Terraza de un bar en Madrid

Terraza de un bar en Madrid iStock

Estilo de vida

El dueño de un bar en España, ante la falta de camareros en verano: "Hay días que tengo que cerrar"

Mientras el sector triplica su actividad ante la llegada de turistas, los estudiantes vuelven a convertirse en el principal refuerzo de julio y agosto.

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La llegada del verano multiplica las mesas ocupadas, las habitaciones que limpiar y los turnos que cubrir en los bares, restaurantes y hoteles de la costa. Sin embargo, numerosos establecimientos afrontan el periodo de mayor actividad del año con plantillas incompletas.

Los carteles de "se necesita personal urgente" vuelven a aparecer en paseos marítimos y zonas turísticas. Se buscan camareros, ayudantes de cocina, limpiadores, recepcionistas y personal de mantenimiento, pero muchas ofertas permanecen abiertas.

José Luis Contreras, director del See You Hotel Port Valencia, resume así el problema: "Faltan limpiadoras, gente de mantenimiento, camareros, empleados para recepción y, sobre todo, personas que estén preparadas para el puesto".

El establecimiento recurre a empresas de trabajo temporal, aunque no siempre encuentra candidatos con experiencia suficiente para incorporarse directamente. La dificultad ya no consiste solo en localizar trabajadores, sino en dar con perfiles formados para cada puesto.

Una temporada exigente

La presión aumenta en pocas semanas. A la clientela habitual se suman turistas nacionales y extranjeros, lo que obliga a ampliar horarios, reforzar cocinas y disponer de más empleados en sala.

El sector turístico alcanzó los 3,02 millones de ocupados durante el segundo trimestre de 2025, un 2% más que un año antes. Estas actividades representaron el 13,6% de todo el empleo de la economía española.

La evolución de la hostelería, sin embargo, fue desigual. El número total de ocupados en esta rama descendió un 1,3% interanual, aunque sus trabajadores asalariados aumentaron un 1,4%.

Los servicios de comidas y bebidas incorporaron asalariados, mientras que los alojamientos redujeron su empleo. Los datos muestran que el crecimiento de la actividad puede convivir con problemas para cubrir determinados puestos o localizar profesionales especializados.

La falta de candidatos no es completamente nueva. Las vacantes declaradas en hostelería crecieron un 26,2% interanual en el cuarto trimestre de 2023, según el Instituto Nacional de Estadística.

Los estudiantes

Mario Sáez, propietario del restaurante Enclave de Mar, en Port Saplaya, asegura que lleva todo el año publicando anuncios sin conseguir consolidar una plantilla estable.

"Estamos llegando a un sistema caótico", explica. La falta de trabajadores le obliga incluso a cerrar el establecimiento algún día de la semana, pese a encontrarse en plena temporada turística.

Su solución temporal pasa por incorporar jóvenes durante los momentos de mayor movimiento. "Ahora nos valemos los fines de semana de estudiantes para salir adelante", reconoce.

La misma estrategia sigue Rolier Cabrejas, encargado del restaurante Aral de La Pobla de Farnals. Necesita trabajadores tanto para la sala como para la cocina y confía en la llegada de universitarios tras finalizar los exámenes.

"Vienen con ganas y se sacan un dinero los meses de julio y agosto", señala. Su incorporación permite cubrir descansos y atender el aumento de clientes, aunque no siempre resuelve la necesidad de disponer de profesionales experimentados.

Para muchos jóvenes, la hostelería representa una oportunidad para conseguir sus primeros ingresos. Para los empresarios, su disponibilidad se ha convertido en una pieza imprescindible para mantener abiertos todos los días de la semana.

Salarios, horarios y conciliación

En el restaurante Los Gómez, situado también en La Pobla de Farnals, la diferencia entre la plantilla necesaria y la disponible resulta evidente. El negocio necesita 13 empleados, pero únicamente cuenta con ocho.

Su encargada considera que publicar una oferta no es suficiente. Para atraer y mantener trabajadores, sostiene, es necesario ofrecer un buen salario y facilitar la conciliación.

Las jornadas partidas, el trabajo nocturno y la actividad durante los fines de semana condicionan la contratación. Son horarios difíciles de compatibilizar con la vida familiar y también con los estudios.

El problema no responde, por tanto, a una ausencia de trabajo. Los establecimientos tienen actividad y puestos disponibles, pero encuentran dificultades para localizar candidatos con formación, experiencia y disponibilidad.