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Estilo de vida

Julia Otero, periodista: "Me levanto a las cinco de la mañana, desayuno cocas caseras y voy a caminar 7 u 8 kilómetros"

Tras superar un cáncer de colon, la periodista ha convertido el ejercicio diario, la alimentación y el descanso en pilares esenciales de su salud.

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Han pasado casi cinco años desde que la periodista Julia Otero anunció que padecía un cáncer de colon y cuatro desde que confirmó que había logrado superar la enfermedad. Parece un proceso corto; sin embargo, fue el comienzo de lo que para Julia sería una nueva vida, marcada por una transformación de sus hábitos y por una nueva manera de entender el cuidado de la salud.

Durante aquellos meses, Otero se sometió a una intervención quirúrgica compleja en la que le extirparon alrededor de 40 centímetros de intestino. Después llegó la quimioterapia y un largo proceso de recuperación física y emocional que ella misma ha relatado en numerosas entrevistas.

La buena evolución del tratamiento permitió que las células cancerígenas desaparecieran, aunque el seguimiento médico continúa siendo una parte esencial de su vida. A punto de alcanzar el simbólico umbral de los cinco años desde el diagnóstico, la periodista mantiene una estricta disciplina en alimentación, descanso y actividad física.

Una nueva rutina

El cáncer cambió muchas cosas en la vida de Julia Otero, empezando por la manera en la que organiza sus días. La periodista, que presenta diariamente el programa radiofónico Julia en la Onda, reconoce que el autocuidado se ha convertido en una prioridad absoluta.

Si antes el ejercicio podía considerarse una actividad complementaria, ahora forma parte de su tratamiento y de su estrategia para mantenerse sana.

Su jornada comienza muy temprano, concretamente, a las cinco de la mañana. Según ha explicado en distintas entrevistas, esta decisión le permite iniciar el día sin prisas y reservar tiempo para aquellas actividades que considera fundamentales.

Entre ellas está el desayuno, una comida a la que presta especial atención. Otero suele preparar cocas caseras elaboradas con abundante huevo y poca cantidad de azúcar, una fórmula con la que busca obtener proteínas de calidad y energía suficiente para afrontar una intensa jornada laboral.

Sin embargo, si existe un hábito que define esta nueva etapa es el ejercicio físico. La comunicadora ha contado en varias ocasiones que su oncólogo fue especialmente contundente al recomendarle actividad física diaria.

"Mi oncólogo me manda a paseo y soy obediente", ha llegado a bromear. Por eso, pase lo que pase, procura caminar entre seis y ocho kilómetros cada día.

Esta recomendación médica no es casual. Numerosas investigaciones científicas han demostrado que la práctica regular de ejercicio aeróbico moderado, como caminar, resulta especialmente beneficiosa para quienes han superado un cáncer de colon.

La actividad física contribuye a reducir la inflamación sistémica, mejora la sensibilidad a la insulina y favorece el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Además, ayuda a disminuir algunos factores biológicos relacionados con el crecimiento tumoral, reduciendo así el riesgo de recaída.

Los beneficios no se limitan únicamente al plano físico. Caminar de forma habitual también ejerce un efecto muy positivo sobre la salud cerebral y emocional.

Estudios en neurociencia señalan que favorece la neuroplasticidad, mejora la memoria, ayuda a regular el estado de ánimo y reduce los niveles de estrés y ansiedad, aspectos especialmente relevantes para personas que, como Julia Otero, conviven con la denominada "escandiedad" o scanxiety, el temor que aparece antes de cada revisión médica.

A las caminatas diarias suma otra práctica indispensable de la periodista: los estiramientos. Debido a las largas horas que pasa sentada frente al micrófono, Otero realiza ejercicios específicos antes de comenzar el programa.

Estos movimientos están dirigidos principalmente a la espalda, los glúteos y la cadera, tres zonas especialmente castigadas por el sedentarismo. Según ha explicado, se trata de una rutina que sigue con gran disciplina para minimizar las consecuencias de permanecer varias horas inmóvil.

Una alimentación fresca y poco procesada

Además del desayuno, Otero le presta especial atención a todas las comidas del día. Después de una cirugía intestinal de gran magnitud, el cuidado del aparato digestivo se convirtió en una prioridad.

Su dieta se basa en alimentos frescos y poco procesados, con abundancia de frutas, verduras, legumbres, pescado y cereales integrales. Paralelamente, ha reducido de manera drástica el consumo de carnes rojas y evita en la medida de lo posible los productos ultraprocesados.

También presta mucha atención a la forma de comer. Ha explicado que intenta cenar temprano y controlar las cantidades para favorecer digestiones más lentas y cómodas.

Junto a ello, procura asegurar un descanso adecuado, respetando horarios regulares de sueño, ya que el descanso nocturno desempeña un papel esencial en la regeneración del organismo y en el correcto funcionamiento del sistema inmunológico.

Más allá de la alimentación y el ejercicio, la periodista también ha incorporado otra enseñanza fundamental tras la enfermedad: la importancia de disfrutar de los pequeños momentos y de escuchar las necesidades del cuerpo.

Las escapadas a la naturaleza, la lectura y el contacto con entornos tranquilos forman parte de ese nuevo equilibrio vital que ha construido después del cáncer.