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Estilo de vida

Es oficial: España, Estados Unidos y México pueden denegar la entrada al país si has retrasado la renovación del pasaporte

La vigencia mínima del pasaporte y otros requisitos documentales pueden impedir el embarque o la entrada en estos tres países.

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Viajar al extranjero implica hoy mucho más que comprar un billete de avión y preparar la maleta. En los últimos años, numerosos países han reforzado sus controles fronterizos y han endurecido los requisitos de entrada, obligando a los viajeros a revisar con mayor atención la documentación necesaria antes de emprender el viaje.

En este escenario, uno de los errores más habituales es confiar en que un pasaporte sigue siendo válido hasta el mismo día que figura como fecha de caducidad. Sin embargo, la normativa de muchos destinos exige que el documento conserve un periodo mínimo de vigencia o cumpla otras condiciones técnicas para permitir el embarque y la entrada al país.

España, Estados Unidos y México aplican este tipo de requisitos y pueden impedir el acceso a quienes hayan esperado demasiado para renovar su pasaporte. Por ello, comprobar la fecha de expedición, la vigencia restante o las condiciones del país de tránsito se ha convertido en una revisión tan importante como confirmar el vuelo o el alojamiento.

No basta con que el pasaporte esté en vigor

Uno de los errores más frecuentes entre los viajeros consiste en pensar que el pasaporte es válido hasta el mismo día que aparece impreso como fecha de caducidad.

Sin embargo, numerosos países exigen que el documento mantenga una vigencia mínima una vez finalizado el viaje, además de cumplir otros requisitos relacionados con su expedición o su estado físico.

En el caso de España, las normas vienen marcadas por el Código de Fronteras Schengen. Para los ciudadanos de países no pertenecientes a la Unión Europea o al Espacio Económico Europeo que entren como turistas, el pasaporte debe seguir siendo válido durante, al menos, tres meses después de la fecha prevista de salida del espacio Schengen.

Además, el documento tiene que haber sido expedido dentro de los diez años anteriores a la entrada, una condición que afecta especialmente a pasaportes antiguos o que hayan sido prorrogados.

Esto significa que un pasaporte que todavía no ha caducado puede dejar de ser válido para acceder a España si supera ese límite de diez años desde su emisión o si no conserva el margen mínimo de tres meses de vigencia.

A ello se suma la necesidad de disponer de páginas en blanco suficientes para los sellos de entrada y salida cuando sean necesarios.

Estados Unidos aplica una normativa diferente. Como regla general, exige que el pasaporte tenga una vigencia mínima de seis meses desde la fecha prevista de salida del país.

No obstante, existe una excepción conocida como Six-Month Club, un acuerdo suscrito con más de 130 países, entre ellos España, México, Argentina, Chile, Colombia o Perú.

Imagen de un aeropuerto.

Imagen de un aeropuerto. iStock.

Gracias a este acuerdo, los ciudadanos de esos países únicamente necesitan que su pasaporte permanezca válido durante toda la estancia prevista en territorio estadounidense.

Aun así, conviene revisar cuidadosamente la documentación antes del viaje, ya que existen otros requisitos que también pueden impedir el embarque.

Uno de ellos afecta a quienes viajan con autorización electrónica ESTA. Este permiso está vinculado directamente al número de pasaporte utilizado en la solicitud y deja de ser válido automáticamente cuando ese documento caduca.

Por tanto, si el viajero renueva el pasaporte antes del viaje, también deberá solicitar un nuevo ESTA, aunque el anterior todavía no hubiera agotado su periodo de validez.

En México, la normativa del Instituto Nacional de Migración establece que el pasaporte debe permanecer vigente durante todo el tiempo autorizado de permanencia en el país. Es decir, debe cubrir desde el día de llegada hasta la fecha exacta de salida.

Aunque la legislación mexicana no impone de forma general una vigencia mínima de seis meses, muchas compañías aéreas recomiendan cumplir ese margen para evitar incidencias cuando existen escalas internacionales o conexiones con países que sí exigen ese periodo adicional de validez.

En la práctica, numerosos viajeros optan por renovar el documento antes de alcanzar ese límite para evitar contratiempos durante el trayecto.

El control comienza en el aeropuerto de origen

Muchos pasajeros creen que la revisión de la documentación corresponde exclusivamente a los agentes de inmigración del país de destino. Sin embargo, la primera comprobación suele realizarse mucho antes, en el mostrador de facturación o durante el check-in.

Las aerolíneas tienen la obligación de verificar que todos los viajeros cumplen los requisitos documentales exigidos por el país al que se dirigen.

Si permiten embarcar a un pasajero que no reúne esas condiciones y posteriormente las autoridades migratorias le deniegan la entrada, la compañía aérea debe hacerse cargo de su repatriación en el primer vuelo disponible, además de afrontar posibles sanciones económicas.

Para evitar estas situaciones, las compañías utilizan TIMATIC, una base de datos internacional actualizada en tiempo real que recopila los requisitos de entrada de prácticamente todos los países del mundo.

Durante el proceso de facturación, el sistema analiza automáticamente la información del pasaporte y verifica si cumple las exigencias de vigencia, visados, autorizaciones electrónicas y demás condiciones del destino.

Si detecta alguna incompatibilidad, puede impedir directamente la emisión de la tarjeta de embarque, incluso antes de que el pasajero llegue al control de seguridad.

En el caso del espacio Schengen, además, los controles se han reforzado con la implantación del Sistema de Entradas y Salidas (EES), que registra de forma automatizada la información biométrica y las fechas de entrada y salida de los viajeros de terceros países.

Este sistema permite comprobar con mayor precisión si el documento reúne todos los requisitos establecidos por la normativa europea.

Renovar el pasaporte con antelación evita la mayoría de los problemas

Los especialistas en documentación de viaje coinciden en que la mejor forma de evitar incidencias es no esperar a que el pasaporte esté próximo a caducar.

De hecho, muchas administraciones y aerolíneas recomiendan aplicar como medida preventiva la llamada "regla de los seis meses", renovando el documento cuando le quede aproximadamente ese tiempo de vigencia, aunque el destino no lo exija expresamente.

Esta práctica resulta especialmente útil cuando el itinerario incluye escalas en distintos países, ya que en esos casos no solo deben cumplirse las normas del destino final, sino también las del país de tránsito.

Un vuelo con escala en Estados Unidos o en un aeropuerto europeo puede obligar al viajero a respetar requisitos adicionales que inicialmente no había previsto.

También conviene revisar el estado físico del pasaporte antes de viajar. Un documento deteriorado, con páginas arrancadas o sin espacio suficiente para los sellos puede generar problemas durante los controles fronterizos, incluso aunque continúe dentro de su periodo de vigencia.