Imagen de una mujer electricista.

Imagen de una mujer electricista. iStock.

Estilo de vida

Paula Bermúdez, electricista: "No tenemos la misma fuerza que ellos, pero nosotras tenemos otras habilidades"

Después de reinventarse profesionalmente, asegura que este trabajo le ha cambiado la vida y defiende que cada vez más mujeres se animen a ejercerlo.

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En España se estima que hay entre 5.600 y 26.000 mujeres electricistas, una cifra que evidencia hasta qué punto su presencia sigue siendo minoritaria en un sector históricamente masculinizado. En los trabajos de instalación, mantenimiento y obra directa, la proporción femenina apenas alcanza entre el 1,5% y el 7% del total de profesionales, lo que dibuja un panorama todavía muy desigual.

Esta escasa representación no es casual. Durante décadas, las mujeres han estado vinculadas a sectores considerados "más acordes" con los roles tradicionales, como los cuidados, la educación o los servicios, mientras que los oficios técnicos y manuales han quedado asociados a los hombres.

El resultado es que, incluso hoy, persisten prejuicios que cuestionan la capacidad femenina para desempeñar este tipo de trabajos, sobre todo por la exigencia física o el uso de maquinaria. Sin embargo, cada vez más mujeres rompen esa barrera y demuestran que la electricidad, como otros oficios, no entiende de género. Paula Bermúdez es una de ellas.

Romper prejuicios desde dentro del oficio

Paula Bermúdez, de 34 años, es la única mujer electricista en su empresa y una de las pocas que ejercen en Asturias. Llegó hace tres años al Principado desde Colombia y, aunque nunca imaginó que acabaría en este oficio, hoy lo define como una profesión que le ha cambiado la vida y la mentalidad, cuenta a La Nueva España.

Vive en Ferrera, en el concejo de Siero, y trabaja en Electroastur, donde comenzó tras realizar sus prácticas formativas.

Después de estudiar Montaje y Mantenimiento de Sistemas de Automatización Industrial en el CIFP de Cerdeño, se especializó como "cuadrista", una labor que consiste en diseñar y montar armarios eléctricos.

Su día a día está lejos de la imagen simplificada que muchos tienen del oficio. Maneja herramientas como radiales, taladros o máquinas elevadoras y se enfrenta constantemente a nuevos retos, ya que cada instalación es diferente, incluso cuando los componentes son similares.

Uno de los aspectos que más destaca Bermúdez es la variedad de la profesión y la necesidad de desmontar ideas preconcebidas. Asegura que muchas personas siguen pensando que ser electricista se limita a instalar focos o enchufes, cuando en realidad abarca múltiples especialidades técnicas que requieren precisión, capacidad de adaptación y formación continua.

En su caso, la integración en un entorno completamente masculino ha sido positiva y, según asegura al medio citado, se siente respaldada por sus compañeros y por la empresa, que ha invertido tiempo en su formación.

Aunque reconoce que la diferencia física existe, también subraya que hay otras habilidades igual de importantes en el trabajo diario. "Obviamente, no tengo la misma fuerza que ellos, pero nosotras tenemos otras habilidades, somos muy meticulosas", señala.

Pese a que ahora disfruta plenamente de su trabajo, llegar hasta la electricidad no formaba parte de sus planes iniciales. De hecho, en Colombia se formó como técnico de control ambiental, pero al llegar a España no pudo homologar su título.

Imagen de ilustración de una mujer electricista.

Imagen de ilustración de una mujer electricista. iStock.

Necesitaba encontrar una salida laboral y optó por la electricidad por sus oportunidades de empleo. Aquella decisión, tomada en un momento de necesidad, terminó convirtiéndose en una vocación. Desde pequeña ya tenía inquietud por arreglar cosas, aunque no había contemplado ese camino de forma profesional.

Aun así, el proceso de adaptación no fue sencillo. Enfrentarse a un sector desconocido exigió esfuerzo y aprendizaje, pero también determinación.

Su familia, que al principio mostraba cierta preocupación por los riesgos asociados al trabajo, terminó apoyándola al ver su evolución. Hoy se sienten orgullosos de su trayectoria y de su capacidad para abrirse camino en un ámbito poco habitual para mujeres.

Más allá de su propia experiencia, Bermúdez lanza un mensaje claro: el acceso a estos oficios también depende de cambiar la mentalidad. Considera que muchas mujeres no se plantean este tipo de profesiones porque nunca se les ha presentado como una opción real.

Por eso insiste en la importancia de visibilizar referentes y de fomentar la confianza en las propias capacidades.

Actualmente, además de desempeñar su trabajo, también guía a estudiantes en prácticas dentro de la empresa, lo que le permite contribuir a ese cambio generacional.

En ese proceso ya ha coincidido con alguna otra mujer interesada en la electricidad, algo que valora especialmente porque, a su juicio, normaliza la presencia femenina en el sector.