Elisa Escorihuela y una lasaña de calabacín y atún.
Elisa, cocinera: "Parece lasaña, pero es una receta más sana con 1 calabacín, 2 latas de atún, tomate y mozzarella"
Una receta sencilla que sustituye las placas de pasta por calabacín y se prepara con ingredientes básicos en apenas unos minutos.
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- Total: 30 min
- Comensales: 2
Encontrar cenas fáciles de preparar, con ingredientes habituales y que no obliguen a pasar demasiado tiempo en la cocina puede ser complicado.
La cocinera y nutricionista Elisa Escorihuela suele compartir en sus redes sociales propuestas pensadas precisamente para esos días en los que apetece comer algo rico sin recurrir a elaboraciones demasiado complicadas.
A través de su cuenta de TikTok (@eliescorihuela), la experta ha enseñado una receta que recuerda a una lasaña tradicional, aunque cambia las placas de pasta por finas láminas de calabacín.
Para el relleno utiliza únicamente dos latas de atún, salsa de tomate casera y mozzarella, ingredientes sencillos con los que consigue una cena fácil de preparar y rica en proteínas.
Una lasaña sin pasta
Una de las ventajas de esta receta es que apenas requiere preparación previa. El relleno no necesita pasar por la sartén, ya que el atún se utiliza directamente después de escurrirlo.
El calabacín tampoco necesita cocinarse antes. Elisa lo corta longitudinalmente en tiras muy finas con ayuda de un pelador, lo que permite montar directamente las diferentes capas en la fuente.
De esta manera, prácticamente todo el trabajo se concentra en preparar los ingredientes, montar la lasaña y llevarla al horno.
Receta de lasaña de calabacín y atún
- 1 calabacín grande
- 2 latas de atún
- 150 g de salsa de tomate casera
- 125 g de mozzarella
Paso 1
Lava bien el calabacín y, sin necesidad de pelarlo, córtalo longitudinalmente en láminas muy finas con un pelador. Procura que tengan un grosor similar para que se cocinen de manera uniforme.
Paso 2
Escurre bien las dos latas de atún y coloca su contenido en un bol. Añade la salsa de tomate casera y mezcla hasta que ambos ingredientes queden bien integrados.
Paso 3
Coloca una primera capa de calabacín en una fuente apta para horno. Añade encima parte de la mezcla de atún y tomate y termina con mozzarella.
Paso 4
Repite el proceso formando nuevas capas hasta terminar los ingredientes, procurando que la última quede cubierta de mozzarella.
Paso 5
Introduce la fuente en el horno y cocina hasta que el calabacín esté tierno y el queso se haya fundido. Termina gratinando durante unos minutos para conseguir una superficie ligeramente dorada.
Paso 6
Retira la lasaña del horno y deja que repose unos minutos antes de cortarla. Así las capas se asentarán y será más sencillo servir las porciones sin que se desmonten.
El truco con el calabacín
Uno de los aspectos que conviene tener en cuenta al preparar este tipo de lasañas es que el calabacín contiene mucha agua, que puede liberar durante la cocción.
Por eso es importante cortarlo en láminas finas y evitar utilizar una cantidad excesiva de salsa de tomate. De esta forma, será más fácil conseguir unas capas consistentes y evitar que se acumule demasiado líquido en el fondo.
Otras lasañas
El calabacín no es la única verdura que puede utilizarse como alternativa a las placas tradicionales. La berenjena es otra de las opciones más habituales por su textura y por la facilidad con la que puede cortarse en láminas.
Una versión sencilla consiste en combinar berenjena con salsa de tomate, carne picada, cebolla, ajo, mozzarella y parmesano.
Para prepararla, se corta primero la berenjena en láminas y se cocina en el horno hasta que esté tierna. Mientras tanto, se prepara en una sartén un sofrito de cebolla y ajo al que posteriormente se incorpora la carne picada.
Una vez listos ambos elementos, se monta el plato alternando berenjena, tomate, carne y queso. Después solo queda llevarlo al horno hasta que el interior esté caliente y el queso de la superficie quede gratinado.
Con champiñones
Otra combinación posible utiliza calabacín y champiñones. En este caso, los champiñones pueden cocinarse previamente con cebolla y tomate para preparar un relleno cremoso.
Una vez que hayan perdido buena parte del agua, se puede incorporar queso para untar y cocinar la mezcla a fuego suave hasta que todos los ingredientes queden integrados.
Por separado, el calabacín se corta en rodajas o láminas y se hornea previamente para ablandarlo y retirar parte de su humedad.
Después se alternan capas de calabacín con el relleno de champiñones y se introduce la fuente nuevamente en el horno. Un poco de queso en la superficie permite terminar la preparación con un gratinado.
Con pavo y verduras
Para quienes prefieran utilizar carne blanca, otra posibilidad es combinar verduras como calabacín y berenjena con pavo.
Las verduras pueden colocarse en una fuente con aceite de oliva virgen extra, limón, pimienta y especias antes de cubrirlas con filetes finos de pavo.
Una capa de hummus por encima aporta cremosidad y permite conseguir una preparación diferente en la que se combinan en el mismo recipiente las verduras y una fuente de proteínas.
Todas estas versiones muestran que las verduras pueden utilizarse de muchas formas en este tipo de preparaciones, adaptando los rellenos y los ingredientes a lo que tengamos en casa.