Mujer taxista

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Estilo de vida

Victoria, taxista madrileña de 54 años : "Hay clientes que cuando ven que soy mujer esperan al siguiente taxi"

Aunque asegura que este oficio lo aceptó por necesidad, asegura que ahora está muy contenta dentro de un sector históricamente masculinizado.

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Victoria Martín lleva ocho años recorriendo las calles de Madrid al volante de su taxi. A sus 54 años, ha conseguido hacerse un hueco en una profesión tradicionalmente vinculada a los hombres, aunque todavía se encuentra con clientes y compañeros que cuestionan su presencia.

Antes de convertirse en taxista trabajaba como comercial. La crisis y las dificultades para encontrar un nuevo empleo con el paso de los años la obligaron a buscar otra salida profesional.

Personas de su entorno que conocían el sector le recomendaron obtener la licencia y probar suerte. La posibilidad de organizar sus propios horarios y conciliar su vida personal terminó por convencerla.

"Se podría decir que mi llegada al sector del taxi vino como consecuencia de la necesidad de reinventarme", explica. Ocho años después, considera que tomó una buena decisión.

La libertad de organizarse

Uno de los aspectos que más valora Victoria es la autonomía. Su rutina comienza normalmente a primera hora de la mañana y se prolonga hasta la hora de comer, cuando vuelve a casa para descansar.

Después suele trabajar un par de horas más por la tarde. Sin embargo, puede modificar su jornada cuando tiene alguna cuestión personal o cuando quiere reservar parte del fin de semana.

"Lo bueno del taxi es que me permite planificar mi jornada y organizar las horas de trabajo como mejor me convenga", señala. Esta flexibilidad es también uno de los principales atractivos de la profesión para muchas mujeres.

Según el Observatorio de la Mujer Taxista de Freenow by Lyft, el 91% de las conductoras destaca que el taxi les permite conciliar su vida laboral y personal.

Victoria reconoce que las jornadas pueden ser largas y exigentes, pero prefiere esta forma de trabajar a pasar ocho horas frente a un ordenador. La posibilidad de trabajar más un día para disponer de mayor libertad al siguiente compensa los momentos más duros.

'Anda, una mujer'

Aunque su experiencia general ha sido positiva, la taxista admite que todavía se encuentra con prejuicios. Algunos proceden de otros profesionales y otros, directamente, de los pasajeros.

"He tenido un poco de todo", reconoce. En alguna ocasión, compañeros le han gritado frases como "ahí no puedes cargar" o "como eres mujer no se te puede decir nada".

También ha visto cómo algunos clientes levantaban la mano para detener su taxi y, al descubrir que lo conducía una mujer, fingían no haberlo visto para esperar al siguiente vehículo.

"Una frase que se repite mucho cuando alguien se sube a mi taxi es: 'Anda, una mujer'. Y yo digo: 'Pues sí, las mujeres también somos taxistas y no debería ser motivo de sorpresa'", afirma.

El 69% de las taxistas asegura haberse sentido incómoda o discriminada durante su jornada, según el mismo estudio. Pese a ello, Victoria considera que el ambiente está cambiando y que cada vez existe una mayor aceptación.

La conductora asegura que la mayoría de sus compañeros la ha acogido bien. De hecho, el 85% de las mujeres del sector valora positivamente su integración, aunque la presencia femenina todavía continúa siendo minoritaria.

El lado más humano del taxi

Durante estos ocho años, Victoria ha transportado a todo tipo de pasajeros. Algunos buscan conversación, mientras que otros prefieren permanecer en silencio hasta llegar a su destino.

Con la experiencia ha aprendido a interpretar lo que necesita cada persona. Siempre intenta que el viaje sea agradable y mantener una conversación cotidiana cuando el pasajero se muestra dispuesto.

Entre las historias que más recuerda está la de una mujer argentina que olvidó toda su documentación en el taxi. Victoria consiguió localizarla y devolvérsela. "Me abrazó como si le hubiese salvado la vida", recuerda. Para ella era un gesto evidente, pero aquella reacción le confirmó que “el trato humano sigue siendo esencial”.

Victoria también valora positivamente las aplicaciones de movilidad porque permiten localizar a más clientes, organizar la jornada y aumentar la seguridad. Al estar identificados tanto el conductor como el pasajero, se siente más protegida, especialmente en determinados horarios.

A las mujeres que se plantean trabajar como taxistas les lanza un mensaje directo: "Que se atrevan". Reconoce que existen jornadas duras, pero insiste en que los prejuicios solo desaparecerán cuando aumente la presencia femenina.

"Esta profesión te da libertad y te permite conciliar la vida personal y el trabajo. Solo si nos atrevemos lograremos que encontrarnos a una mujer taxista deje de ser una sorpresa", concluye.