Las rocas de la Vila, el Muro Chino de Finestres.

Las rocas de la Vila, el Muro Chino de Finestres.

Estilo de vida

El pueblo perfecto para recorrer a pie: tiene su propia "Gran Muralla" y está junto a un embalse turquesa

Se trata de un pueblo abandonado famoso por su espectacular formación geológica, con crestas rocosas y verticales que alcanzan los 50 metros de altura.

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Hay lugares que impresionan por sus monumentos y otros que lo hacen simplemente por la forma en la que la naturaleza ha moldeado el paisaje. En los últimos años, muchos viajeros han empezado a buscar precisamente eso: destinos donde, además de desconectar, puedes descubrir escenarios poco habituales.

De acuerdo con los análisis, las escapadas de interior viven uno de sus mejores momentos gracias a rutas que combinan montaña, agua y pequeños pueblos alejados del turismo más masivo. El atractivo ya no está solo en ver lo habitual, sino en recorrer cada rincón escondido.

En ese mapa sorprendentes destaca Finestres, un enclave situado entre Huesca y Lleida que llama la atención por una enorme formación rocosa que emerge junto al embalse de Canelles. La conocida como "Muralla China" de Aragón convierte este paisaje en uno de los más singulares de toda la sierra del Montsec.

Finestres, Huesca

Finestres —O Finestras— no es un pueblo monumental en el sentido clásico, ni tampoco un destino repleto de hoteles, restaurantes o calles comerciales. Precisamente ahí reside buena parte de su atractivo.

El enclave, situado en plena sierra del Montsec, ofrece una imagen muy distinta a la de otros pueblos turísticos del interior peninsular. Aquí el protagonismo absoluto lo tiene la naturaleza y, sobre todo, una formación geológica que parece diseñada por el ser humano pese a haberse creado hace millones de años.

Las llamadas Rocas de la Villa, conocidas popularmente como la "Muralla China" de Finestres, forman una impresionante barrera de piedra caliza que atraviesa el paisaje junto al embalse de Canelles.

Las paredes verticales, alineadas de forma casi perfecta, generan una silueta tan peculiar que se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de la frontera entre Aragón y Cataluña. Desde ciertos puntos, la formación recuerda realmente a una gigantesca muralla levantada sobre la montaña.

El origen de esta estructura está en la actividad tectónica que moldeó toda la zona del Montsec. El movimiento de las placas elevó las capas de piedra caliza hasta crear estas paredes verticales que hoy sobresalen sobre el agua turquesa del pantano.

Aunque el entorno natural es el gran reclamo, Finestres conserva también varios restos históricos que ayudan a entender la importancia que tuvo el enclave siglos atrás.

Imagen de la Muralla China y del embalse en Finestres.

Imagen de la "Muralla China" y del embalse en Finestres.

En la parte superior del conjunto se encuentran las ruinas del antiguo castillo medieval y la ermita de San Vicente de Finestres, dos construcciones que sobreviven aisladas entre montañas y que aportan todavía más personalidad al paisaje.

Desde allí, las vistas permiten contemplar la inmensidad del embalse y buena parte de la sierra del Montsec.

El pueblo, hoy despoblado, mantiene algunas viviendas en ruinas y caminos de piedra que recuerdan cómo era la vida en esta zona antes del éxodo rural; precisamente por ello, el silencio domina prácticamente todo el lugar.

Cómo llegar a Finestres

Para acceder al enclave, existe una gran variedad de formas, siendo la ruta acuática desde el embarcadero de Corçà, en Lleida, la ruta más popular.

El trayecto puede hacerse en kayak o en pequeñas embarcaciones y permite avanzar lentamente entre paredes rocosas mientras el agua refleja el paisaje. Durante el recorrido también se pueden observar las ruinas de la Torre de las Conclues, que vigila la entrada natural hacia Finestres.

Para quienes buscan una experiencia más completa, existe la posibilidad de realizar travesías más largas desde el Congost de Mont-rebei, uno de los desfiladeros más conocidos de Cataluña.

El acceso a pie es mucho más exigente y está pensado para senderistas acostumbrados a rutas largas. El recorrido comienza en el aparcamiento de la Masieta y atraviesa primero el impresionante Congost de Mont-rebei, conocido por sus pasarelas excavadas en la roca.

Después hay que cruzar el puente colgante del Seguer hacia Aragón, ascender por las pasarelas de madera de Montfalcó y continuar por caminos de montaña hasta llegar a Finestres.

La travesía puede superar fácilmente las cuatro o cinco horas solo de ida, aunque el paisaje convierte el esfuerzo en parte de la experiencia.

También existe una alternativa más sencilla para quienes prefieren llegar en coche. El acceso desde Cataluña obliga a cruzar hacia la provincia de Huesca por la carretera N-230 y tomar después el desvío hacia Estopanyà del Castell.

Desde allí comienza un trayecto de unos 50 minutos por pistas y carreteras secundarias que permiten acercarse mucho más al enclave sin necesidad de realizar largas caminatas.