraño teniendo en cuenta que hablamos de uno de los ingredientes más versátiles de nuestra cocina. Fritas, cocidas, guisadas o convertidas en puré, las posibilidades son prácticamente infinitas.

Aunque, si existe una elaboración que destaca sobre las demás, es la tortilla de patata. El 66,2 % de los españoles la considera uno de los platos más típicos y representativos de nuestra gastronomía, por delante de la paella, mencionada por un 63,1 %, según una encuesta sobre turismo y gastronomía publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en 2024

Prepararla requiere, sin embargo, algo de tiempo. Hay que pelar las patatas, cortarlas y cocinarlas antes de mezclarlas con el huevo. Pero también puede ocurrir que con las patatas recién peladas y con todo preparado, finalmente tengamos que aplazar nuestros planes.

¿Qué hacemos entonces con esas patatas que ya hemos pelado y cortado para evitar que al día siguiente estén oscuras? Conchita Polo, la abuela cocinera zaragozana conocida por ser el alma detrás de Maximiliana, tiene un truco muy sencillo que compartía en su canal de YouTube. Para ponerlo en práctica solo hacen falta un táper, agua fría, unas gotas de limón y un hueco en la nevera.

Por qué las patatas se ponen oscuras

Quien haya pelado unas patatas y las haya dejado durante un rato sobre la encimera probablemente habrá comprobado lo que sucede: poco a poco comienza a adquirir tonalidades grisáceas o marrones.

Este cambio de color se produce por un proceso de oxidación que comienza cuando cortamos o pelamos la patata y su interior queda expuesto al oxígeno del aire. Por eso, aunque podemos preparar las patatas con cierta antelación, no es buena idea dejarlas ya peladas sobre la encimera durante horas esperando a utilizarlas.

Además, hay otra cuestión importante. Una vez peladas o cortadas, deben conservarse en frío. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) establece como referencia para los vegetales cortados o pelados destinados a su consumo una temperatura de refrigeración igual o inferior a 4 ºC en el comercio minorista.

El truco de Conchita para las patatas

Conchita plantea una situación muy habitual en muchas casas: hemos empezado a preparar una tortilla para una comida familiar y, cuando las patatas ya están peladas, cambian los planes.

En ese momento, en lugar de tirarlas o dejarlas expuestas al aire hasta que llegue el momento de utilizarlas, la cocinera recomienda introducirlas en agua fría. "Las pones ya peladas en agua fría y en un táper y las metes a la nevera", explica en uno de sus vídeos de YouTube.

El método tiene una explicación sencilla. Al mantener las patatas sumergidas, se limita su contacto directo con el oxígeno del aire y se ralentiza el proceso que provoca ese cambio de color. Eso sí, no basta con dejar el recipiente sobre la encimera. Tal y como recomienda Conchita, el táper debe mantenerse dentro de la nevera.

Unas gotas de limón

Conchita añade todavía un paso más a su truco para intentar mantener el color de las patatas hasta el momento de utilizarlas. "De esta forma no se pondrán negras porque el agua hace una capa que impide que se oxide y para más, échales unas gotitas de limón y así las patatas al día siguiente estarán como recién cortadas y podrás hacer la tortilla cuando quieras".

El limón aporta un medio ácido, algo que puede contribuir a ralentizar las reacciones enzimáticas responsables del oscurecimiento de determinados vegetales una vez que han sido cortados.

No hace falta, según el método que comparte Conchita, añadir una gran cantidad. Su propuesta consiste simplemente en incorporar unas gotas al agua en la que quedan sumergidas las patatas.

De esta manera, si hemos preparado más cantidad de la necesaria o simplemente hemos tenido que posponer la receta, no es necesario desecharlas únicamente porque ya estén peladas.