Huevos cocidos.
Los cocineros coinciden: "Para que los huevos cocidos no se rompan al cocerlos, mejor añade 15 g de vinagre y 10 g de sal"
Cocer huevos parece una tarea sencilla, pero hacerlo sin tener en cuenta estos sencillos trucos puede hacer que el resultado no sea el esperado.
Más información: Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Para que los huevos fritos no se peguen a la sartén, el truco es añadir un poco de agua"
Si cuando vas a cocer huevos los echas directamente al agua hirviendo y esperas a que todo salga bien, es posible que estés cometiendo uno de los errores más habituales en la cocina.
Que las cáscaras queden agrietadas, la clara acabe escapándose por la olla o que pelarlos sea una tarea más complicada de lo esperado, son algunos de los problemas más comunes. Pero, según explican varios cocineros, existe una forma muy sencilla de reducir las posibilidades que esto ocurra y garantizar un resultado de diez.
Uno de ellos es David Guibert, chef vasco especializado en cocina plant based, que hace unos meses compartía un consejo muy sencillo para conseguirlo en uno de sus vídeos publicados en Instagram.
Su recomendación empieza incluso antes de poner el agua a calentar. "Antes de cocinar, elige un huevo que esté fresco y a temperatura ambiente. Pon agua en un vaso y comprueba que no flote. Truco del chef, hazle un pequeño agujero con el cuchillo para que escape el aire al cocerlo, se esta forma evitas que se rompa, queda más uniforme y se pela más fácil".
Pero el truco que más ha llamado la atención llega justo después. Y es que, en lugar de cocer los huevos duros únicamente con agua, Guibert aconseja incorporar dos ingredientes muy habituales en cualquier cocina en España: "Otro básico, añade 15 g de vinagre y 10 g de sal por cada litro de agua de cocción. Para que tenga sabor y si se rompe no se desparrame por todo el agua", detalla.
¿Por qué añadir vinagre y sal?
El vinagre ayuda a que la clara coagule con mayor rapidez si la cáscara llega a agrietarse durante la cocción. De ese modo, en lugar de extenderse por toda la olla, permanece mucho más compacta alrededor del huevo.
La sal, por su parte, también contribuye a minimizar el derrame de la clara cuando aparece una pequeña fisura. Además, ambos ingredientes forman parte de un método tradicional que muchos cocineros siguen utilizando para conseguir un resultado más limpio
Eso sí, Guibert insiste en que no basta con añadir vinagre y sal. También es importante introducir los huevos en el momento adecuado. "Coloca el huevo en el agua cuando veas las burbujas muy pequeñas y antes de que empiece a hervir fuerte, sino el huevo empezará a botar y es más fácil que se rompa".
De esta forma, el huevo se calienta de manera más progresiva y se reducen los golpes contra el fondo y las paredes de la olla, una de las causas más frecuentes de que la cáscara termine resquebrajándose.
El paso final clave
Una vez que el agua rompe a hervir, el tiempo de cocción dependerá del punto que se quiera conseguir. Como explica el chef, "una vez que empiece a hervir, cocina de 6 a 10 minutos según lo cuajada que quieras la yema".
Nada más terminar la cocción llega otro paso que muchos pasan por alto. "Mientras cuecen pon agua con bien de hielo para enfriar los huevos de forma rápida. Asegúrate de que el agua sigue fría y deja ahí unos cinco minutos, golpea con una cuchara y descubre que se siente al pelar un huevo cocido bien hecho", concluye el chef. Un truco que también recomienda el chef Jordi Cruz.
Ese baño de agua con hielo corta la cocción inmediatamente, ayuda a que la membrana interior se separe de la cáscara y facilita que el huevo pueda pelarse prácticamente de una pieza.
Combinando este enfriado rápido con el uso de vinagre, sal y una cocción controlada, resulta mucho más sencillo conseguir unos huevos cocidos con una cáscara intacta, una clara uniforme y un pelado mucho más limpio.