Begoña Pérez, en el jardín de su casa.

Begoña Pérez, en el jardín de su casa. Esteban Palazuelos

Estilo de vida

'La Ordenatriz', sobre cómo acabar con el moho de los textiles de exterior: "La mejor medicina es vinagre y sol"

La humedad suele estropear cojines y toldos, pero la experta en limpieza logra recuperarlos en minutos.

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La subida inesperada —y en muchos lugares de España sofocante— de las temperaturas en pleno mayo, antes de que se inicie oficialmente el verano, invita a disfrutar anticipadamente de jardines y terrazas.

Los muebles, con sus cojines mullidos, han estado esperando su momento, expuestos a la lluvia y el viento.

Aunque solemos protegerlos con fundas o meterlos en algún sitio resguardado, es normal que la humedad acabe instalada en los textiles. También los toldos o las carpas de los cenadores sufren los mismos estragos.

Los materiales que se usan para este tipo de enseres de exterior suelen ser sintéticos y bastante resistentes, pero en muchas ocasiones el moho acaba apareciendo.

Esto le ha pasado a una de las lectoras de Magas y es lo que motiva la consulta que le hace llegar a 'La Ordenatriz'. Fiel a su costumbre de proporcionar trucos sencillos y con productos que normalmente tenemos en casa, la experta da la solución de manera práctica, demostrando cómo se hace.

Para unos muebles de jardín perfectos el truco de Begoña Pérez es muy útil.

Para unos muebles de jardín perfectos el truco de Begoña Pérez es muy útil. iStock

Obviamente, cuando los tejidos son blancos o claros esos restos de humedad que los ennegrecen se notan mucho y hacen que tengan aspecto sucio y deteriorado. Para dejarlos como nuevos sólo necesitamos dos cosas.

En esta ocasión la fórmula mágica es: vinagre de limpieza y sol. Y esto tiene una explicación científica. El citado producto contiene entre un 5% y un 8% de ácido acético y, aunque es débil y totalmente seguro para la mayoría de los tejidos, se presenta como un auténtico aliado contra los hongos.

Al entrar en contacto con ellos, las moléculas de CH_3 COOH atraviesan la membrana celular de las esporas y del propio microorganismo, alterando su pH, destruyendo su equilibrio y provocando su muerte.

Cuando combinamos el vinagre con la radiación UV potenciamos el efecto y se impide que el hongo se reproduzca o recupere. Un combo muy eficaz, porque la humedad es clave para la supervivencia del moho, así que exponiéndolo al sol y con el efecto del ácido no puede sobrevivir.

Una vez explicada la trastienda del truco, pasemos a lo práctico. Con un bote de espray rocíamos la zona afectada y con un cepillo de cerdas frotamos bien hasta que la suciedad vaya desapareciendo. Se puede repetir la operación si es necesario.

Luego, se deja secar bien al aire libre, con los rayos solares haciendo su "magia".

Y ya estarían listos para volver a lucir tan bonitos como el primer día. Como dice 'La Ordenatriz': "Vinagre y sol, la mejor medicina".