Nerea trabaja como albañila en Australia.

Nerea trabaja como albañila en Australia. E.E.

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Nerea, albañila, sobre su primer día en la obra: "Solo por venir me vas a pagar cuatro horas"

La joven explica cómo consiguió trabajo en una obra de Australia y revela una condición laboral que sorprende a muchos españoles.

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La construcción continúa siendo uno de los sectores con menor presencia femenina. Aunque cada vez son más las mujeres que deciden abrirse camino en este ámbito, siguen representando una clara minoría dentro de una profesión históricamente vinculada a los hombres.

Según el Observatorio Industrial de la Construcción, las mujeres apenas suponen el 11,2% de los trabajadores del sector. Una cifra que refleja que, pese a los avances, la brecha de género continúa siendo una realidad.

En este contexto, historias como la de Nerea ayudan a visibilizar una profesión en la que todavía son pocas las mujeres que trabajan a pie de obra. La joven española compartió en TikTok (@nereaexplora) cómo fue su primer día como albañila en Australia, país al que se trasladó en busca de nuevas oportunidades laborales.

Cuatro horas por presentarse

Nerea relató que llegó a la obra a las siete de la mañana con la intención de conseguir trabajo. Allí habló con el jefe de obra y el supervisor, quienes en un primer momento le dijeron que ese día no necesitaban personal.

"Les dije que yo era albañila y, antes de que me mandaran a casa, les recordé que por haberme hecho venir ya me tenían que pagar cuatro horas", explica en el vídeo.

La joven asegura que esa es una de las condiciones habituales en muchas obras australianas: si el trabajador acude al puesto y la cancelación no es responsabilidad suya, la empresa debe abonarle un mínimo de cuatro horas, aunque finalmente no llegue a trabajar.

Finalmente, los responsables decidieron darle una oportunidad, aunque con una condición: tendría que utilizar un martillo neumático, conocido allí como jackhammer.

Nerea respondió que sabía manejarlo, aunque después confesó entre risas que en realidad ni siquiera sabía exactamente qué herramienta era.

Durante cinco horas trabajó con el martillo neumático, una tarea mucho más exigente de lo que esperaba. "Se me caían los brazos, se me desmontaban los hombros", cuenta en su publicación.

Pese al esfuerzo, consiguió completar la jornada. Al terminar, el jefe de obra volvió a hablar con ella y le preguntó si podía regresar al día siguiente.

"Le dije que podía venir toda la semana", explica satisfecha.

Las mujeres en la construcción

El caso de Nerea refleja una realidad que todavía persiste en muchos países. La presencia femenina en la construcción continúa siendo reducida y la mayoría de las mujeres del sector desempeñan funciones administrativas, de gestión o de recursos humanos, mientras que los puestos de obra siguen estando ocupados principalmente por hombres.

Entre los motivos figuran los estereotipos de género, la escasez de referentes femeninos y la percepción de que se trata de un trabajo exclusivamente físico, una idea que todavía condiciona tanto la elección profesional como los procesos de contratación.

Al mismo tiempo, el sector atraviesa un importante problema de relevo generacional. Cada vez resulta más complicado encontrar nuevos profesionales, lo que ha llevado a empresas y asociaciones a impulsar iniciativas para atraer talento sin distinción de género.

La mecanización, la digitalización y el crecimiento de la construcción sostenible también están transformando la profesión. Muchas tareas requieren hoy perfiles técnicos y especializados, reduciendo el peso del esfuerzo físico que tradicionalmente se asociaba a estos trabajos.

Por ello, cada vez son más las organizaciones que consideran imprescindible incorporar a más mujeres a un sector que necesita profesionales cualificados y que afronta un profundo proceso de modernización.