Paula de Prado, agricultora.

Paula de Prado, agricultora.

Estilo de vida

Paula (34), de hostelera a agricultora en España: "Las mujeres hemos trabajado toda la vida en el campo pero en la sombra"

Cada vez más agricultoras lideran explotaciones agrícolas y reclaman una mayor visibilidad en uno de los sectores clave de la economía rural.

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La despoblación rural es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta España desde hace años. Mientras miles de jóvenes abandonan los pueblos en busca de oportunidades laborales en las grandes ciudades, cada vez son más visibles las historias de quienes deciden recorrer el camino contrario y regresar al campo para comenzar una nueva vida.

Durante décadas, la agricultura ha sido una actividad fundamental para la economía de muchas zonas rurales. Sin embargo, el relevo generacional sigue siendo una de las principales preocupaciones del sector, especialmente en un contexto en el que buena parte de los agricultores se acercan a la edad de jubilación. Un sector en el que las mujeres representan el 29 % del empleo agrario, dirigiendo cerca del 30 % de explotaciones agrícolas.

Entre esas mujeres que aún apuestan por el campo como proyecto de vida se encuentra Paula Prado, agricultora de 34 años que decidió abandonar Madrid, tras pasar allí una década para regresar a Baena (Córdoba) y dedicarse a la agricultura. Una actividad que asegura haber llevado siempre dentro.

La joven contaba su experiencia en un reportaje elaborado en el canal de YouTube Cuadrilla de la Cola Negra, donde explica cómo fue ese proceso que la llevó a dejar atrás la ciudad para volver a sus raíces y trabajar entre olivos.

Paula reconoce que durante años buscó nuevas experiencias lejos de su pueblo. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a darse cuenta de que aquella vida no era lo que realmente deseaba.

"Después de mucho tiempo viviendo en Madrid llegó un momento en el que me colapsé. Me fui a la ciudad en busca de experiencias y aventuras nuevas y cuando vi lo que había allí no me veía a gusto con la vida que tenía en Madrid y pensé que eso no era para mí".

La agricultora explica que trabajaba en el sector de la hostelería y que hubo un momento en el que decidió dar un giro radical a su futuro. "Yo tenía allí mi trabajo, pero cuando terminé allí con la que era mi pareja, mi vida allí dejó de tener sentido y sin pensarlo me volví al pueblo".

Paula Prado, de hostelera a agricultora

Su regreso no fue una decisión improvisada. Según relata, desde niña desarrolló una fuerte conexión con el campo gracias a la influencia de su padre. "Lo que me tiraba de la agricultura era mi padre que desde pequeña me inculcó el amor por los olivos. Desde pequeña me iba con él al campo, me enseñaba, me explicaba cómo era todo y aprendí mucho desde pequeñita".

Paula asegura que la agricultura siempre estuvo presente en sus planes de futuro. "Es una cosa que siempre he llevado dentro y el campo era a lo que yo realmente quería dedicarme desde pequeña".

Actualmente gestiona sola su explotación agrícola, aunque destaca el apoyo que ha recibido de su entorno más cercano. "Actualmente trabajo sola y llevo la finca sola pero sí es verdad que siempre he tenido el apoyo de mi familia y de mis hermanos".

Mayor visibilidad de la mujer en el campo

Además de agricultora, Paula se ha convertido en una figura muy conocida en redes sociales, donde comparte parte de su día a día entre olivos. "Soy agricultora y también influencer, se puede decir que sobre todo para dar visibilidad al campo".

La joven explica que una de sus rutinas habituales consiste en mostrar a sus seguidores cómo es realmente el trabajo agrícola. "Cuando llego al campo, lo primero que busco es hacer un poco de contenido para subir a las redes y después ya me dedico a hacer la labor del día".

A través de sus publicaciones también intenta visibilizar el papel de las mujeres dentro del sector agrario. De hecho, parte de su equipo está formado por trabajadoras que participan en numerosas labores agrícolas durante gran parte del año.

"Almudena, Mónica y Lorena trabajan conmigo durante casi todo el año. He decidido darle también la oportunidad a las mujeres porque aunque antiguamente trabajaban en el campo, se puede decir que no era la cara más visible de la agricultura por lo menos de los olivos".

La agricultora considera que la situación está cambiando poco a poco gracias a una mayor presencia mediática y social de las mujeres rurales. "Ahora gracias también a los medios de comunicación, se puede mostrar esa cara de la mujer en la agricultura donde puede trabajar no solamente en la recolección de aceitunas, sino también en el resto de labores que tenemos en el campo".

Para Paula, regresar a Baena ha supuesto recuperar la tranquilidad y poder desarrollar el proyecto de vida que siempre había imaginado. "Para mí volver al pueblo ha significado tener una vida más tranquila, dedicarme a lo que más me gusta que es la agricultura y sobre todo poder cuidar a mi hijo en un entorno que está en contacto con la naturaleza y a un ritmo de vida mucho más tranquilo".