María, joven sevillana creadora de contenido (@soymariafernandez).

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Estilo de vida

María, agente inmobiliaria: "Cada lunes cojo un avión a las 5 de la mañana en Sevilla para llegar a la oficina en Barcelona"

María viaja cada semana de Sevilla a Barcelona para trabajar, una situación cada vez más frecuente entre los jóvenes españoles.

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Cada vez son más los españoles que se ven obligados a dejar su lugar de origen o a recorrer cientos de kilómetros para acceder a mejores oportunidades laborales. La razón es sencilla: Madrid y Barcelona siguen concentrando buena parte de la oferta de empleo del país, especialmente en sectores con mayores salarios y posibilidades de desarrollo profesional.

Sin embargo, trabajar en estas ciudades no siempre significa poder vivir en ellas. El fuerte encarecimiento de la vivienda durante los últimos años ha disparado el precio de los alquileres hasta niveles difíciles de asumir para muchos trabajadores, obligándolos a buscar alternativas lejos de su lugar de trabajo.

Como resultado, cada vez más personas afrontan largos desplazamientos semanales o incluso diarios para mantener su empleo. Y no solo hablamos de coger un metro, un autobús o el coche para llegar a la oficina. En algunos casos, el avión ha pasado a convertirse también en un medio de transporte habitual para ello.

Es el caso de María, una agente inmobiliaria que cada lunes se levanta antes de las cinco de la mañana para coger un vuelo desde Sevilla y llegar a tiempo a su oficina en Barcelona.

La propia María mostraba hace unos meses en sus redes sociales cómo es uno de esos lunes que para ella ya se han convertido en rutina: "Esto es lo que hago un lunes cualquiera con discapacidad visual y viviendo entre Sevilla y Barcelona", explica al comienzo del vídeo, donde documenta una jornada que arranca cuando la mayoría de los españoles todavía duermen.

@soymariafernandez Así suelen ser mis lunes:* Soy María, tengo 28 años y un 79% de discapacidad visual. Vivo en Sevilla pero trabajo en Barcelona, donde enseño a personas ciegas a usar tecnología. Además, soy agente inmobiliaria online junto a @juanjosaborido.realtor. No siempre es fácil, pero sé que lo que hago hoy me acerca a los objetivos que quiero cumplir mañana. ¿Y tú, qué haces hoy que te acerque a donde quieres estar?* #trabajoDuro #discapacidadvisual #ciego #agenteinmobiliario #vendercasa ♬ sonido original - soymariafernandez

"Empiezo el día volando, despertándome a las 5 de la mañana y diciendo adiós a mi querida Sevilla para ir a Barcelona que es donde trabajo", relata. A las dificultades propias de recorrer cientos de kilómetros para acudir a la oficina se suma su discapacidad visual, una circunstancia que la obliga a planificar al máximo cada desplazamiento.

Nada más llegar al aeropuerto solicita un servicio de asistencia para personas con movilidad reducida o discapacidad. "Como tengo discapacidad visual solicito asistencia, que es un servicio gratuito que tiene el aeropuerto y voy en el cochecito hasta, en mi caso, la parada del autobús que es lo siguiente que necesito coger para poder llegar a mi trabajo", cuenta.

Tras completar el viaje y llegar a Barcelona, la joven intenta recargar energías con prisa antes de afrontar la jornada laboral. "Desayuno un bocadillo de tortilla con mayonesa para poder tener energía para aguantar lo que me queda de día", explica.

Con apenas una breve parada para acercarse al supermercado a por comida, la jornada se prolonga hasta última hora de la tarde. Una vez termina su trabajo, María sigue atendiendo a algunos de los clientes con los que trabaja diariamente. "Una vez termino de trabajar hago varias llamaditas a clientes a los que les estamos ayudando a vender su vivienda", señala.

Una realidad cada vez más común

Solo entonces puede poner rumbo a casa, aunque el cansancio acumulado tras tantas horas de desplazamientos y trabajo ya pasa factura. "Ya me voy para casa reventada con las maletas a cuestas todavía y deseando coger la cama", concluye.

María forma parte de una realidad cada vez más extendida entre los jóvenes españoles: la de quienes viven en una ciudad y trabajan en otra situada a cientos de kilómetros.

Y no se trata de un caso aislado. Según el Observatorio de Movilidad de Renfe, este tipo de desplazamientos por motivos laborales ha aumentado un 18% en apenas dos años, reflejando cómo el acceso al empleo obliga cada vez a más trabajadores a recorrer largas distancias de forma habitual.