Patricia Barron, correctora de selectividad.

Patricia Barron, correctora de selectividad. E.E.

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Patricia Barron, correctora de selectividad: "Cobramos exactamente 2,48 euros por examen corregido"

Miles de profesores revisan cada año las pruebas de acceso a la universidad y revelan cuánto cobran por corregir cada examen.

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Con la celebración de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), en la que más de 300.000 estudiantes españoles han puesto a prueba sus conocimientos para obtener una plaza universitaria, muchos se hacen preguntas acerca de cuánto cobran los docentes encargados de corregir las pruebas.

La corrección de los exámenes de la PAU va a cargo de miles de profesores de instituto y universidad. En total, son casi 2.000 docentes los que participan en cada comunidad autónoma en este proceso. De ellos, un 70% son profesores de instituto que se han encargado de preparar a los alumnos a lo largo de todo el curso.

De la corrección de estas pruebas ha hablado en su cuenta de TikTok, Patri Barron (@patri_barron), correctora de selectividad que ha despejado cualquier duda que pueda haber sobre cómo se remunera esta labor.

La docente explica que cobran "2,48 euros por examen corregido", además de insistir en que se trata de "exámenes muy extensos que debemos leer por completo, revisar, corregir y puntuar".

Según explican los expertos, los correctores de selectividad tienen en torno a cinco jornadas a su disposición para la revisión de unos 120-130 exámenes, aunque la cifra puede variar en función de la materia de la que se trate.

De esta manera, si tenemos en cuenta la cantidad cobrada por cada examen corregido según Patri Barron, un corrector de selectividad que revise 130 pruebas podría obtener por este trabajo unos 322,40 euros brutos. La propia profesora lanza la pregunta a sus seguidores de si consideran que realmente sale rentable este trabajo.

El trabajo de los correctores

A pesar de que los criterios de corrección que deben seguir los docentes encargados de corregir los exámenes están establecidos de forma previa, su labor va más allá de colocar la nota, ya que deben leer el examen completo, comprobar que las respuestas se ajustan a lo solicitado y aplicar las rúbricas determinadas por los tribunales.

A ello hay que sumar que tienen que tener en cuenta las posibles penalizaciones ortográficas o de presentación, de manera que todo corrector debe invertir una cantidad importante de tiempo en una corrección que para muchos está muy mal remunerada.

Además, en aquellas asignaturas con preguntas a desarrollar o comentarios de texto, la lectura y la evaluación de cada una de las pruebas exige una atención más detenida y especial, puesto que el profesor encargado de su revisión deberá tener en cuenta tanto los conocimientos del alumno como su capacidad de argumentación.

Los criterios de evaluación son acordados previamente entre las universidades y los responsables educativos de cada autónoma con el fin de unificar los mismos y que, independientemente de quién lo corrija, se mantenga un mismo criterio de evaluación.

Entre esos criterios se determina el valor que tiene cada pregunta de la prueba, las competencias que deberán ser evaluadas y los diferentes elementos que pueden provocar que la calificación final suba o baje. No obstante, siempre hay cierto margen para la interpretación de cada corrector.

Muchos de los docentes que, como Patri Barron, son partícipes en la corrección de los exámenes de la PAU, recalcan que disponen de un tiempo reducido para corregir cada examen, por lo que consideran que es importante que exista claridad en las respuestas.

Recomendaciones de los correctores

Los correctores de selectividad tienen claras cuáles son las principales recomendaciones que deben seguir los alumnos a la hora de enfrentarse a los exámenes de la PAU, y aunque cada uno puede tomar su decisión, muchos aconsejan comenzar por las preguntas que les parezcan más sencillas.

De esta manera, se podrán rellenar antes de continuar por aquellas que necesitan más tiempo para pensar y hacer. Asimismo, los docentes explican la importancia de no dejarse abrumar por los enunciados largos, sino que se debe tratar de identificar con qué tema está asociada la pregunta. La calma es importante a la hora de afrontar este tipo de pruebas.

Por otro lado, para evitar errores no forzados, hay quienes recomiendan subrayar con fosforito los verbos de los enunciados de los problemas, un consejo que puede ser perfecto para que el alumno pueda darse cuenta de lo que se le pide exactamente y no cometa errores.

Y es que, aunque hay datos que en condiciones normales pueden parecer obvios y sin lugar a dudas, en ese momento en el que hay que presentarse a la prueba de selectividad, los nervios pueden llevar a que se cometan ciertos errores.

También es importante tener una adecuada gestión del tiempo, ya que los exámenes duran 90 minutos y deben ser aprovechados, sin tener prisa por levantarse. Además, cuando hay varias opciones a elegir, se recomienda leer con calma cada una de ellas antes de decidir.

En este sentido, los docentes recomiendan que, si un estudiante se encuentra con que se le echa el tiempo encima y ve que se le alarga demasiado la respuesta, sea práctico y opte por cerrar con unas frases de resumen, aunque no haya dicho todo lo que quería.

En cuanto a las preguntas en blanco, que es una duda habitual, muchos correctores de selectividad aseguran que es preferible tratar de no dejar nada en blanco para que el evaluador pueda puntuar en todas las preguntas, y si ven que no les da tiempo a hacer un cálculo, que al menos digan cómo lo habrían hecho por escrito.